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28 de Mar de 2020

Cultura

Manos de mujer en bebida de hombres

P anamá es un país cervecero por excelencia y la cerveza la bebida favorita de los panameños. Siendo de ellos, no de ellas, es curioso q...

P anamá es un país cervecero por excelencia y la cerveza la bebida favorita de los panameños. Siendo de ellos, no de ellas, es curioso que su sabor, color y olor, es decir su calidad, esté en manos femeninas.

Sí señores. Desde hace tres meses, Galaxis Ardila, graduada de ingeniera química en el Tecnológico de Monterrey, es la Directora de Elaboración o Maestra Cervecera Jefa (Head Brewmaster) de la Cervecería Nacional y es la responsable de que la Atlas y la Balboa sigan siendo las reinas de las bebidas en Panamá.

Y es que mientras la Cervecería Nacional ha ido creciendo hacia sus 100 años, que cumple hoy 4 de octubre, las mujeres han ido ganando cada vez más espacios en el área de manufactura de esta empresa, donde hoy ocupan 14 en cargos operativos, entre aproximadamente 300 varones.

Galaxis Ardila trabaja hace 26 años en la cervecería y cuando se le pregunta cómo llegó al cargo de maestra cervecera, dice que es fiel creyente de que uno está en el lugar apropiado en el momento apropiado. Estaba a cargo de la línea de envasado cuando tuvo la fortuna de ser enviada a Munich, Alemania, a estudiar por un año y medio una maestría en tecnología cervecera. Con esa formación, a su regreso, se incorporó al equipo de maestros cerveceros.

La función de un maestro cervecero – en este caso una maestra cervecera – es la de velar por la calidad en la elaboración de los productos de malta que tiene la empresa, es decir la cerveza Balboa, la cerveza Atlas y la Malta Vigor. Es responsable de transformar en una receta lo que el consumidor quiere, es decir, de llevar a la realidad los deseos del consumidor.

Galaxis habla con pasión de su trabajo. Se nota que le gusta. Dice convencida que “no hay mejor laboratorio que nuestros sentidos” y que, definitivamente, hay momentos en que el maestro cervecero debe probar el producto de su propia mano y con la lengua. “Somos responsables de la calidad en la fuente”, explica. “Eso significa que estamos controlando y verificando los procesos para poder reaccionar mucho antes en caso de algún problema”.