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09 de Apr de 2020

Cultura

El oráculo de ocho patas

PANAMÁ. D esde los antiguos oráculos en la voz de una pitonisa en completo estado de frenesí, pasando por la interpretación de las runas...

PANAMÁ. D esde los antiguos oráculos en la voz de una pitonisa en completo estado de frenesí, pasando por la interpretación de las runas o las entrañas de una paloma, hasta la lectura del Tarot, ninguno de esos procedimientos de adivinación del futuro fue tan famoso ni tan esperado como los del carismático, pero no por ello atractivo, Paul. Porque Paul, el pulpo inglés emigrado a Alemania, sí que se ha hecho mundialmente famoso, igual por sus predicciones como por la tecnología a su servicio que ha permitido a todos los habitantes del planeta seguir paso a paso sus artes adivinatorias.

Los pulpos son considerados los invertebrados de mayor inteligencia con capacidad para resolver problemas, sortear obstáculos y memorizar patrones. Según los científicos estos moluscos son capaces de aprender observando y tienen los sentidos muy desarrollados salvo el del oído, pues son completamente sordos, de modo que las dudas acerca de que serían las personas que colocan las banderas quienes predicen los resultados y luego le ‘soplan’ la información a Paul, son pura maledicencia. Pero los científicos nada dicen de su capacidad profética.

Paul cuyas ocho patas y cavidad bucal, han acertado hasta el viernes pasado al cien por ciento en los resultados de los encuentros mundialistas, con un solo error en la Eurocopa 2008, tiene apenas 2 años y nació en Inglaterra, donde también nació el grupo Merlin Entertainments, propietario y gestor de los centros Sea Life uno de los cuales es el hogar del pulpo en la ciudad alemana de Oberhausen.

Paul comenzó a predecir los resultados de Alemania desde 2008, adivinando correctamente el ganador en 4 de 6 partidos alemanes. Predijo que Alemania ganaría cada juego, pero se equivocó cuando los teutones perdieron frente a Croacia y en la final con España. Durante la Copa del Mundo 2010, predijo el ganador de cada uno de los 5 partidos en que jugó Alemania. Al cierre de esta edición, había pronosticado que Alemania le ganaría a Uruguay y España se llevaría la copa.

El octópodo hace su elección al buscar su comida de dos diferentes cajas transparentes que se colocan en su tanque, cada una con la bandera de uno de los equipos rivales. El contenedor que Paul abre primero es considerado como su elección. La atención sobre el vaticinio de Paul ha crecido exponencialmente y algunos comentaristas hasta se han preguntado si sus correctas selecciones podrían haber empezado a influenciar a algunos de los futbolistas más supersticiosos.

Por eso se temía, con bastante fundamento, que hordas de alemanes enfurecidos atacasen el acuario de Oberhausen armados de cuchillos, limones y cebollas y que aceptasen la oferta del chef argentino de asesorarlos para preparar con Paul un delicioso pulpo al ajillo. La vocera del acuario donde vive Paul, Tanja Munzig, se encargó de tranquilizar a los defensores de los animales y a los ganadores, remarcando que el animal tiene un futuro brillante en su hogar de Oberhausen y que nada malo le pasará. Y agregó que la carrera de Paul podría continuar después de la Copa del Mundo de Sudáfrica.

Igualmente, en ciertos países donde se celebrarán elecciones próximamente están pensando contratarlo para saber quiénes serán los elegidos. Y en Panamá hay quienes quieren consultarle sobre los números ganadores de la lotería.

Pero lo más seguro es que la madre de Paul – del padre nada se sabe – , que falleció inmediatamente después de que el huevo donde el pequeño gurú venía al mundo, eclosionó – porque así ocurre en el nacimiento de los octópodos –, jamás se imaginó que iba a tener un hijo tan famoso ni tan odiado por aquellos equipos y fanáticos perdedores.

El pulpo inglés, que vaticinó desde su acuario alemán el triunfo español en la semifinal, se ha comido todas las vuvuzelas que han resonado este mes en Sudáfrica y, con poco más de media docena de apariciones en público, ha hecho olvidar la penitencia que supone escuchar la inefable trompeta. Cuatro semanas de torneo marcadas por el debate "Vuvuzelas, sí, vuvuzelas, no" y la necesidad de comprar tapones para los oídos o medicamentos para el dolor de cabeza han cedido el papel estelar a un cefalópodo inmerso en un acuario a 10.000 kilómetros de distancia que se ha convertido en la principal figura de Mundial no futbolístico.

Cuando el torneo está a punto de concluir, las vuvuzelas han pasado a ser una cuestión menor en comparación con la popularidad de Paul, una estrella mediática capaz de competir con Carles Puyol, David Villa, Wesley Sneijder o Arjen Robben, todos ellos llamados a destacar en la final de hoy entre Holanda y España.

Y hasta de matrimonio se ha hablado. En Holanda acaba de hacer su aparición – seguramente atraída por la fama de su congénere – una pulpa que fue bautizada como Pauline que ha pronosticado el triunfo de Holanda, por supuesto, y el acuario Scheveningen donde ella vive, le ha ofrecido asilo a Paul a condición de que admita que Holanda será la ganadora del mundial y le darán la oportunidad de descubrir si se entiende con la ’bella’.