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13 de Nov de 2019

Economía

No hay recesión: el problema es la estructura de la economía panameña

Muchas familias panameñas se sienten rezagadas. No comparten los beneficios del crecimiento económico. Un estudio de la Cepal demuestra por qué

Cada color representa un sector económico en el que se generan empleos indirectos.

En los últimos años es común escuchar al panameño quejarse de “la recesión económica”.

La realidad es que no hay tal recesión, un fenómeno que se define como “un crecimiento negativo en la actividad económica, medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), durante dos trimestres consecutivos”.

La economía panameña no ha dejado de crecer y lo único que ha bajado es el ritmo del crecimiento, que se mantiene entre un 3% y un 4%, una cifra razonable si se compara con la economía mundial.

Aunque no hay recesión, el panameño común SÍ tiene razón para sentirse marginado de los beneficios del auge económico experimentado en la última década.

La matriz de insumo-producto de la economía panameña, elaborada por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) a partir de los cuadros de oferta y utilización suministrados por la Contraloría General de la República, permite entender parte de este fenómeno: el sistema interindustrial del país está poco conectado. Los sectores con mayor participación en el PIB no derraman lo suficiente a otras actividades económicas.

No hay recesión: el problema es la estructura de la economía panameña

Esto se debe a que dos tercios del PIB nacional están concentrados en el sector servicios, que no se caracteriza precisamente por la compra de insumos a otros sectores de la economía nacional, con algunas excepciones, como turismo y restaurantes.

En la última década, el auge experimentado por el sector construcción, que sí compra insumos a numerosos sectores de la economía nacional, ha servido para compensar la falta de encadenamientos de otros sectores de la economía panameña, principalmente pertenecientes a servicios. Sin embargo, la menor tasa de crecimiento de este sector en los últimos años ha dejado un vacío en el espacio que este ocupara como dinamizador de la economía nacional.

¿Qué otros sectores podrían impulsar el crecimiento de la economía panameña?, pregunta el economista de la CEPAL, Rodolfo Minzer, quien visitó Panamá para participar en el Foro Política Fiscal y Derechos Humanos de la Planta de Generación de Energía Social (PGES).

En este foro, Minzer señaló que, de acuerdo con un análisis sistemático y riguroso del mercado laboral panameño realizado por la CEPAL, el sector alimentos y bebidas es aquel con la mayor capacidad de dinamizar el mercado laboral, debido a su alto potencial para generar una cantidad importante de ocupaciones en los restantes sectores de la economía nacional, principalmente en ganadería y silvicultura, y agricultura.

Durante su exposición en el foro organizado por la PGES, Minzer apuntó a otra razón por la cual algunos panameños se sienten marginados del éxito económico del país: la desigual distribución del ingreso entre los dueños del capital (utilidades de las empresas) y los asalariados, que en Panamá es notoriamente más desigual que en el resto de los países de la región. “Esto dificulta la reducción de la desigualdad de los ingresos de los hogares panameños a través de una posterior implementación de la política fiscal”, explicó.

En Panamá, actualmente un 64% del PIB llega a manos de los dueños del capital y sólo un 28% a remuneraciones de los asalariados, situación que contrasta con un reparto más equitativo del PIB observado en los restantes países de la región.

En algunos sectores económicos o industrias panameñas, la distribución es aún más desigual: un 95% y hasta un 99% del PIB sectorial queda en manos de los dueños del capital en industrias como minas, electricidad, gas y agua y cemento, entre otros. Aun cuando este tema requeriría de un análisis adicional más acucioso, una primera hipótesis que se podría plantear para explicar este fenómeno es la falta de competitividad en numerosos sectores de la economía nacional, concluye Minzer.

Otro hallazgo interesante presentado por el expositor se refiere a la heterogeneidad estructural intersectorial (diferencias muy significativas en los niveles de productividad laboral) medida por el producto interno bruto (PIB) por ocupado. Sectores como finanzas, seguros y bienes raíces, telecomunicaciones y servicios secundarios de transporte (Autoridad del Canal de Panamá, ACP), presentan un PIB por ocupado superior a los ciento cincuenta mil dólares anuales, en tanto que otros sectores, tales como el textil, cuero y calzado, y agricultura, exhiben un PIB escasamente de unos dos mil dólares anuales por ocupado.

Este hallazgo explica por qué miles de familias panameñas (dependiendo del sector en el que se desempeñan) no han compartido el mismo aumento en el nivel de bienestar que otras durante los años de mayor crecimiento económico y plantea que, si la situación se mantiene, no lo compartirán, no importando cuan elevada sea la tasa de crecimiento alcanzada por el país.

“Un desafío pendiente es lograr que estos sectores generen un valor agregado por ocupado mucho mayor al que están logrando en la actualidad. La política pública debiera orientarse al logro de ese objetivo”, concluye Minzer

“Claramente, el problema es de carácter estructural y es necesario empezar a generar el instrumental analítico y empírico requerido para que este tipo de consideraciones sean incorporadas de manera explícita y de forma rutinaria en las discusiones y decisiones relacionadas con la política pública”, enfatizó el expositor.

Los resultados presentados por el doctor Minzer en el foro organizado por la PGES están recogidos en el documento “Análisis estructural de la economía panameña: el mercado laboral”, publicado por la CEPAL.

Se puede acceder a la versión digital de este documento en esta dirección: https://www.cepal.org/es/publicaciones/41295-analisis-estructural-la-economia-panamena-mercado-laboral.