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18 de Oct de 2019

América

Crisis, violencia y corrupción: claves de comicios mexicanos

Tras una convulsa campaña electoral, el pueblo mexicano elegirá mañana el que será el próximo presidente del país, en medio de una profunda crisis institucional, política y social

Las apuestas ya están sobre la mesa en México, unos 87.8 millones de ciudadanos de este país están convocados para elegir mañana al sucesor del presidente Enrique Peña Nieto, en unos comicios que podrían ser históricos por el números de cargos en juego, por la brutalidad de la violencia en la que se ha desarrollado la campaña electoral y la posibilidad de un giro al monolítico bipartidismo imperante frente a una eventual victoria del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.

De ganar AMLO, como también es conocido López Obrador, se convertiría en el primer candidato que asciende al solio presidencial sin llegar de la mano de los dos tradicionales partidos que han gobernado México durante los últimos 87 años, el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el conservador, Partido Acción Nacional (PAN).

Con un discurso centrado en la lucha contra la corrupción y con énfasis en una agenda social, López Obrador encabeza la mayoría de las encuestas, perfilándose a ser quien canalice el enorme descontento de la población, un hastío que desborda en un momento en el cual el propio sistema político mexicano está en jaque ante la tragedia social que vive la tercera economía más grande de América, con un 43,6% de la población (uno 53,4 millones de personas) viviendo en la pobreza, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

A este panorama se le suma una escandalosa desigualdad que subsiste en la nación azteca. De acuerdo con datos de Oxfam, el 1% de los más ricos controlan el 21% de la riquezas de todo el país, una ventaja que luego se traducen en poder político.

ALIANZAS COMPLEJAS

Esta lucha por el poder ha dado lugar a la configuración de alianzas inéditas hasta ahora.

Y es que algo que ha quedado evidenciado es la ‘flexibilidad' con que los partidos mexicanos han roto con algunos de sus propios márgenes ideológicos en la búsqueda implacable de los votos sobre un electorado muy heterogéneo.

Mientras que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), colectivo de López Obrador, sumó fuerzas con otros partidos de izquierda, al mismo tiempo incorporó a su alianza a la ultraderecha evangélica aglutinanda en el Partido Encuentro Social.

Otro tanto lo marcó el candidato del conservador PAN, Ricardo Anaya, acordando una pacto con el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), un pacto impensado hace algunos años.

Mientras el PRI —aunque configuró su coalición con fuerzas afines a la centro derecha— enfrenta acusaciones de corrupción y la impopularidad de Peña Nieto, lo que ha sido el principal lastre de su candidato, José Antonio Meade, quien a solo días de la elección aún se encontraba relegado a un tercer puesto en los sondeos de intención de voto.

Anaya, segundo en la encuestas y que este jueves hiciera un llamado al ‘voto útil' en favor de su propuesta, tampoco ha sido capaz de recortar distancia con López Obrador, en especial tras las revelaciones por supuestos actos de corrupción y lavado de dinero.

COMICIOS RÉCORD

Convertidas en las elecciones más grandes registradas en el país, en un solo día serán renovados unos 3,416 cargos públicos. Desde juntas municipales, alcaldías, diputaciones locales, gobiernos estatales, hasta las dos cámaras del Congreso de la Unión y la Presidencia.

Estas cifras contrastan con la estela de sangre que ha dejado una campaña electoral convulsa y marcada por otro ‘récord', el más alto número de asesinatos de políticos en una contienda de este tipo.

Según reportes de la cadena CNN , citando a la consultora de riesgo Etellekt, en su ‘Sexto informe sobre la violencia política en México', indicó que desde que comenzara el proceso electoral el pasado 8 de septiembre, hubo 543 ataques contra políticos en todo México, de los cuales 130 fueron asesinados; de estos, 48 eran candidatos o precandidatos.

En un país marcado por la impunidad generalizada, la violencia no solo se ha normalizado sino también ha adquirido un rol de actor en la lucha política a tal punto que el derecho más elemental de ejercer el voto podría ser vulnerado.

Sobre esto, Aministía Internacional (AI) advirtió este jueves sobre la responsabilidad del Estado de consagrar dichas garantías básicas. Una obligación difícil de cumplir cuando es el propio Estado el que muchas veces está en la mira de las denuncias por complicidad u omisión en las violaciones a los derechos humanos.

‘En este contexto de violencia, se corre el riesgo de que durante este proceso electoral las personas no pueden ejercer libremente sus derechos humanos por miedo a represalias. El Estado tiene la obligación de proteger los derechos de todas las personas, incuyendo ataques cometidos tanto por el Estado como por otros actores', subrayó el boletín de AI.

Hasta la fecha, la violencia ligada a la ‘guerra contra el narco', decretada en 2006 por el expresidente Felipe Calderón, ha cobrado unas 200,000 muertos y dejado unos 30,000 desaparecidos.

Estas cifras ilustran que quien sea elegido como nuevo presidente de México hereda una situación sociopolítica crítica, alta incertidumbre sobre las proyecciones económicas y, además, el rompezabezas de cómo enfrentará las amenazas de la administración del presidente estadounidense Donal Trump, que asegura impondrá un muro en su frontera sur y que será ‘pagado' por el pueblo mexicano.

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El fantasma del ‘fraude' sobrevuela

A 24 horas de que abran las urnas, simpatizantes del partido Morena reiteraron sus preocupaciones antes un posible ‘fraude' en los comicios de mañana.

Pese a las garantías ofrecidas por el Instituto Nacional Electoral (INE), de que se respetará la decisión de los ciudadanos, las dudas persisten en una parte importante de la población.

Según un estudio del Grupo de Economistas y Asociados (GEA) e Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), publicado este año, el 46% de los encuestados consideró que el domingo habrá ‘fraude'.

Preguntados sobre las instituciones y su transparencia, un 40% no confía en las mismas.

Pese a la firmeza del INE, los mexicanos tienen razones históricas para ser cautelosos a la hora de ejercer el derecho a sufragio y contar los votos.

El más reciente incidente tuvo lugar en el año 2006, cuando Felipe Calderón se alzó con la victoria frente al propio López Obrador con un margen de 0.56%, el más estrecho en la historia del país. Denuncias e investigaciones posteriores atribuyeron la diferencia a una modificación de los algoritmos del sistema del INE, que finalmente favorecieron a Calderón, lo que desató una crisis política en ese momento.

No obstante, el más notable de los fraudes ocurró en 1988 con la célebre ‘caída del sistema'. Entonces corrían para la presidencia Carlos Salinas de Gortarí por el PRI y el izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas. Tras el fallo, el primero terminaría ganando la contienda. La trampa sería confirmada años después por otro expresidente de México y también miembro del PRI, Miguel De la Madrid, al declararlo en una entrevista para el New York Times .

‘En este contexto de violencia, se corre el riesgo de que durante este proceso electoral las personas no pueden ejercer libremente sus derechos humanos por miedo a represalias

AMINISTÍA INTERNACIONAL