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29 de Nov de 2020

Cultura

Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres

El 25 de noviembre se conmemora en el mundo, el Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres, fecha que se celebra desde hace 39 años y que conmemora el asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal, y que busca promover acciones de sensibilización a la opinión pública y de denuncia sobre la violencia que sufren las mujeres en el mundo, al ser discriminadas por su género, así como para reclamar de los Estados políticas públicas efectivas para erradicar dicha violencia.

Monumento a las hermanas Mirabal, República Dominicana

El 25 de noviembre se conmemora en el mundo, el Día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres, fecha que se celebra desde hace 39 años y que conmemora el asesinato en 1960 de las hermanas Mirabal, y que busca promover acciones de sensibilización a la opinión pública y de denuncia sobre la violencia que sufren las mujeres en el mundo, al ser discriminadas por su género, así como para reclamar de los Estados políticas públicas efectivas para erradicar dicha violencia.

Este año, la temática del día internacional es: “Pinta el mundo de naranja: Generación igualdad se opone a la violación”, porque sigue existiendo una impunidad generalizada en la violencia sexual y la violación.

La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual, sobre las que apenas hay información y visibilización, a causa de la impunidad que disfrutan los perpetradores, así como el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

Violencia que de manera general se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye, entre otros:

- violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio);

- violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético);

- trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual);

- mutilación genital y matrimonio infantil.

No obstante que se han logrado importantes avances en lo que va del siglo XXI, respecto a legislación sobre violencia de género y femicidio, en algunos países uno de los mayores problemas que se mantienen son la impunidad y la ausencia de políticas públicas eficaces.

Basta con dar una mirada a las aterradoras estadísticas mundiales:

Una de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de una pareja sentimental.

Solamente el 52% de las mujeres casadas o que vive en pareja, decide libremente sobre las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y su salud sexual.

750 millones de mujeres y niñas que viven hoy, se casaron antes de los 18 años, mientras que 200 millones de ellas se han visto sometidas a la mutilación genital femenina.

Una de cada 2 mujeres asesinadas en 2017, fue asesinada por su pareja sentimental o un miembro de su familia. En el caso de los hombres, esta circunstancia únicamente se dio en 1 de cada 20 hombres asesinados.

El 71% de las víctimas de la trata de personas en el mundo son mujeres y niñas, 3 de cada 4 de ellas son utilizadas para la explotación sexual.

La violencia contra las mujeres es una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad reproductiva, tan grave como el cáncer, y es una causa de mala salud, mayor que los accidentes de tránsito y la malaria combinados.

Y qué decir de las estadísticas a nivel nacional: según las cifras del Centro de Estadísticas del Ministerio Público, de enero a septiembre de 2020 se registraron 27 femicidios, 24 consumados y 3 en grado de tentativa, lo que representa un significativo aumento en comparación con 2019; en tanto que las denuncias por violencia doméstica para el mismo período fue de 11,006 casos y los delitos sexuales 3,720.

La violencia contra las mujeres es, sin duda alguna, un problema estructural dirigido hacia las mujeres, con la finalidad de sostener o aumentar la subordinación de las primeras al género masculino. Este problema tiene su fundamento en la falta de equidad en las relaciones entre hombres y mujeres en distintos ámbitos y en la sistemática discriminación hacia estas.

Los efectos psicológicos de la violencia contra las mujeres y niñas, así como las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, afectan de manera directa a las mujeres en todas las etapas de sus vidas.

Constituye un grave problema social, tanto en el ámbito doméstico como en el público, que se refleja en diversas vertientes como son: física, psicológica, sexual, cultural, económica, entre otras, y que afecta a las mujeres desde el nacimiento hasta la edad avanzada. Por otra parte, no se limita a grupos específicos de mujeres, a una región, cultura o país determinado.

Por tanto, entre los aspectos fundamentales para luchar contra este flagelo y avanzar, tenemos la educación, la correcta y efectiva respuesta del sistema judicial para evitar la impunidad y políticas públicas eficaces para su prevención y eliminación.

Es por lo anterior que la violencia contra las mujeres y niñas, en cualquiera de sus formas, es un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz, y el respeto efectivo de sus derechos humanos. Además, la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de no dejar que nadie se quede atrás, no podrán cumplirse si primero no se pone fin a la violencia contra mujeres y niñas.

Ya lo dijo Noeleen Heyzer, diplomática y exdirectora ejecutiva del Fondo de Naciones Unidas para las Mujeres: “Si nos comprometemos a crear un mundo libre de violencia hacia las mujeres y las niñas, nuestras hijas e hijos dirán que detuvimos el crimen más universal e impune de todos los tiempos contra la mitad de la población de la Tierra”.