La Estrella de Panamá
Panamá,25º

16 de Oct de 2019

Cultura

Fabiola Buritica Valencia: ‘El lugar sin tiempo… viaja en las emociones'

Una nueva mirada interpretativa de las Bellas Artes en Panamá

A inicios de la década de los noventa, en mis regresos a tierra istmeña, estando en la dinámica Galería Arteconsult de la ciudad de Panamá, tuve la oportunidad de conocer a una brillante muchacha que hablaba con fuerte acento colombiano y se caracterizaba por su firme personalidad. Fabiola Buritica —en ese entonces— iniciaba en la construcción en el imaginario colectivo panameño su destacada carrera artística.

En el mundo del arte, nos encontramos con bizarras situaciones, personas que estudian para conseguir un alto nivel de preparación artística, luchando para crearse un ambiente creativo que lo rodee y otras, que son hijos de Atenea (diosa de las Artes y de la Sabiduría), nacidos con un sentido particular creativo e intuitivo. Estos últimos se caracterizan por la particularidad de fundir la obra y la personalidad en una sola identidad.

En nuestra cuarta entrega, mi invitación es para que me acompañen a conocer a nuestra Fabiola Buritica Valencia, poetisa, pintora, librepensadora, que de seguro nos encantará con sus maravillosos trabajos.

LOS BARRANCOS DE UN PUEBLO LEJANO

Nació en ‘un pueblo lejano, sin nombre' y fue la ‘hija del amor', cuarta hija de una adolescente madre, que vio en ella las habilidades para las artes cuando pintaba en los barrancos ‘figuras y trazos', allá entre los montes de un Macondo perdido, rumbo a la lejana ciudad de Manizales.

La protectora madre es la figura siempre presente en la memoria de aquel momento infantil… y en ese lugar de emociones, sin tiempo, vivirán los estímulos que nunca fallecen.

Tan fuerte y amoroso es el abrazo maternal que Fabiola regresaba (y regresa) a menudo, a embarrar sus obras con los cálidos trazos de los barrancos de su lejano pueblo. Así nacieron los colores pasteles, los creyones que ocupan telas tras telas, escuchando dentro de su corazón la única voz maestra que le dio la ruta a seguir desde su niñez: ‘Fabiola, tú serás una gran artista', le decía su madre, que aún dialoga con su niña y en comunión juguetona al momento de pintar.

FIGURACIONES ABSTRACTAS, MEZCLAS DE ‘COLLAGE' Y TÉCNICAS MIXTAS

Los trabajos se desenvuelven en un lugar fuera de un tiempo convencional. Ellos se forman en la mente de Fabiola con claridad, sus primitivas pulsaciones maduran —poco a poco— impregnándose de sus experiencias personales, a veces de soledad, dolor o de íntimas alegrías. El recuerdo hace parte de un presente, muy difícil de dejar.

La memoria construye sus valores y convicciones, que vienen comunicados a través de una figuración minimizada y llena de contenido… la sobriedad, la simplicidad en delinear una figura es la síntesis de sus mensajes. Por eso, al colocarnos frente a una obra de Fabiola, somos capturados —en primera instancia— por sus personajes: maternidades, niños, mujeres, que son abstraídos al exiguo para formar un particular lenguaje plástico personal.

El collage se transforma en las manos de Buritica. Son objetos que nos acercan a otras historias, vivencias de los recuerdos, y son materiales que ayudan en el proceso de ‘comunicación de intimidades' en el diálogo con su público.

Para Fabiola, al momento de proceder en el ejercicio pictórico, al ‘embarrar las superficies', su mejor aliado es la técnica mixta, por ser menos limitativa en la acción ejecutorial y le permite alcanzar genialidad, como sus pensadas metas.

