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21 de Apr de 2021

Economía

Latinoamérica apuesta a educar

MÉXICO. Satisfecho debió sentirse Carlos Fernández González, director general del Grupo Modelo de México, luego de ver los resultados de...

MÉXICO. Satisfecho debió sentirse Carlos Fernández González, director general del Grupo Modelo de México, luego de ver los resultados del periodo 2008 -2009: un aumento neto de 15% en ventas y de 1,4% en utilidades.

Al parecer, la decisión de capacitar a sus altos ejecutivos en el PADI (Programa de Alta Dirección) de ITAM fue todo un acierto en época de crisis.

Lo corroboran algunas escuelas de negocios que están buscando, a través de sus programas, trasmitir la necesidad de formación continua de quienes lideran una empresa.

Si bien la llegada de la crisis económica no fue algo dramático para las universidades en cuanto a la variación de sus matrículas en programas de Educación Ejecutiva, sí lo fueron los coletazos que se dejaron sentir en el primer trimestre de 2009, y que afectaron principalmente a los programas abiertos, los que disminuyeron un 34%. Los programas In Company, en cambio, aumentaron un 12% en el mismo periodo.

Ante este escenario de movilidad económica América Economía Intelligence realizó una nueva edición de su ranking de Educación Ejecutiva, que situó en primer lugar a la Fundación Dom Cabral de Brasil, la que recuperó su posición de 2008. Le siguen la chilena Adolfo Ibáñez y la IAE Business School de Argentina, que se mantuvo en el tercer lugar.

Estos resultados fueron obtenidos a través de la medición de cuatro dimensiones: cobertura de clientes, robustez de la oferta de programas, calidad de los profesores y la red internacional, índices que forman el estudio que compara la calidad de las escuelas de negocios de América Latina.

CAMBIO ESTRUCTURAL

El principal legado de la recesión económica de 2009 fue el cambio en la estructura de la demanda y del comportamiento de las empresas como clientes de las escuelas de Educación Ejecutiva.

Las compañías que operan en la región hicieron uso racional de su presupuesto para capacitación.

En muchos casos no hubo disminución, pero sí se verificó que no se estuvieran desperdiciando recursos y se trabajó en gastarlos exactamente en aquellos planes considerados necesarios.

Como parte de las decisiones de invertir mejor el presupuesto, se optó por programas más cortos, junto con disminuir la cantidad de asistentes a los cursos.

Además, las escuelas de negocios coinciden en que hubo un cambio en las preferencias de los ejecutivos. Ahora hay una tendencia a desarrollar habilidades más blandas.

‘Ante la crisis hay un efecto emocional de inseguridad, que hace que las empresas reviertan este síntoma con programas de habilidades directivas’, dice Rafael Carrasco, director del Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Esto explica, en parte, por qué las escuelas año a año centran su mirada en fortalecer el segmento de Alta Dirección. Estos programas aumentaron 4,5%, mientras que el número de asistentes bajó en 6% en comparación con 2009.

MIRANDO AL MUNDO

Uno de los saldos positivos de esta crisis fue la nueva visión que las empresas tienen de la Educación Ejecutiva. La contratación de estos servicios ya no es considerada un gasto, sino como una inversión en su capital humano a largo plazo.

‘Los clientes que mantuvieron su inversión en estos programas adoptaron una posición que les facilitó emerger de la recesión de mejor forma, y más rápido que sus competidores’, dice Stephen Burnett, decano asociado de Educación Ejecutiva de Kellogg School of Management, de Northwestern University.

Si bien América Latina cuenta con destacadas Escuelas de Negocios y ha mejorado el nivel de su Educación Ejecutiva, aún se trabaja intensamente para conseguir que mercados más consolidados como el europeo o el estadounidense fijen su mirada en universidades locales.

El persistente trabajo en internacionalización, que se traduce en alianzas y convenios con distintas escuelas del orbe para reforzar los planteles académicos, intercambiar conocimientos y globalizar la formación de los ejecutivos, da cuenta de cómo las escuelas buscan darse a conocer y consolidarse a nivel internacional.

Un gran avance de las escuelas de negocios ha sido que empresas multinacionales con sus headquarters en otros países, formen a sus cuadros gerenciales en escuelas de América Latina.

Gracias a la calidad y el prestigio adquirido, están confiando la realización de programas que antes sólo se hacían en universidades de sus países.

El proceso de empoderamiento por el que están pasando las escuelas trae consigo una serie de estrategias de marketing focalizado con las que pretenden marcar pauta y abrirse un espacio fuera de la región.

Para ello aumentaron la invitación a seminarios, cátedras y eventos donde desperdician a las empresas a continuar con ellas un proceso formativo.

‘Las compañías están volcando su atención a nuevas áreas como responsabilidad social empresarial, estrategias de innovación y cambios organizacionales a gran escala’, dice el decano de Kellogg School of Management.

Con el retorno de la confianza en la economía mundial, las escuelas ya están viendo una mayor demanda en el desarrollo de programas corporativos para 2011. Ante la crisis hubo un efecto emocional de inseguridad, y muchas empresas buscaron revertirlo con programas de habilidades directivas.

Actualmente, las empresas buscan programas más sofisticados que se adapten a sus necesidades corporativas. Un gran avance de las escuelas de negocios es que las multinacionales formen sus cuadros gerenciales con ellas.