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19 de Jan de 2021

Cultura

La pionera que acompaña al canal

La primera biblioteca del país fue precursora en la automatización de documentos y en trabajar bajo políticas de calidad internacional

Una dedicatoria en francés adorna la primera página del libro que reposa frente a mi, firmado Lucien NB Wyse. Paris, mayo de 1891.

Temo hojearlo por su antigüedad, pero me tranquilizan. No es pieza de museo. Se encuentra aquí precisamente a disposición de quien lo quiera consultar.

Tomo otro; este, de 1845, sobre la geografía de las Antillas. Parece ser el más antiguo de los que se encuentran en la mesa. Pero el que más despierta mi curiosidad se titula Report of explorations and surveys for a ship - canal Isthmus of Darien , de 1874.

Y es que no solo se estudió la viabilidad de un canal por Nicaragua, sino también por el Darién y Tehuantepec en México, descubro en mis primeros cinco minutos visitando la Biblioteca Roberto F. Chiari de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).

BREVE HISTORIA

El segundo piso del edificio 704, en Balboa, alberga las huellas y testimonios de nuestros inicios y evolución como país, un pasado intrínsecamente ligado a la presencia norteamericana en el istmo y al Canal de Panamá

Apenas nueve días más joven que la vía interoceánica, la Biblioteca del Canal ha cambiado de nombre ocho veces en el último siglo, el más reciente en honor al presidente Roberto F. Chiari, quien rompió relaciones con Estados Unidos tras los sucesos del 9 de enero de 1964.

Su creación se dio por iniciativa del General George W. Goethals, jefe ingeniero del Canal de Panamá, con el propósito de proveer una colección centralizada para el uso de los empleados en sus trabajos.

En 1919, la biblioteca contaba con sucursales en Ancón y la casa club de Balboa, mientras se trabajaba por inaugurar otras en Cristóbal, Gatún y Pedro Miguel.

En 1951, se le denominó Biblioteca-Museo Zona del Canal, tras la fundación de un pequeño museo bajo administración de la biblioteca.

En 1954, se creó una biblioteca ambulante para los pacientes del Hospital Gorgas y, en 1962, por iniciativa del gobernador Fleming, se abrió la primera biblioteca móvil.

‘Esta recorría los diferentes barrios de la Zona del Canal para llevar servicios de préstamo de libros, sobretodo a la población juvenil e infantil', explica Rolando Cochez, administrador de la Biblioteca Roberto F. Chari.

A raíz de los tratados Torrijos-Carter, de 1977, la biblioteca pasó de ser pública a técnica, el 2 de abril de 1984.

‘Debido a las características de los tratados, la Zona del Canal no podía mantener agencias gubernamentales', señala Cochez. 'Como era una biblioteca pública se le limitó a ‘biblioteca especializada' de la agencia y todo se concentró en un solo sitio'.

En 1989, bajo el nombre de Centro de Recursos Técnicos, se convirtieron aproximadamente 20 mil documentos a formato computarizado, la primera biblioteca en hacer esto en Panamá.

En 2002, bajo la dirección de Cochez, empezaron a trabajar bajo las políticas de calidad de ISO 9001, nuevamente como pioneros en el país.

Para sostener la certificación, la biblioteca debe ‘mantener un nivel de satisfacción del cliente de 90% como mínimo', expresa Cochez. Para constatar esto, reciben la visita de auditores extranjeros dos veces al año.

SIN SECRETOS

La gran mayoría de sus usuarios son empleados de la ACP, puesto que contiene gran cantidad del material actualizado sobre temas relevantes para ellos, como ingeniería, navegación marina, estudios técnicos y administración de empresas.

Pero su colección rebasa los 50 mil documentos, entre libros, manuscritos, microfilmes y mapas, así como cerca de 10 mil fotografías históricas. Gran parte de estos documentos están en inglés, pero ‘desde los años noventa se empezó a incluir mucho material en español', admite Cochez.

Además de los empleados de la ACP, reciben la visita de muchos universitarios, estudiantes de secundaria, investigadores, escritores, periodistas y solicitudes a través de correo electrónico.

‘Estamos siempre dispuestos a ayudar a todo el público', señala Cochez. ‘Aquí no tenemos ningún secreto'.

Agrega que la biblioteca cuenta con un equipo de 11 personas, entre bibliotecarios, técnicos e investigadores, listos para servir a quien requiera de sus servicios.

Además, cuentan con un catálogo en línea, que cualquiera puede consultar a través del sitio web de la ACP, y tienen aproximadamente 400 libros en formato electrónico que se pueden acceder desde el computador.

La biblioteca en sí cuenta con dos áreas. Una espacio abierto, con material que se puede consultar, copiar, o digitalizar, según desee el cliente, y un segundo espacio protegido, donde se encuentra material delicado y antiguo, la fototeca y hemeroteca, con periódicos publicados en el istmo a partir del siglo XIX, y demás documentos de la época de la Zona del Canal.

El ambiente es tranquilo y un tanto ‘místico'. Sus empleados son cordiales y sonrientes. Los pequeños detalles en la decoración transportan a otras épocas. Por ejemplo, máquinas de escribir de principios de siglo, martillos utilizados por los juzgados de la Zona del Canal, medallas, sellos y monedas de otros tiempos.

Estos pequeños tesoros están bajo la administración de la biblioteca también, que se encarga de todo lo que tiene que ver con el patrimonio histórico de monumentos y artículos de museo.

CON MIRAS AL SIGUIENTE SIGLO

‘Aquí siempre estamos tratando de innovar', indica Cochez. ‘En estos momentos manejamos diferentes proyectos que tienen que ver con la automatización y digitalización de documentos'.

A esto, agrega que el futuro del manejo de bibliotecas está en la tecnología, por lo que ellos consideran el internet como un aliado y no un enemigo.

‘Hoy en día cualquier persona con un celular entra a Google, busca lo que desea y se olvida de los libros', admite. ‘Nosotros tratamos de balancear esto, pues a través de un dispositivo les ofrecemos  la posibilidad de consultar nuestra biblioteca y descargar un libro'.

La Biblioteca Roberto F. Chiari está abierta al público de lunes a viernes entre 7:15 a.m. y 4:15 p.m.

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DATOS CURIOSOS

La Biblioteca del Canal difícilmente cabe en un molde

El actual administrador, Rolando Cochez, es analista en sistemas, pero en la universidad se apasionó tanto por las bibliotecas que sacó una licenciatura paralela en bibliotecología y luego una maestría en bibliotecas especializadas.

Los nuevos prácticos del canal deben tomar un curso de Historia del Canal en la biblioteca. Se les da un manual de estudio desarrollado por Cochez, una semana de charlas. El último día toman un examen.

Uno de los servicios internos para los empleados es el de resumen de libros. Aquellos que no tienen tiempo para leer un libro completo se pueden llevar así lo más básico e interesante de cada autor.