Vivimos más años, pero ¿más enfermos? El dato sobre la economía en América Latina que preocupa

MacKinsey profundizó en este tema tras revelar datos actualizados de su Centro de Salud en el Roche Press que se realizó en Costa Rica con la participación de La Estrella de Panamá

Durante el último siglo, América Latina protagonizó uno de los triunfos demográficos más notables del mundo en desarrollo: la expectativa de vida promedio pasó de apenas 51 años a mediados del siglo XX a 77 años en la actualidad. Sin embargo, lo que debió ser un dividendo social sin precedentes se está transformando en una encrucijada financiera para la región.

La razón es clara: vivimos más tiempo, pero pasamos más años enfermos. De acuerdo con McKinsey Health Institute, la brecha entre la esperanza de vida y la esperanza de vida saludable se está expandiendo rápidamente.

Si en el año 2000 el latinoamericano promedio vivía diez años bajo las secuelas de enfermedades crónicas, hoy esa cifra se sitúa en 11 años y se proyecta que alcanzará los 12 años para el 2050.

“Esta brecha creciente entre la esperanza de vida y la esperanza de vida saludable está acumulando una deuda masiva en salud que actúa como un freno directo para nuestra economía”, advirtió Brad Herbig, director de datos de salud y analítica en el Centro de Salud McKinsey, durante su intervención en Roche Press, que contó con la participación de La Estrella de Panamá en Costa Rica.

Brad Herbig, director de datos de salud y analítica en el Centro de Salud McKinsey.
La crisis invisible

El aspecto más crítico para el panorama fiscal no ocurre en la vejez, sino durante los años de máxima capacidad laboral. Más del 70% de los años vividos con mala salud en América Latina corresponden a personas en edad de trabajar. Cuadros de hipertensión, diabetes, afecciones cardiovasculares y depresión afectan a profesionales y operarios en plena madurez productiva.

Herbig subrayó la gravedad de esta dinámica en el entorno de negocios.

“Esta es una crisis económica, no solo clínica. Esto se traduce en una persona que sufre un ataque cardíaco a los 40 años, alguien que lucha contra la depresión crónica o con dolor lumbar. Estas personas terminan trabajando menos, con menor rendimiento o dejando de trabajar por completo”, mencionó.

A este escenario se suma una transición demográfica acelerada. Mientras a Europa le tomó un siglo duplicar su población mayor de 65 años, América Latina lo hará en solo 40 años.

El analista de McKinsey dio detalles sobre los últimos datos sobre la longevidad de la región en Roche Press.
El costo de oportunidad

Frente a este desafío, los analistas de McKinsey plantean un cambio de paradigma financiero: dejar de tratar el gasto en salud como un costo a recortar y comenzar a abordarlo como una inversión estratégica con retorno de capital.

El estudio estima que escalar el acceso a unas 200 intervenciones sanitarias preventivas y de atención primaria reduciría la carga de enfermedades en un 30% hacia el 2050. Esto liberaría más de $700.000 millones en PIB para la región, equivalente a un aumento del 7% del producto interior bruto proyectado para mediados de siglo.

”Por cada dólar invertido en escalar el acceso a estas intervenciones, se obtienen casi $2,50 dólares de retorno económico mediante la mejora de la fuerza laboral y la productividad”, destacó Herbig.

Añadió que “imagina lo que podrías hacer con siete años más de buena salud, o lo que tus seres queridos podrían hacer. Tenemos la oportunidad de hacer realidad este futuro”.

Roche Press
Rediseño fiscal

Actualmente, los países latinoamericanos destinan apenas el 5% de sus presupuestos de salud a la prevención, concentrando la mayoría de los fondos en la medicina curativa e intrahospitalaria, más costosa e ineficiente.

Para revertir esta tendencia en un contexto de estrechez fiscal, se plantean tres ejes:

Alinear incentivos: Recompensar resultados de salud en lugar del volumen de procedimientos (como el programa Sumar en Argentina, que redujo un 74% la mortalidad neonatal intrahospitalaria).
Acción multisectorial: Integrar ministerios de Economía, Educación y Agricultura en políticas públicas (como la ley de etiquetado de alimentos en Chile, que redujo un 9% la compra de azúcar).
Eficiencia en el gasto: Fortalecer la atención primaria e integrar plataformas de datos para medir el retorno del dinero invertido.

Al cerrar su exposición, Herbig dejó un desafío directo para los tomadores de decisión de la región.

“Invertir en salud transforma tanto el bienestar de la población como la economía. Les dejo con una pregunta final: ¿Cuándo aprovecharemos esta oportunidad?”, sentenció .

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