XXVII Aniversario de la entronización de su majestad el rey Mohammed VI

  • 05/08/2026 00:13

Cada 30 de julio, el pueblo marroquí celebra su Fiesta Nacional, que este año conmemora el vigésimo séptimo aniversario de la entronización de su majestad el rey Mohammed VI, quien accedió al trono de sus antepasados de la dinastía alauí, fundada en 1666, en un contexto internacional excepcional, marcado por la expansión de las ambiciones coloniales y las amenazas que se cernían sobre las costas marroquíes.

En estrecha unión con el pueblo, la dinastía alauí asumió la difícil misión de preservar la independencia del país y garantizar su unidad, misión en la que logró un éxito, asegurando durante siglos la independencia y el prestigio de Marruecos, hasta que, en 1912, la alianza de las grandes potencias coloniales consiguió imponer el régimen de Protectorado sobre el Reino.

Los reyes de Marruecos nunca aceptaron la intervención colonial en el país, y encabezaron al pueblo en una lucha de liberación contra el régimen de Protectorado, que las grandes potencias pretendían convertir en una colonización directa. Esta lucha, liderada por la dinastía alauí, condujo al destierro, por parte de las autoridades coloniales en 1956, del soberano Mohammed V junto con toda su familia real a la isla de Madagascar durante un período de cerca de tres años, durante el cual el pueblo marroquí prosiguió su revolución y su lucha hasta obligar a la potencia colonial a permitir el regreso de su sultán y conceder la independencia de Marruecos en 1956.

Si en los mediados del siglo pasado, su majestad Mohamed V condujo con determinación la lucha por la liberación nación afianzando la vocación de Monarquía nacionalista militante, por su parte, Su Majestad el rey Mohammed VI marcó su reinado por la puesta en marcha de ambiciosas reformas y grandes proyectos de desarrollo que han transformado profundamente el Marruecos contemporáneo, fortaleciendo su posicionamiento económico, social y diplomático, y consolidando su papel como actor de referencia en los ámbitos regional e internacional.

El desarrollo económico de Marruecos fue impulsado por una visión estratégica de largo alcance y por políticas nacionales integradas que han redefinido el modelo de desarrollo del Reino. Entre las iniciativas más destacan el Plan de Emergencia Industrial, la Nueva Carta de Inversiones, la Hoja de Ruta del Turismo 2023-2026, el Plan “Marruecos Verde” (2008–2020) y el plan “Generación Verde 2020–2030”. concebidos para fortalecer la competitividad, estimular la innovación y consolidar a Marruecos como una plataforma económica de referencia entre África, Europa y el mundo.

Estos programas han producido resultados concretos y cuantificables. A pesar de las limitaciones derivadas de la coyuntura internacional y de los desafíos climáticos que siguen marcando el contexto global, los indicadores apuntan a que Marruecos registrara en 2026 un crecimiento económico sólido, estimado entre el 5 % y el 6.5 %.

En este contexto, Marruecos se ha convertido en el primer fabricante de automóviles de África y en el principal exportador del sector hacia Europa, con una capacidad de producción cercana al millón de vehículos anuales, y con la ambición de duplicar esta cifra hasta alcanzar los dos millones de vehículos en 2030.

Gracias a esa dinámica del sector automovilístico; la economía de Marruecos ha entrado en un nuevo modelo, cruzando un umbral crítico después de que sus exportaciones de automóviles superen los ingresos por fertilizantes, y convirtiendo a Marruecos en el centro automovilístico más dinámico del Mediterráneo.

En el ámbito turístico, el Reino recibió cerca de 20 millones de visitantes en 2025, consolidándose como el primer destino turístico de África y reafirmando su posición de liderazgo entre los grandes destinos turísticos mundiales.También adoptó Marruecos una estrategia que le convierte en un centro de excelencia regional e internacional de Inteligencia Artificial y ciencia de datos, que aspira a aumentar el PIB en unos 10,000 millones de dólares mediante inversiones en IA e infraestructura digital, generar 50,000 empleos vinculados a la IA y formar a 200.000 especialistas en IA durante esta década.

De otro lado, el país consolidó su posición como actor estratégico para la seguridad alimentaria mundial, siendo líder mundial en la producción de fertilizantes, con más de 14 millones de toneladas exportadas, Marruecos prevé elevar su capacidad de producción hasta 20 millones de toneladas en 2027, y eso gracias a sus reservas colosales de fosfatos que constituyen el 70 % de las reservas globales. En la reciente crisis internacional, el papel estabilizador de Marruecos se ha quedado evidente.

