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29 de Mar de 2020

Economía

Aumenta la tensión entre el gobierno de Grecia y sus acreedores

Aunque el ambiente en las calles era de aparente normalidad, los primeros problemas no han tardado en llegar

Aumenta la tensión entre el gobierno de Grecia y sus acreedores
Tsipras no logró alcanzar un acuerdo en la pasada reunión en la eurozona, ahora van a referéndum.

Grecia vivió, ayer, su primer día de corralito, en un ambiente de creciente tensión entre el Gobierno y los acreedores que empaña los preparativos del referéndum previsto para el próximo domingo.

Las primeras filas ante los cajeros automáticos se produjeron a mediodía, cuando, como preveía el decreto gubernamental publicado la noche del domingo, empezaron a funcionar bajo la restricción de 60 euros diarios.

Aunque el ambiente en las calles era de aparente normalidad, los primeros problemas no han tardado en llegar. Los jubilados que debían cobrar sus pensiones entre ayer y hoy, no las van a poder retirar todavía por problemas logísticos, pese a que estos pagos están excluidos de las restricciones bancarias.

Se convierten así en los primeros perjudicados, pues además, muchos de ellos no cuentan con tarjetas de crédito o débito para poder realizar pagos.

El decreto permite los pagos con tarjeta de crédito, así como las transacciones a través de internet, mientras restringe las operaciones al extranjero a servicios básicos como la compra de medicamentos o el pago de facturas médicas.

Los turistas, en cambio, quedan exentos de cualquier restricción. El Gobierno ha recalcado que se podrán utilizar las tarjetas emitidas en el extranjero, sin límite de retirada en los cajeros, y no habrá que afrontar problemas de abastecimiento, pues habrá reservas suficientes de combustible, productos y normalidad en la prestación de servicios.

A nivel político, todo apunta a que se disipan las esperanzas de poder alcanzar una solución inmediata. Mientras el Gobierno señalaba que no había interrumpido el diálogo, desde Berlín la canciller alemana, Angela Merkel, aseguraba que no hay ‘ninguna razón de peso' para convocar una nueva cumbre europea extraordinaria hasta que no haya pasado, al menos, el referéndum sobre las medidas propuestas por los acreedores.

Merkel insistió en que la oferta de las instituciones a Grecia era ‘muy generosa' y quiso precisar que Alemania no quiere ‘influir de ninguna manera' en los ciudadanos griegos ni decir lo que tiene que hacer ese pueblo, aunque su obligación es hablar de las consecuencias que puede tener su decisión.

Al llamamiento a votar a favor de la propuesta se sumó el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, mucho más explícito que Merkel.

En una rueda de prensa, Juncker pidió a los griegos que ‘voten que sí' y reclamó al primer ministro, Alexis Tsipras, que ‘diga la verdad al pueblo'. Atenas no tardó en reaccionar y el portavoz del Gobierno, Gavriil Sakelaridis, afirmó que ‘la honestidad es un elemento esencial para indicar buena fe y credibilidad en una negociación'.