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29 de Nov de 2020

Economía

¿Una nueva época de escasez de mano de obra?

Hoy día los puestos de trabajo son catalogados como arreglos laborales alternativos, pues las ocupaciones tradicionales están siendo reemplazadas

Olvidemos la ‘economía de los trabajitos' (gig economy) —al menos por ahora. En el Día del Trabajo de 2016, estamos en medio de una transformación histórica del mercado laboral estadounidense. La atención popular se centra en Uber y en redes similares con base en Internet, que conectan a compradores y vendedores. ‘TaskRabbit', por ejemplo, crea una plataforma para los que necesitan un servicio (compra de comestibles, plomería) y los que están dispuestos a brindarlo, por dinero. La mejor expresión del libre mercado, dicen sus defensores. No es cierto, dicen los críticos. Eso crea una galopante inseguridad de ingresos y de trabajo.

De cualquier manera, la economía de los trabajitos está sobrevaluada. No es la principal máquina de cambio. Da cuenta de sólo el 0.5% de los empleos, según un nuevo estudio de los economistas Lawrence Katz, de Harvard, y Alan Krueger, de Princeton. Eso es la mitad del 1% de todos los puestos de trabajo, o alrededor de 750 mil de 150 millones. El cambio mucho mayor, concluyó el estudio, se refiere al reemplazo de puestos tradicionales de jornales y salarios con lo que Krueger y Katz denominaron ‘arreglos laborales alternativos'.

En 2015, esos puestos no-convencionales representaron un 15.8% del total de los puestos de Estados Unidos. Eso es casi uno de cada seis. Y además, los ‘arreglos laborales alternativos' están creciendo rápidamente; en 2005, representaron sólo el 10.7% de todos los puestos de trabajo. Algunas industrias descansan, desde hace mucho, en la subcontratación (construcción, transporte en camiones) o en el trabajo temporal (venta al por menor) en lugar de los patrones de empleo tradicionales. Pero ahora, los puestos de ese tipo se están propagando a la asistencia médica y a las ciencias de la computación. Sobrepasan por mucho, más de 30-1, a los ‘trabajitos'. (Los ‘trabajitos' se definieron como aquellos que utilizan Internet para conectar a compradores y vendedores de servicios; los no-trabajitos utilizan métodos convencionales).

Los ‘arreglos alternativos de trabajo' caen en dos categorías: (1) contratistas independientes y freelancers , generalmente trabajan independientemente, desde escritores a ingenieros de software ; (2) trabajadores de guardia, que tienen momentos designados en que pueden ser llamados (o no) a trabajar —una práctica común en la comida al paso: (3) trabajadores de agencias de trabajo temporales; (4) trabajadores proporcionados por empresas bajo contrato— como por ejemplo, los servicios de cafeterías y de seguridad.

¿Qué conclusiones sacar de todo esto? Hasta cierto punto, estos puestos de trabajo reflejan la tan cacareada flexibilidad de Estados Unidos. Algunos ayudan a los trabajadores mayores a prepararse para la jubilación— o para trabajar después de ‘jubilarse'. Casi un cuarto de los trabajadores de entre 55 y 74 años ‘estaban empleados en arreglos laborales alternativos', informan Katz y Krueger. Para algunas familias es una manera más fácil de balancear el trabajo y la familia; las mujeres ocupan más de la mitad de los puestos ‘alternativos'. Mientras tanto, las empresas supuestamente ahorran dinero adaptando mejor su fuerza laboral a las necesidades de la empresa. Esto las hace más eficientes, rentables y competitivas.

Pero si se lleva demasiado lejos —y nadie sabe dónde está la línea divisoria— la proliferación de los ‘arreglos laborales alternativos' amenaza con dividir el mercado laboral en forma indeseable entre ‘los de adentro' y ‘los de afuera'. Los de adentro cuentan con puestos razonablemente estables con generosos beneficios; los de afuera viven más precariamente con trabajo periódico y beneficios escasos o inexistentes. Su inseguridad se extiende por el espectro económico. Algunos trabajadores bajo contrato (consultores, ingenieros) tienen ingresos mayores; los trabajadores de guardia, menores.

La economía de ‘trabajitos' ha sido exagerada. Se presenta como la nueva realidad del mercado laboral. No lo es. La nueva realidad es la manera en que la vieja realidad se rehace. No sabemos en verdad por qué ocurrió esto. Una explicación plausible es que la multiplicación de los ‘arreglos laborales alternativos' fue una consecuencia de la Gran Recesión, que creó desempleo masivo y viró el poder de negociación a manos de las empresas. Los que están desesperados por trabajar no pueden ser melindrosos con sus opciones. Los empleadores aprovecharon la oportunidad para recortar costos.

Lo que se necesita es verificar el potencial abuso de los empleadores. La buena noticia es que los trabajadores norteamericanos podrían estar recuperando parte del poder de negociación perdido. La dinámica de oferta y demanda para la mano de obra parece más favorable. A medida que la recuperación prosiguió su curso, la reserva de desempleados se redujo. En agosto, la tasa de desempleo fue del 4.9%, mientras que en su momento pico alcanzó el 10%. Además, la jubilación de los baby-boomers refuerza la competición por los buenos trabajadores, ejerciendo una presión ascendente sobre los jornales y brindando a los trabajadores más posibilidades.

Otras fuerzas presionan en la misma dirección. Es probable que la inmigración se aplaque; el enorme influjo de las mujeres en el mercado laboral parece haber llegado a su cima. Todo ello traslada el poder de negociación a los trabajadores. Es improbable que se contrarreste con el advenimiento de más robots, otra tendencia que fue exagerada.

Ya estamos viendo pruebas de un mercado laboral más equilibrado. Los aumentos de salarios y jornales promedian ahora un 3.5% anual, mientras que a fines de 2013 fueron de un 2 por ciento anual, informa la Reserva Federal de Atlanta. Esto podría ser el prólogo. En el Día del Trabajo de 2016, la gran esperanza para los trabajadores norteamericanos es que entremos calladamente en una época de escasez de la mano de obra.

ANALISTA ECONÓMICO DE THE WASHINGTON POST WRITERS GROUP

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Casi un cuarto de los trabajadores de entre 55 y 74 años ‘estaban empleados en arreglos laborales alternativos', según líderes de Harvard y Princeton

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Algunas industrias descansan, desde hace mucho, en la subcontratación o en el trabajo temporal en lugar de los patrones empleos tradicionales.