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24 de May de 2020

Cultura

¿Por qué la Navidad se celebra en diciembre?

El 21 de diciembre es la fecha que marca el inicio del invierno. Es también el día más corto del año con la subsecuente noche más larga....

El 21 de diciembre es la fecha que marca el inicio del invierno. Es también el día más corto del año con la subsecuente noche más larga. En ese momento, el Sol se encuentra a 23 grados sur, situado exactamente sobre el trópico de Capricornio, llevándose a cabo el llamado solsticio de invierno.

Para diferentes culturas primitivas, se trató de un momento muy especial y lleno de significados.

Los pueblos celtas celebraban una festividad conocida como Yule en la que se celebraba el nuevo resurgir de la luz y el declive de la oscuridad.

Los chinos, por su parte, celebran el Dong Zhi, la segunda festividad más importante del calendario chino. Esta celebración tiene su origen en la creencia china del yin y el yang, que representan el equilibrio y la armonía en la vida. Se cree que las características yin de oscuridad y frialdad son más fuertes en esta época del año, pero también se trata de un momento de cambio, que da paso a la luz y el calor del yang.

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del “Natalis Solis Invicti” o “Nacimiento del Sol invicto”, asociada al nacimiento de Apolo.

El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, y que los romanos llamaron bruma; cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano.

Los germanos y escandinavos, por su parte, celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad.

Los mexicanos celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario.

El cambio de estación estaba asociado a la llegada de una nueva luz.

El nacimiento de Jesús

Aunque para algunos historiadores la celebración de la Navidad histórica debería situarse en primavera (entre abril y mayo), y para otros, siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de estrellas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en el invierno (hemisferio norte).

Sin embargo, el peso de las celebraciones paganas y la necesidad de facilitar el tránsito de las antiguas religiones al cristianismo fueron la mayor razón para que durante el siglo IV, el Papa Julio I, superpusiera la celebración de la Navidad Cristiana a los antiguos ritos del solsticio.

Nuevas tradiciones

A la celebración del nacimiento de Jesucristo se le sumaron algunas de las tradiciones de las antiguas celebraciones, claro está, transformadas y con nuevos significados. Entre estas está la costumbre de cantar villancicos, obsequiar regalos, adornar un árbol y celebrar en familia.

A todas estas, se suma la más importante de todas: el mantener la fe de que el hijo de Dios nace entre nosotros.

Buenos deseos

La noche del solsticio de invierno es considerada una noche especial donde es concentrada una gran cantidad de energía. Esto a pesar de no estar muy ligado con las creencias religiosas ha abierto el camino para la creación de otra tradición navideña: la carta al espíritu de la Navidad.

Según la tradición, al ser esta noche rica en energías, debe ser aprovechada para pedir deseos al espíritu de la Navidad que desciende a la tierra durante el solsticio.

La carta, debe iniciarse agradeciendo al espíritu por todo lo concedido en años anteriores. Luego deben iniciar las peticiones que no deben ser egoístas. Se pide primero por el mundo, y por el prójimo. Luego vendrá lo personal.

Es un buen ejercicio para tener presente los logros obtenidos y una lista de metas por las que hay que luchar. La carta, se doblará y guardará hasta el próximo solsticio de invierno. Allí se hará el recuento de las gracias recibidas.