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15 de Nov de 2019

América

Disidencia cubana se siente afectada

CUBA. La Iglesia Católica en Cuba y su líder, el cardenal Jaime Ortega, quedaron en medio de una polémica que arrecia entre los disident...

CUBA. La Iglesia Católica en Cuba y su líder, el cardenal Jaime Ortega, quedaron en medio de una polémica que arrecia entre los disidentes, unos críticos y otros favorables por su gestión como interlocutores ante el gobierno comunista, tras la visita del papa Benedicto XVI a la isla.

Mientras el Vaticano y el gobierno de Raúl Castro consideran positiva la visita papal, celebrada del 26 al 28 de marzo, sectores de la oposición, dentro y fuera de Cuba, lanzan barro o flores sobre Ortega y la Iglesia.

Algunos critican a los jerarcas católicos de actuar como ‘aliados del régimen’, mientras otros valoran como ‘extraordinario’ lo obrado por la Iglesia.

El opositor moderado Manuel Cuesta Morúa dijo que las detenciones de unos 150 disidentes para impedir protestas en la visita papal fueron una ‘primavera Orteguiana’, por ‘la cabeza visible de un proceso ignominioso que ha entrado ya en la historia de la Iglesia en Cuba’. Al decir ‘primavera’, evocaba el encarcelamiento de 75 opositores en 2003, conocido como la ‘primavera negra’.

Una publicación anticastrista de Madrid, el Diario de Cuba, fue más lejos al describir la visita papal como una ‘farsa’ y acusar al cardenal Ortega de supuestos actos de nepotismo y corrupción con bienes de la Iglesia. ‘Benedicto XVI y la Iglesia Católica de Cuba acaban de protagonizar, como aliados del régimen de La Habana, una farsa que privó a centenares de católicos del encuentro con su líder espiritual, en tanto obligó a miles de personas, ajenas a esa fe, a participar en las celebraciones’, aseguró la publicación en un editorial.

Ortega, que es arzobispo de La Habana y artífice del diá logo establecido en mayo de 2010 con el gobierno de Raúl Castro, ha soportado las críticas en silencio.

La bloguera disidente Yoani Sánchez afirmó que ‘cada minuto alcanzado por la jerarquía eclesial en los medios masivos y a cada palabra intercambiada en la mesa de negociación con el gobierno, le ha correspondido también su porción de pérdida y de descalabro’.

‘No nos engañemos, la clandestinidad de las catacumbas es más coherente con el discurso de Cristo que la cómoda cercanía al trono’, agregó. Pero el papel de la Iglesia fue defendido por el influyente empresario cubano-estadounidense Carlos Saladrigas, quien dejó décadas de anticastrismo radical y ahora aboga por lazos entre la diáspora cubana y la isla. Saladrigas, que viajó a Cuba para la visita del Papa con cientos de peregrinos de Miami —bastión del anticastrismo—, explicó después en una conferencia organizada por la Arquidiócesis de La Habana que el trabajo de la Iglesia ha sido ‘extraordinario’.