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20 de Jan de 2021

Economía

El ‘sudoku’ japonés

ESPAÑA. El Ejecutivo japonés busca encajar las piezas para intentar afrontar quizá la peor crisis económica de su historia reciente.

ESPAÑA. El Ejecutivo japonés busca encajar las piezas para intentar afrontar quizá la peor crisis económica de su historia reciente.

Los datos son demoledores: una caída del 12.1% del PIB en términos anualizados durante el último trimestre de 2008, un desplome del 9.4% en la producción industrial en febrero y un retroceso del 49% en las exportaciones de los primeros meses del año.

Un cuadro que ha llevado a la segunda economía del mundo a anunciar una refundación de su sistema, una verdadera revolución que por ahora ha tenido más impacto mediático que práctico.

Hace diez días, el primer ministro, Taro Aso, anunció la apuesta del Ejecutivo por un nuevo modelo de desarrollo basado en planes de eficiencia energética, mejora de prestaciones sociales a los mayores y refuerzo de la imagen exterior de Japón.

Los objetivos del plan de inversión pública son crear cuatro millones de empleos y elevar el PIB un 25% al concluir el año 2020. Este plan será financiado por el cuarto paquete de estímulo fiscal en menos de un año, esta vez por valor de 150.000 millones de dólares. Las ayudas fiscales ya suman más del 5% del PIB.

El ambicioso plan ha sido acogido por los expertos con mesura, ya que las malas noticias que se acumulan son más fuertes que el optimismo gubernamental.

El Banco de Japón reveló que la confianza empresarial registró entre enero y marzo la peor caída trimestral de su historia. La pasada semana se conoció además que los precios mayoristas sufrieron en marzo el descenso anual más pronunciado desde 2002, lo que es un claro anticipo de que el consumo interno sigue en mínimos históricos.

Por si fuera poco, el promedio de gasto mensual de los hogares cayó en febrero un 3.5% y las ventas del sector automotriz —una de las principales industrias del país— se desplomaron un 32% en marzo, tras caer un 70% en febrero. Si las cosas siguen así, es casi seguro que Japón volverá a la deflación, el verdadero lastre de esta economía durante los años noventa y comienzos de esta década.

El consumo interno demuestra de nuevo que no es capaz de tirar del carro de la economía japonesa a pesar de suponer el 55% del PIB.

Las escasas esperanzas para corregir la situación están puestas en las ayudas estatales y el éxito del nuevo plan de estímulo del Ejecutivo; de ambos factores dependerá la velocidad con que el país sortee la crisis. Los expertos apuntan también a la recuperación de sus principales socios comerciales, China, EEUU y la UE.