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06 de Dec de 2019

Béisbol

Curt Schiling y su cita con la historia

Una media de béisbol ensangrentada espera por su dueño en el Salón de la Fama de Cooperstown

Curt Schiling y su cita con la historia

Parece que la octava vez es la vencida. Millones de fanáticos del béisbol, alrededor del mundo, lo conocen por la impactante imagen de una media ensangrentada, producto de una lesión de tobillo que lució desde el montículo del sexto juego de la Serie de Campeonato 2004 de la liga Americana. Esa media, por cierto, está en Cooperstown como estará en corto tiempo su portador, el pitcher Curt Schiling.

Durante ese épico encuentro, este lanzador de los Medias Rojas de Boston batalló contra sus dolencias para darle un ticket a su equipo para la Serie Mundial. Un clásico de octubre memorable como veremos más adelante en esta columna. La directiva del Salón de la Fama de béisbol no dudó un instante en solicitar esa media para exhibirla en sus vitrinas, como símbolo del valor y compromiso de ese pelotero con el juego, como testimonio palpable de sacrificio y deportividad. Desde hace 15 años se encuentra en los salones de Cooperstown.

Curt Schilling desarrolló una meritoria carrera entre 1988 y 2007, con equipos como Baltimore, Houston , Arizona, Filadelfia y Boston. En ese lapso ganó 216 juegos con una muy aceptable efectividad de 3.46. Durante ocho temporadas ganó al menos 15 encuentros. Tal vez lo más resaltante de su trayectoria por las mayores sean sus más de 3000 (3116) ponches propinados, que lo colocan en el puesto 15 de todos los tiempos. Un club bien selecto de serpentineros.

Fue tanto su potencial para ponchar, que coleccionó tres campañas de 300 abanicados o más. Todas estas características de solvencia en la lomita hicieron que fuese en tres oportunidades 2* en lo votación para el premio Cy Young, galardón que se confiere al lanzador más dominante de la temporada regular de grandes ligas. Ser finalista cercano en tres ocasiones habla mares de la calidad de lanzador, que fue este derecho con más de tres millares de guillotinados en su haber.

A lo largo de su trayectoria sobre el montículo, Schiling, participó en seis juegos de Estrellas y en tres Series Mundiales. En el clásico de octubre de 2004, ayudó a los Medias Rojas de Boston a enterrar la llamada “maldición del Bambino”, al conseguir el codiciado título de la Serie Mundial después de 86 años. Así quedaban atrás muchos años de frustraciones por obtener el máximo banderín del béisbol. ¡Toda una proeza!

En enero pasado, Schilling se presentó por séptima vez ante el Comité de Cronistas del Salón de la Fama del béisbol, obteniendo 60.9% de los votos, quedando medianamente cerca del dintel mínimo de 75% de los escrutinios para ser exaltado a Cooperstown. Un lanzador con un WAR (índice de victoria sobre reemplazo) de 79.5, superior al de lanzadores como Jim Palmer (68.9) y Don Drysdale (67.8), ya consagrados en el Templo de los Inmortales, está en posición y listo para convertirse en exaltado a comienzos del año entrante.

Hasta el momento Schilling ha ido sumando votos, elección a elección, contando en ocasiones con la poca fortuna de grupos (cohortes) de superestrellas que le han restado sufragios. De acuerdo a las reglas del Comité del Salón de la Fama, un jugador puede presentarse hasta un máximo de diez ocasiones en las papeletas. Schiling , quien se presentará por octava vez se está acercando al límite establecido. Para el 2020 habrá una altísima probabilidad de reencuentro de Schilling con aquella ensangrentada media, que simboliza el pundonor y la mística en este deporte de las mayorías. Esperemos a Enero.

POR LA GOMA:

TRIVIAS PARA LOS LECTORES

(1) ¿Qué pitcher ostenta la marca de más ponches acumulados en Postemporada?

(2) ¿Quién posee la marca de más juegos de por vida en la gran carpa?

(3) ¿Qué jugadores han logrado acumular al menos 3000 hits y 500 cuadrangulares en la gran carpa?

(4) ¿Cuál es el nombre del pelotero que colecciona siete títulos de bateo de la Liga Americana?

> Las respuestas, en la próxima columna.