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16 de Jan de 2021

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Un portero que no se rinde fácil

PANAMÁ. El portero español Gonzalo Bello, canterano del Atlético de Madrid, no es un jugador más que sueña con llegar a Primera División...

PANAMÁ. El portero español Gonzalo Bello, canterano del Atlético de Madrid, no es un jugador más que sueña con llegar a Primera División. Tiene una historia de superación total y fuerza mental.

En diciembre del 2009, luego de un entrenamiento en el que un balón lo golpeó fuertemente en la cabeza y quedó desvanecido en la grama, llegó a su casa y le comentó a su madre que tenía un fuerte dolor en la zona del golpe.

Rápidamente salieron hacia el hospital. Luego de unos estudios, el diagnóstico fue el peor imaginado: le detectaron dos tumores cerebrales que ponían en peligro su vida.

‘Cuando llegué a casa le comenté a mi madre que me dolía mucho la cabeza, que era insoportable. Esperamos a mi padre y fuimos a urgencias. De ahí no salí en meses. Cuatro concretamente. Me detectaron un tumor en la cabeza. Durante los siguientes 15 días me siguieron realizando pruebas. Había que saber si era malo o bueno. Las noticias no podían ser peores: no sólo era malo, es que tenía otro’, comentó al diario español Marca.

EL REGRESO A LAS CANCHAS

Uno de los tumores pudo ser extirpado con una operación. El otro, no. Entre la quimioterapia y la radioterapia pasaron ocho meses para que el joven portero volviera a las canchas de fútbol a entrenar.

‘El fútbol y las ganas de ser portero han sido fundamentales para superar la enfermedad. Creo que sin esa ambición habría tardado mucho más tiempo en superar los tumores, me habría costado muchísimo más. Mi meta me ha ayudado’, confesó.

Las operaciones afectaron la zona derecha de su cuerpo, que le hacían difícil trabajar con normalidad. Por eso, ahora realiza trabajos para recuperar su movilidad total.

‘Antes de plantearme cualquier opción de jugar, tengo que estar perfecto. Cada día me encuentro mejor. Ayer ya hice ejercicios con los que no habría soñado hace meses’, explica.

La clave de su recuperación fueron las ganas de ser el mejor portero del mundo. ‘Persevera y triunfarás’, pregona el dicho. Este jugador, sin dudas, es un ejemplo de que el poder de los sueños y las ganas pueden cambiar vidas.