24 de Feb de 2020

Mundo

‘El futuro de Europa lo deciden sus pueblos'

‘La Estrella de Panamá' conversó con Giovanni Di Girolamo, representante de la UE en Panamá, sobre el presente y futuro de la ‘Unión'

‘El futuro de Europa lo deciden sus pueblos'
Para Di Girolamo, aún es prematuro para hacer una balance del ‘‘brexit”.

A finales de los años 50, los pueblos europeos aún mantenían vívidos los terribles recuerdos de la Segunda Guerra Mundial. De las cenizas de los totalitarismos y la devastación de la guerra surgió el convencimiento de que no habría prosperidad sin paz.

Sería entonces la capital italiana la sede de la semilla de una nueva forma de relacionarse en el viejo continente. El 25 de marzo de 1957 se firmaba el Tratado de Roma, acuerdo que creó la Comunidad Económica Europea embrión de Unión Europea (UE) como la conoemos hoy, que cumple 60 años.

Europa celebra ese paso de integración histórico bajo tiempos de dudas e incertidumbre, pero también de oportunidades, según considera Giovanni Di Girolamo, representante de la UE en Panamá, quien conversó con La Estrella de Panamá sobre el presente y futuro del bloque comunitario.

‘Es difícil entender la trascendencia del Tratado de Roma si no se ve a Europa antes del acuerdo. Desde 1870 a 1945 hubo tres grandes guerras, de las cuales las últimas dos fueron extremadamente catastróficas', explica el diplomático.

Fue un camino largo en la creación de una ‘solidaridad de hecho entre los países europeos', señala Di Girolamo, y recuerda que la firma en Roma fue la base para lo que sería el mercado común, luego el mercado único en 1992 y después la UE, como entidad no solo económica, sino también política.

‘EUROESCEPTICISMO'

Para el funcionario de origen italiano, es prematuro para hacer un balance sobre los efectos del brexit. En la UE, por el momento se busca que la salida del Reino Unido sea ordenada, como lo establece el Tratado de Lisboa. Además, considera que la decisión tomada por los británicos fue de manera democrática y, por tanto, debe ser respetada.

‘Creo que es mucho decir que la UE está en crisis', acota el diplomático, aunque sí considera que existen ‘importantes desafíos', mucho mayores que hace una década, expresados en la situación migratoria, la desigualdad y el nivel de desarrollo en la región. ‘Por supuesto que, como todo organismo, llega el momento en que se encuentra en una fase de transformación; la dinámica del mundo es muy compleja y estos años han sido complejos para la UE, yo no lo llamaría años de crisis', sostiene Di Girolamo.

Algunos analistas apuntan a 2017 como un año crucial para la UE, destacando las próximas citas electorales en Alemania y en Francia, pero de manera generalizada, el fortalecimiento en Europa de fuerzas inclinadas al ‘euroescepticismo'.

Sobre esto, Di Girolamo considera que la ‘situación económica difícil', la adaptación a la ‘globalización', como también que algunas expectativas de la población en ocasiones no son cumplidas en la realidad, sobre todo en las posibilidades de empleo y la calidad de vida, han generando ‘inevitablemente reacciones de malestar que son normales', incluso manifestaciones de ‘protesta'.

‘Lo importante es que todo esto se dé en un marco democrático, de tolerancia y respeto de los derechos de todos', y añade que se tiene que respetar el derecho de los pueblos a decidir su manera de vivir, ‘en una última instancia el avanzar o no en los caminos de la integración, será bajo la voluntad de los pueblos de Europa', sentencia Di Girolamo.

MIGRACIÓN

Otro tema que genera diferencias dentro del bloque comunitario es la presión migratoria. Al respecto, el diplomático es enfático al señalar que en la UE se está trabajando en cómo enfrentar el problema, en particular el debate de la ‘repartición de los emigrantes'. Añade la importancia de hacer la separación entre refugiados, migrantes económicos y el tráfico de personas, apuntando que la migración es un fenómeno global, no solo europeo.

‘Estamos creando mecanismos para acoger a los refugiados y al mismo tiempo evitar caer en la trampa de ser un instrumento de los traficantes de personas', explica, y hace énfasis en que ‘el tráfico de personas es una violación a los derechos humanos... (los emigrantes) sufren mucho en el camino hacia sus destinos, es una situación muy lamentable, sumándose eso al desarraigo con su tierra'.

