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23 de Oct de 2019

Planeta

Guna Yala y el cambio climático, tiempos de oportunidad para los indígenas

Hoy los gunas son las primera víctimas en Panamá la crisis ambiental, un gran problema que cuyas soluciones pueden ser una oportunidad

A pesar de las promesas del Gobierno central,  aún no se ha tomado medidas oficiales para planificar o abordar la reubicación de comunidades a causa del cambio climático, ni tampoco la falta de agua por el mismo problema..

En la costa del Caribe panameño se extiende una franja selvática y un archipiélago de pequeñas islas que conforman Guna Yala, la tierra de los gunas. A pesar de haber sido capaces de mantener una autonomía y gobernabilidad envidiable por otras naciones, hoy el pueblo guna enfrenta una nueva amenaza: el cambio climático. Un problema global que podría llegar a ser un momento de oportunidades para que se desarrollen proyectos tecnológicos y de infraestructura que les permita elevar su calidad de vida.

El pueblo Guna es reconocido internacionalmente por ser uno de los pueblos indígenas más autónomos del mundo. En 1925, los revolucionarios de estas islas se rebelaron contra del autoridades del Estado panameño que, una vez separado de Colombia el 3 de noviembre de 1903, no reconoció la Comarca Tulenega establecida el 4 de junio de 1870.

“Prohibieron nuestro idioma, nos arrancaban las narigueras [argollas de oro colocadas tradicionalmente en la nariz de las mujeres], no podíamos vestir nuestros vestidos tradicionales, nos obligaban a darle parte de nuestras cosechas y querían quitarnos las tierras”, recuerda sobre la Revolución Dule, Mu Waga, una de las sabias bisabuelas de la isla de Playón Chico. Como hace 94 años, las amenazas regresan sobre sus islas “ahora por las acciones de los países industrializados”.

De acuerdo al Informe Especial sobre el Calentamiento Global publicado en octubre del 2018 por los miembros del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC en inglés), este urge tomar acciones radicales e inmediatas para la próxima década para evitar los peores impactos del cambio climático.

Un ejemplo es el aumento de los niveles del mar, que decenio podría superar 1.5 grados centígrados por encima de lo registrado antes de la Revolución Industrial.

“Uno de los mensajes claves que se desprende con fuerza de este informe es que estamos viendo las consecuencias del calentamiento global a través de un clima más extremo, el aumento del nivel del mar y la disminución del hielo marino en el Ártico” señala Panmao Zhai, co-presidente del Grupo de trabajo I del IPCC.

PLAYÓN CHICO, PRIMERAS VÍCTIMAS DE LA CRISIS CLIMÁTICA

“Nosotros no provocamos el aumento del nivel del mar. En nuestras islas pescamos en canoas artesanales, tenemos cultivos a los que llegamos caminando y generamos nuestra electricidad gracias a paneles solares” indica Mu Waga.

“En los meses de noviembre y diciembre, el agua nos llega a los tobillos, las calles de nuestras islas se inundan y no tenemos donde ir. El pueblo guna no sabe lo que está pasando, el aumento del nivel del mar muchas veces es atribuido a las fuerzas naturales y no es reconocido como producto de la actividad humana” reflexiona la abuela.

La comunidad de Playón Chico, con una población de alrededor de 2000 personas es la segunda isla más habitada de Guna Yala  y es la segunda comunidad que planea la relocalización de sus miembros a tierra firme.

El tercer informe de Displacement Solution, organización dedicada a encontrar soluciones basadas en los derechos de los desplazados climáticos, enfatiza la urgencia de presentar planes de acción para enfrentar los problemas en Guna Yala. Este estudio documenta que el desplazamiento progresivo de habitantes de las islas se lleva a cabo sin apoyo gubernamental y con poca divulgación a nivel nacional. El informe señala que “las líneas de comunicación con los funcionarios gubernamentales sobre el estado de los diversos proyectos no han sido confiables”.

BurwiganMu Waga, abuela de la comunidad de Playón Chico

FALTA DE AGUAN, PROMESAS Y POCAS ACCIONES

Asterio Iglesias, profesor del bachillerato agropecuario del Instituto Profesional Técnico de San Blas y uno de los agricultores más respetados de la isla, atribuye el aumento en la cantidad de plástico alrededor de la isla a la falta de agua en la comunidad; datos del Ministerio de Salud (MINSA) respaldan esta teoría.

El análisis del MINSA sobre la situación de salud en 2018, indicó que “en el ámbito ambiental la comarca se tiene una inadecuada disposición de los desechos sólidos, porque no se cuenta con un sistema de recolección de basura que evite que cada familia la tire directamente al mar”.

Iglesias cuenta que en los últimos años, el caudal del río que abastece de agua a la comunidad a disminuido debido al cambio climático. Esto, aunado a las deficiencias en el funcionamiento del acueducto instalado hace ya décadas, hunde a la comunidad en medio de botellas de plástico.

A pesar de las promesas alentadoras del presidente Juan Carlos Varela durante el primer consejo de gabinete, celebrado precisamente en Playón Chico (16 de junio de 2015), el gobierno aún no ha tomado medidas oficiales para planificar o abordar el desplazamiento en la región ni la falta de agua potable por el cambio climático.