CARMEN Y NARBONA :LA GALERISTA Y EL COLECCIONISTA

‘Sin Carmen, sin Narbona, yo no hubiera podido continuar pintando'. Con estas sentidas palabras, capto la humildad que conlleva el camino a la consagración de esta artista de valor. El tenaz trabajo realizado por Carmen Alemán en los espacios de La Galería Arteconsult como una de las mejores talent scout panameña, junto a Marcelo Narbona, que sirve de pilastra de apoyo a muchos jóvenes prometedores de la pintura panameña, brinda la oportunidad para que Fabiola Buritica desarrolle temas más incisivos en su producción artística. Nacen las poesías eróticas, los dibujos y las telas sobre EROS, su mundo se enriquece de nuevos vigores, de un fuerte respaldo. La condición inicial de autodidacta es surcada por la dinámica de un trabajo único y novedoso. Las primitivas limitaciones son trasformadas en un lenguaje particular; aquella manera de embarrar grafías, de ceñir con trazos abstractos y expresivas figuraciones eran en plenitud comprendidas, haciendo que Fabiola viajara sobre nuevas ilusiones.

LOS COLORES DE FABIOLA

Es indudable el aporte que Buritica regala a la cultura cromática de la pintura en Panamá. En ese aspecto muy particular y delicado, debemos subrayar que pocos artistas somos los que nos hemos expuesto en esa dirección.

La historia del arte panameño analizado bajo la lectura del aporte de sus ‘expresiones cromáticas' ha tenido exiguos investigadores, la visión criolla de la luz caribeña ha sido abrazada por pocos artistas y es tabú para muchos entendedores.

En Buritica, los colores son interpretados en forma particular. La intensidad del grado luminoso no busca el brillor característico de la pintura al óleo —es más, lo evita—; sus resultados describen una infinidad de tonos mates, que se potencian al ser colocados en la desnuda tela; sus colores pertenecen a nuevas sugerencias de las cuales las técnicas modernas son testimonios y no encuentran espacio en nuestra pintura actual.

VIAJAR EN LAS EMOCIONES

De aquella genial muchacha, que habla con acento colombiano, que conocí en los espacios de la Galería Arteconsult, queda un lugar sin tiempo, que viaja en las emociones. Fabiola Buritica Valencia mora en un espacio indefinido que nos conduce a los barrancos de su infancia y a los orígenes de la maternidad.

Sus obras son un estandarte de pasiones, que sublima el arte del amor en lo maternal, el parto de la ternura, el abrazo protector a la niñez… el pincel de una compañera, que nos expresa desde un ángulo femenino, la dulzura, las contradicciones de la mujer latinoamericana y en ese viaje de emociones, somos todos cautivos acompañantes. Sigue en tu viaje, Fabiola, que muchos vibramos contigo.

‘Yo me siento feliz por el camino por el que la vida me ha llevado y por la mano de Dios que toma la mía'.

Pintora autodidacta

La pintora, escritora, compositora y autodidacta Fabiola Buritica Valencia nació en 1958 en Caldas, Colombia. Reside en Panamá desde 1984.

Desde 1992 ha realizado varias exposiciones individuales en Panamá en la Galería Arteconsult, la Alianza Francesa, el restaurante Manolo Caracol y el Pub Bar La Palanca de los Hermanos Margel.

Ese mismo año, participa a nivel internacional en la Expo Sevilla, España; luego expone en la Casa de la Cultura Ecuatoriana ‘Benjamín Carrión' en Quito y en el Centro Cultural de Miraflores en Lima, Perú. Igualmente, estuvo en la Primera Cátedra Internacional de Arte dictada por el crítico de arte Gerardo Mosquera, en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, Colombia.

También ha presentado sus colectivas en centros culturales y galerías de Panamá, tales como el Museo de Arte Contemporáneo y las galerías Arteconsult, Mateo Sariel y Arlene Lachman. Además, estuvo en la primera y segunda Bienal de Arte de la Cervecería Nacional; en el Concurso Anual Roberto Lewis; en las subastas de la Ciudad del Niño, San Felipe y la Subasta Abierta del Parque Omar, así como en la Bienal del Sur.

Fue escogida para participar en la colectiva de artistas panameñas en el Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington, D.C. Ha recibido menciones de honor en la segunda Bienal de Arte de la Cervecería Nacional y en el Concurso Nacional de Pintura del Instituto Nacional de Cultura de Panamá. Su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas como las del Banco General, la Fundación Fernández Pirla y coleccionistas como Marcelo Narbona, Mario Lewis, Jordi Riera, hermanas Soberon, familia Pascal, Arq. Ignacio Mallol, Bobby Eisenman, Marisa Dutari, Juan Manuel Bern y Familia Calderón Blanco.

Actualmente, la artista reside en Panamá.