Marruecos se posiciona como un referente regional en la transición energética. Instituciones como MASEN impulsan proyectos emblemáticos, entre ellos el complejo solar Noor, considerado uno de los más grandes del mundo. Actualmente, las energías renovables representan más del 46 % de la capacidad eléctrica instalada, con el objetivo de superar el 52 % en 2030.

A nivel geoeconómico, el país consolida, año tras año, su posición como Estado-plataforma entre los grandes espacios geográficos y económicos del mundo. Sustentado en su ubicación privilegiada en la confluencia de África y Europa, así como del océano Atlántico y el mar Mediterráneo, y respaldado por una infraestructura de vanguardia, el Reino se ha convertido en una plataforma estratégica de conexión entre mercados y continentes.la vocación de Estado- puente se fonda en la posición geoestratégica clave del país, con más de 3,500 km de costas entre el Atlántico y el Mediterráneo, y se sitúa a solo 14 km de Europa a través del Estrecho de Gibraltar, por donde pasan más de 100,000 buques al año, es decir, alrededor de 300 diarios, lo que lo convierte en un eje esencial del comercio marítimo mundial.

Esta articulación, es facilitada, asimismo, por el rol de Marruecos como hub logístico e industrial internacional, que ofrece acceso inmediato a un mercado de más de 2,5 mil millones de consumidores gracias a una extensa red de acuerdos de libre comercio con más de noventa países, así como a una conectividad estratégica que enlaza al Reino con más de 180 puertos internacionales y con los grandes corredores viales europeos.

El Reino se ha consolidado igualmente como una puerta de entrada privilegiada para las inversiones internacionales hacia África y los países árabes, y como un canal de acceso para las empresas africanas y árabes a los mercados europeos y globales, desempeñando además una función central en la articulación de las cadenas de valor y producción entre el Norte y el Sur.Y en eso Marruecos refleja rasgos comunes con Panamá, país destinado al encuentro, con vocación histórica de conectar.

Y en esa época marcada por la reconfiguración de los flujos económicos mundiales, Marruecos y Panamá están llamados a convertir sus ventajas geográficas en una verdadera arquitectura estratégica de conexión entre continentes. Ambos países pueden constituir los pilares de un gran corredor atlántico que enlace África, América Latina y las principales rutas del comercio global. Permitiendo a ambos países erigirse en actores clave de una nueva geografía de oportunidades, que contribuye a la configuración de un espacio atlántico más integrado, dinámico e influyente.

Felizmente, las relaciones entre los dos países conocen un cruce positivo apoyadas en la visión y el liderazgo de Su Majestad El Rey Mohammed VI y del Excelentísimo José Raúl Mulino Quintero, Presidente de la República, que designaron las líneas de una nueva etapa de evolución, caracterizada por un fortalecimiento sostenido de la asociación bilateral en los ámbitos político, económico, cultural, y sectorial, reflejando de manera elocuente la voluntad de elevar estos vínculos hacia horizontes cada vez más amplios.

Este dinamismo se ha visto reflejado en la intensificación de las visitas oficiales de alto nivel, entre ellas la del Secretario de Estado encargado de Comercio Exterior de Marruecos a Panamá, al frente de una importante delegación de empresarios marroquíes; la del Viceministro de Relaciones Exteriores de Panamá al Reino de Marruecos, quien participó en la primera ronda de consultas políticas y en el Encuentro Empresarial entre ambos países celebrado en Rabat; así como las visitas de trabajo al Reino del Ministro de Desarrollo Agropecuario de Panamá y del Secretario Nacional de Energía.

Paralelamente, Marruecos participó en la Feria de Profesiones Marítimas de Panamá, fue distinguido como País Invitado de Honor de la Feria Internacional del Libro de Panamá y, asimismo, Panamá recibió un importante cargamento de fertilizantes marroquíes.

Internacionalmente, ambos países continuaron fortaleciendo sus mecanismos de coordinación y consulta en los distintos foros y organizaciones internacionales, particularmente en el marco de las Naciones Unidas, donde se consolidó la convergencia de posiciones sobre diversas cuestiones de interés común.

Durante este proceso la apuesta de Panamá por el multilateralismo era impecable, y su actuación en el consejo de seguridad constituyó una expresión de un éxito diplomático excepcional que mereció amplio reconocimiento internacional. Marruecos y Panamá comparten un interés estratégico en consolidar una asociación de largo plazo basada en la complementariedad de sus respectivas ventajas comparativas. Esta dinámica trasciende la lógica estrictamente bilateral, para constituir una inversión en estabilidad, conectividad y proyección económica entre África, Europa y América Latina.

* La autora embajadora del Reino de Marruecos en la República de Panamá