Según el representante europeo, hay que profundizar en ese debate, ‘trabajar más en la cooperación con los países vecinos, algunos de los cuales han sido desestabilizados', sobre todo después de la crisis vivida en el mundo árabe y el mediterráneo, en particular ‘las situaciones de tensiones gravísimas, como en Libia o la guerra civil en Siria'.

‘La migración es un fenómeno en parte natural y en parte consecuencia de lo anterior, hay una política importantísima de ayuda a los países vecinos... tenemos conciencia de que la cooperación internacional al desarrollo es un elemento importante para la estabilización de un país.'

COOPERACIÓN

Di Girolamo indica que las relaciones de cooperación entre Europa y Centroamérica son de vieja data, desde los años 80 del siglo pasado, con el ‘Proceso de Contadora' y en general toda la ola de cambio que hubo en la región después del fin de una década llena de guerras y dio paso a un periodo de democratización. ‘Ese compromiso aún se mantiene y se ha ampliado en la UE', aseguró.

‘Hemos trabajado mancomunadamente con los amigos centroamericanos en su proceso de integración, favoreciendo la creación de cadena de valor' y creando mejores condiciones de ‘acceso al mercado europeo'.

Destaca el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea firmado en 2013 y cuyo balance es considerado ‘positivo' por el diplomático. Explica que dicho instrumento aumentó el comercio de los dos lados y ‘los países centroamerica han conquistado espacios de mercado europeo con sus productos agrícolas y alimenticios, jugando un papel fundamental en la diversificación económica de la región e impulsando aún más su integración.'

También a nivel regional la UE invierte en la ‘formación de los productores centroamericanos sobre las normas europeas en materia fitosanitaria, sobre todo las especificaciones técnicas para exportar a Europa contribuyendo en la competitividad de la región'.

En el plano comercial, Di Girolamo indica que el acercamiento con la UE ha mejorado el clima de inversiones, ‘hay más empresas europeas que participan en licitaciones en Centroamérica, mejorando la competencia en la región, ha creado un flujo de inversiones que ha ido creciendo y favorecido la integración de la zona a la economía mundial'.

En este sentido, el diplomático destaca la participación en Panamá del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que mantiene importantes proyectos en Centroamérica. ‘Panamá, después de Brasil, es uno los principales beneficiarios de los préstamos del BEI, con tasas de intereses bajas garantizadas por sus miembros', destaca.

Entre los proyectos más importantes financiados por el BEI está el préstamo de 500 millones de euros para la ampliación del Canal, convirtiendo al BEI en el prestamista más grande de dicho proyecto; también está el programa de saneamiento de la bahía de Panamá, que recién otorgó un préstamo de 50 millones de euros.

DERECHOS HUMANOS

Otro de los componentes de la cooperación europea es en materia de derechos humanos. En el caso de Panamá, el funcionario remarca el proyecto, junto a la Fundación Terre des hommes, que lleva un programa para la compatibilización del derecho tradicional indígena y el derecho nacional. ‘Por un lado favorece la universalidad de derecho y las conquistas del derecho moderno panameño, y a la vez preserva la fortaleza y peculiaridad del derecho indígena', apunta.

También se encuentra en funcionamiento otro programa con la Fundación Jesús Luz de Oportunidades, que tiene como objetivo la reinserción de pandilleros al mundo laboral. El encargado de negocios narra que con dicho programa han sido resocializados más de quinientos pandilleros bajo un exitosos enfoque más allá del aspecto represivo.

Sobre esta misma materia opera el Programa de Seguridad con Panamá (Secopa, por sus siglas en inglés), financiado integralmente por la UE a un costo de 28 millones euros, enfocado, entre otros aspectos, a la rehabilitación y reforma del sistema carcelario.

‘Uno de los programas más interesantes se da en las cárceles femeninas de Panamá, donde se enseña a las internas a trabajar en la creación de ropa, siendo tal la eficiencia y calidad de los productos que han creado una marca que se llama ‘Integrarte', con el espíritu de que, por medio del trabajo, puedan reintegrarse en la sociedad'.

Finalmente, Di Girolamo considera que el compromiso con los países centroamericanos no cambiará a pesar de los nuevos tiempos que enfrenta la Unión. ‘Centroamérica tiene un gran potencial y tenemos mucha confianza en esta pujante región', señaló.