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13 de Jul de 2020

Cultura

El lenguaje no verbal en lo judicial

Era el 22 de julio de 1995 cuando Susan Smith fue encontrada culpable de haber asesinado a sus hijos la noche del 25 de octubre de 1994. El caso ganó fama internacional luego de varias conferencias de prensa que ofreció Susan, llorando y diciendo que un hombre afroamericano había secuestrado el auto con ellos dentro.

El lenguaje no verbal en lo judicial

Era el 22 de julio de 1995 cuando Susan Smith fue encontrada culpable de haber asesinado a sus hijos la noche del 25 de octubre de 1994. El caso ganó fama internacional luego de varias conferencias de prensa que ofreció Susan, llorando y diciendo que un hombre afroamericano había secuestrado el auto con ellos dentro.

El hecho es que ella tenía un amorío extramatrimonial con un hombre que la dejó mediante una carta que explicaba que el “problema” de su relación eran sus hijos; esto llevó a la madre a asesinarlos y recibió una condena de 30 años a cadena perpetua.

En España, el caso de Gabriel Cruz se hizo mundial debido a un operativo policial llamado “Nemo”, cuyos hechos estaban relacionados con la desaparición del niño la tarde del 27 de febrero de 2018 en la localidad almeriense de Las Hortichuelas, y su inmediato asesinato en una finca familiar próxima a la localidad a manos de su asesina confesa, Ana Julia Quezada, quien era la nueva pareja del padre. Hoy, Ana Julia está presa cumpliendo la condena impuesta.

El móvil del asesinato fue que el niño resultaba ser un “impedimento” en la relación y evitaba que el padre dejara España y se mudara a República Dominicana, país natal de su nueva pareja.

No es extraño observar en los juzgados miradas intimidatorias, gestualidad agresiva, caras de desprecio, invasiones del espacio del otro y voces altisonantes entre letrados oponentes, en el interrogatorio de testigos, acusados y en alegatos finales.

Si nos vamos a Argentina, el caso de Nahir Galarza, joven que fue acusada del asesinato de Fernando Pastorizzo también fue un tema mundial. Este hecho tuvo mucha repercusión tanto en los medios nacionales como internacionales en un momento en el cual los crímenes vinculados a la violencia doméstica y la violencia en el noviazgo estaban teniendo especial atención.

Nahir fue condenada a cadena perpetua por homicidio agravado, por considerarse que ambos mantenían una relación estable de pareja y es, hasta la fecha, la mujer más joven sentenciada a este tipo de pena en Argentina.

Como estos, puedo mencionarle muchos casos más y cada uno de ellos fue de lo más escalofriante y resuelto debido a un análisis exhaustivo de hechos, pruebas e indicios, entre ellos el del lenguaje no verbal.

Sus gestos mostraron un divorcio entre su lenguaje corporal y verbal, además, en cada imagen donde aparecían los acusados había movimientos, microexpresiones y situaciones que dejaban entrever la verdad.

Y es que llegamos a un punto clave, la mentira es un acto tan complejo, que ni el cuerpo ni el cerebro están diseñados para llevarla a cabo con éxito. Tarde o temprano se presentan “deslices mentales” que delatan a una persona y muestran los hechos como son.

La comunicación no verbal es un medio de transmisión de información al igual que la palabra; esta se desarrolla a través de expresiones faciales, gestos, contactos, movimientos físicos, posturas e incluso tono y volumen de voz (más que el contenido hablado). Este tipo de comunicación puede revelar los verdaderos pensamientos, sentimientos e intenciones de una persona. Por esta razón, a las conductas no verbales también se les conoce como indicios, los cuales nos hablan del verdadero estado de ánimo del individuo. Debido a que la gente no siempre está consciente de que se está comunicando no verbalmente, este tipo de lenguaje es más sincero que las afirmaciones verbales, las cuales se pueden construir conscientemente para alcanzar ciertos objetivos.

¿Para qué le puede servir a un criminólogo o a un abogado saber detectar el engaño en las personas? ¿Qué le aportan estos conocimientos a su trabajo? Pues bien, si revisamos varios videos de la conducta no verbal de una persona que está a punto de cometer un robo, notará casi los mismos movimientos, miradas y hasta velocidad de pasos.

Es claro que ayudará significativamente a valorar a una persona. Tanto el sospechoso como las víctimas muestran gestos indicadores que nos guían para comprender mejor sus emociones. La mejor forma de realizar esta valoración es utilizando el informe criminológico como base.

En dicho informe se plasman los datos relativos al delito, al contexto en el que se desarrolló, a la víctima y al preso o presunto agresor. Y es en la valoración de todos ellos, donde la detección del engaño tiene mucho que aportar a los criminólogos.

En uno de mis tips compartidos en redes, el 142 para ser específico, puse este dato: “¿Sabías que existen tres tipos de mentiras? De ocultamiento, omisión y comisión.

La primera siempre es consciente, la segunda se dará cuando no se hace la pregunta correcta o la persona no cree necesario brindar cierto tipo de información, y la tercera estará forzada por el entorno o circunstancias. En los juicios, la frase “jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”, abarca las tres”. Hay que estar atento a lo que se dice y cómo se dice.

Cuando el entrevistado muestra una comunicación verbal significativamente distinta a la corporal e incluso opuesta, estaremos hablando de incongruencias verbo-corporales. Esto tiene lugar, por ejemplo, cuando alguien responde de forma afirmativa ante una pregunta, pero su cabeza de forma inconsciente está negando. Al igual que en las emociones, cuando una incongruencia de este tipo es opuesta, estamos ante un indicio de engaño.

Aunque existe un debate jurídico a nivel mundial sobre si el análisis de la conducta no verbal, puede ser usado o no como prueba implícita durante un juicio, a todas las partes les queda claro el hecho de que si puede usarse como herramienta de apoyo durante una investigación, la cual va descubriendo la verdad.

No es extraño observar en los juzgados miradas intimidatorias, gestualidad agresiva, caras de desprecio, invasiones del espacio del otro y voces altisonantes entre letrados oponentes, en el interrogatorio de testigos, acusados y en alegatos finales.

El lenguaje no verbal está presente queramos o no, y además, es la única herramienta segura que sirve para desarrollar nuestra inteligencia no verbal durante un proceso judicial.

El autor es publicista y catedrático de la Universidad Latina de Panamá.