21 de Feb de 2020

Cultura

Contar Macondo en 15 horas

En la Academia Panameña de la Lengua, se realizó una maratón de lectura de ‘Cien años de soledad’

Temprano, a las 7:30 a.m., se pudieron escuchar las primeras líneas: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos’, en la voz de Berna Pérez de Burrel.

Los primeros párrafos de Cien años de soledad se hicieron sentir, al igual que el resto de sus letras.

La ocasión especial fue abierta por la Academia Panameña de la Lengua que, junto a la Embajada de la República de Colombia, el Ministerio de Educación y la Cámara Panameña del Libro, organizó una lectura continua de la obra.

En una actividad bien planificada, quienes estaban interesados en hacer la lectura se anotaron previamente para darle voz, por unos pocos minutos, a una de las gemas más preciadas de la literatura latinoamericana. A la casona amarilla de Calle 50 se acercaron desde panameños de a pie hasta personalidades de la literatura y la política panameña.

Para contar Macondo acudieron: Berna Pérez de Burrel, directora de la Cámara Panameña del Libro; Miguel Ángel Candanedo, catedrático de la Universidad de Panamá; José Isabel Blandón, alcalde de la ciudad de Panamá; Adolfo Valderrama, presidente de la Asamblea Nacional; el escritor Juan David Morgan; la artista Olga Sinclair; Héctor Collado y Guillermo Sánchez Borbón, entre otros.

GABO SEGÚN PANAMÁ

‘ Cien años de soledad es una obra fundamental en la literatura panameña. García Márquez hizo escuela con sus novelas y cuentos, naciendo de allí el boom latinoamericano’, expresó el escritor panameño Juan David Morgan.

Por su parte, el académico, Miguel Ángel Candanedo se refirió a las letras de Gabo como ‘indispensables en la vida literaria latinoamericana, siendo la experiencia como periodista del fallecido nobel, un elemento positivo, humano y que ayuda al lector a entender lo que escribe, identificándose con sus historias. Es universal y atractivo para todos’.

La jornada de lectura cerró hoy a las 3 de la mañana, con la voz de Maribel Ortiz.