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25 de Sep de 2020

Cultura

Una mirada a la monarquía británica por una panameña

Desde mi llegada al Reino Unido como Embajadora de Panamá en el mes de noviembre de 2011, el tiempo ha transcurrido a gran velocidad por...

Desde mi llegada al Reino Unido como Embajadora de Panamá en el mes de noviembre de 2011, el tiempo ha transcurrido a gran velocidad porque Londres de por sí es una ciudad vibrante y este año en especial ha sido extraordinaria.

Como panameña, el ceremonial y protocolo británicos nos parecen irreales y fantásticos, dignos de un cuento de hadas: la entrada en carroza al Palacio de Buckingham, la conversación con la Reina al presentarle mis credenciales, la fiesta en los jardines de Palacio, el desfile de embarcaciones en el Támesis, la ceremonia de aniversario de la Reina en la majestuosa Catedral de San Pablo, el protocolo en el vestir, el uso del sombrero y guantes, las frases para referirse a su Majestad y tantos otros detalles.

Por ejemplo, el servicio de Acción de Gracia del 5 de junio en la catedral de San Pablo, en el que participó Elizabeth II y miembros de la familia real, tuvo una coordinación y logística perfecta.

El Trooping the colours, un desfile de los regimientos de la armada del Commonwealth, evento que se realiza cada año, como parte de una tradición que data del siglo XVII. La procesión real de la reina sale de Buckingham Palace hasta la caballería. Los miembros del cuerpo diplomático acreditado en Londres estábamos sentados al frente y presentamos nuestros respetos a su majestad. Todos los Embajadores estuvimos impactados por la exactitud del desenvolvimiento de la ceremonia. Empezó en el minuto y segundo exactos (hora inglesa) y terminó con la misma exactitud mientras la reina salía aclamada por su pueblo camino a dar un saludo final desde el balcón con miembros de la familia real.

Más allá de estas maravillosas puestas en escena, me quedan las impresiones de los seres humanos. Una Reina Elizabeth II de trato ameno y cálido, dueña de unos penetrantes ojos azules, una duquesa de Cambridge (Kate) poseedora de una elegante sencillez, de un duque de York afable y sencillo y sobre todo de un pueblo que quiere y respeta a su reina, como cabeza y garante de la unidad británica.

Los festejos continúan. Se celebran los Juegos Olímpicos. Este es el año de Londres.