Como quedó registrado en la web del Ministerio de la Presidencia sobre aquel consejo de Gabinete, unos 50 millones de balboas fueron asignados para el desarrollo de un “Plan de Desarrollo para aumentar la calidad de vida de los habitantes de la Comarca de Guna Yala”. Una de las órdenes al secretario de Consejo Nacional de Desarrollo (CONADES) Manuel Soriano, fue subir al portal Panamá Compras la licitación del Acueducto de Playón Chico en un periodo de 30 días.

En enero 2017 de la página web del despacho de la primera dama destacó que “entre las obras que adelanta el Gobierno en Playón Chico estába la construcción del acueducto de la comunidad”. Una obra con un costo estimado de 1.1 millones de balboas a cargo del CONADES que nunca fue licitada.

BurwiganLa falta de un sistema de manejo de desechos empeora la situación en la comarca Guna Yala.

De acuerdo a lo descrito por el Gobierno, el Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015 - 2050 de Panamá, publicado por el Consejo Nacional del Agua en Noviembre 2016, el proyecto de Construcción de Acueductos y Alcantarillados Sanitarios en Guna Yala para los años 2017 y 2018 no contaba con prepuesto asignado y a la fecha no existe licitación alguna como que está constatado en la web de Panamá Compras.

La falta de un sistema de manejo de desechos empeora la situación. En una reciente visita a la isla, Kendra Lorin, directora de voluntariado de la Fundación Punto Inicial, presentó un proyecto a los maestros de la escuela local y a los líderes de la comunidad para crear conciencia e inspirar acción contra el plástico y el cambio climático.

“Burwigan, ‘niños’ en lengua Guna, un proyecto de la fundación que incorpora a 24 reconocidos artistas seleccionados para desarrollar proyectos que buscan involucrar, informar e inspirar acción en torno al cambio climático y la contaminación por plástico en las islas.

Con el apoyo de un fondo privado estamos elaborando un plan de trabajo anual en conjunto con la comunidad para cubrir las necesidades de la comunidad”. Desde 2016, el proyecto Burwigan ha llevado a cabo talleres de arte y reciclaje en la isla con los niños. Además, los miembros del colectivo han presentado 8 exhibiciones donde por medio de la fotografía, video, escultura y moda se comunica a los habitantes de la ciudad de Panamá la realidad del pueblo Guna.

“Buscamos llamar la atención de la sociedad civil para que todos juntos demandemos a nuestros gobernantes un compromiso permanente para enfrentar los problemas generados por el cambio climático y la contaminación por plástico”, apuntan miembros de Burwigan.

En septiembre de 2018 Panamá se adhirió al Acuerdo de Escazú, el pacto más importante sobre derechos humanos y justicia ambiental de Latinoamérica y el Caribe. Un tratado equipara legalmente los derechos ambientales con los derechos humanos a nivel mundial y que da seguimiento a otros acuerdos internacionales como el Acuerdo de París (2015) y el Convenio de Diversidad Biológica (1992) de los que Panamá también es signatario.

A pesar de que nuestro país firmó dicho acuerdo, hasta el momento la Asamblea Nacional no lo ha ratificado.

RETOS Y OPORTUNIDADES

Ante esto, el pueblo Guna, decidido a tomar acción con sus propias manos, ha implementado diversos programas educativos a través del arte y las tradiciones ancestrales, para comunicar la realidad del cambio climático y el inminente traslado a tierra firme de las comunidades. Después de haber casi desaparecido debido a la influencia occidental hoy en día los cantos tradicionales fortalecen el sentido de protección ambiental que es intrínseco en la cultura guna. Las costumbres y tradiciones reviven para comunitariamente enfrentar los retos ambientales causados por el mundo industrializado.

El cambio climático impone presión sobre los gobiernos, especialmente en países como Panamá, para proteger a las poblaciones vulnerables y hacer valer sus derechos humanos. Es esencial recordar a los Estados más ricos y con mayor responsabilidad por las causas del cambio, climático de sus obligaciones para proporcionar un apoyo adecuado a los países en desarrollo para hacer frente a la crisis ambiental.

A día de hoy, el acuerdo los países desarrollados que firmaron el acuerdo de París par reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, están obligados a movilizar anualmente 100.000 millones de dólares anuales para atender las necesidades de los países en desarrollo respecto de la adopción de medidas concretas contra el cambio climático.

Los gobiernos deben garantizar que las personas afectadas puedan participar en la solución frente al problema. Los guna tiene derecho a tener un espacio activo en la planificación de soluciones, con transparencia y responsabilidad en la forma en que se utiliza la financiación.

Además de ser los primeros afectados por el cambio climático en la región, los Gunas representan también un caso excepcional para demostrar las posibilidades de cooperación entre el mundo occidental y los pueblos indígenas.

“Nosotros estamos dispuestos a recibir apoyo y trabajar en conjunto para implementar nuevas tecnologías,  para recolectar agua, manejar los desechos o generar energía por ejemplo, que permitan mantener nuestra gente y a la madre tierra saludables.” precisa la abuela Waga.

Una vez más el pueblo guna enfrenta las adversidades conciliando su cultura con los avances tecnológicos necesarios para que el futuro sea brillante y cultura se mantenga viva a pesar de los cambios.