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31 de Mar de 2020

Mundo

Corrupción, prepotencia y falsedad

Con mucha prepotencia y falsedades actúan gobiernos y personas que pretenden convencernos de las bondades que, supuestamente, están detr...

Con mucha prepotencia y falsedades actúan gobiernos y personas que pretenden convencernos de las bondades que, supuestamente, están detrás de sus actuaciones. Siendo objetivos despertamos la conciencia aletargada y manipulada de los pueblos. No podemos guardar silencio cómplice ante actuaciones que invaden la privacidad y que ciegan la vida de millones de seres humanos inocentes. Sin embargo, hay quienes defienden un sistema educativo atávico e invasor de la naturaleza humana que se daría en los EEUU.

Gracias a Manning y Snowden, hemos podido comprobar que el sistema occidental, en conjunto, viola todo principio humanitario y de relaciones internacionales; fabrica y ejecuta muerte y destrucción sin recato ni dignidad; negocia con la salud, la educación, la alimentación y todo lo que produzca dinero. El sucio espionaje que han venido realizando, asociada y ocultamente las principales potencias mundiales, no permite confianza ni respeto. ¿De qué beneficios compartidos predican y ‘ratifican’ con Tratados que violentan? El señor Kerry visita en Medio Oriente a las obsecuentes cúpulas militares y monárquicas corruptas que respaldan con miles de millones anuales para que gobiernen en estado de emergencia, ignorando la franja de Gaza y Palestina padeciendo miseria. El señor Kerry, fiel practicante de una irracional prepotencia que, desgraciadamente, permea a muchos ciudadanos, insiste en que el presidente sirio no tiene legitimidad, que debe renunciar y que continúa apoyando a la ‘oposición’ en Siria. O sea, no quieren la paz en Siria, ni eran las armas químicas el motivo de sus intenciones de invadir y bombardear ese país. Las conversaciones con Obama fueron una farsa. Siria destruye sus armas químicas, pero EEUU y sus aliados en esa área no destruyen las suyas. A Kerry y su gobierno no les interesan las consecuencias de sus desaciertos. Los ciega el poder terrenal.

Para muchos estadounidenses y expertos, los gobiernos de G. W. Bush no fueron legítimos y además son grandes responsables de la debacle económico-financiera y de millones de muertos en guerras en el mundo. Nada parecido hemos visto hayan hecho Assad ni los líderes latinoamericanos que se empeñan en demonizar.

Kerry y sus compañeros de gobierno deben ocuparse en parar las guerras, cumplir con el cierre del campo de concentración de Guantánamo y con todas las Resoluciones de la ONU que usan de servilletas. Estos tienen que parar de invadir, saquear e imponer, ser equitativos y solidarios. ¿Acaso es imposible cumplir con un mínimo las leyes de Dios?

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