Protestas contra el alza del costo de la vida sacuden Francia y dejan cientos de detenidos

  • 17/10/2026 15:57

Choques entre policía y manifestantes, irrupción en ayuntamientos, caos en el centro de París... Las protestas contra el encarecimiento de la vida sacudieron este sábado Francia, cuando su presidente Emmanuel Macron enfrenta un fin de mandato convulso.

A seis meses de la elección presidencial para elegir a su sucesor, un llamado en las redes sociales titulado “Amarillos y Jóvenes” exhortaba a protestar junto al movimiento de los chalecos amarillos, a la generación Z, a campesinos, profesores, activistas climáticos, jubilados, etc.

“Abajo el sistema”, “Tomamos la Bastilla”, “Macron dimisión”... El deseo de cambio planeaba en las entre 550.000 y 800.000 personas -según las autoridades y los organizadores respectivamente- que manifestaron en Francia.

Pese a que en su mayoría fueron pacíficas, estas se vieron opacadas por enfrentamientos entre policías y manifestantes, saqueos de tiendas y marchas no autorizadas que sembraron de caos el centro de las grandes ciudades.

“Quienes han destrozado, atacado tanto prefecturas como comercios, saqueado incluso nuestros ayuntamientos serán perseguidos y castigados”, escribió Macron en la red social X. Las autoridades anunciaron un balance inicial de unos 400 detenidos.

Aunque los manifestantes criticaron la acción policial desde finales de septiembre contra las protestas estudiantiles, la movilización de este sábado se centraba en el encarecimiento de la vida, que se plasma sobre todo en el alza del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.

“A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos”, denunció Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas.

‘No nos dejaremos intimidar’

En Marsella y en Lille, manifestantes accedieron a los ayuntamientos y, en la primera, derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República Francesa. En el de Limoges, un incendio se declaró en la noche.

Pese a que la manifestación oficial en París discurrió de manera festiva, antes de su inicio las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y usaron un cañón de agua en respuesta a los objetos lanzados por manifestantes enmascarados en la plaza de la República

Y las autoridades tuvieron que enfrentar también protestas no autorizadas en otros puntos de la capital como en los turísticos Campos Elíseos, cerca del museo del Louvre o en los alrededores del Palacio de Elíseo, sede de la presidencia francesa.

“No nos dejaremos intimidar”, aseguró el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que acusa al partido de izquierda radical La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon -muy popular entre los jóvenes- de estar detrás de las protestas.

“La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”, abundó la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial y podría disputarse el balotaje con Mélenchon.

La situación se tensó cuando atardecía. Las autoridades activaron unidades de élite antidisturbios en París, donde se registraron incendios de papeleras y autos y se saquearon comercios en las calles del centro, constataron periodistas de AFP.

Manifestante pierde una mano

Las acciones recuerdan a la ola de protestas de los chalecos amarillos en 2018 y 2019 contra el alza prevista de un impuesto al combustible.

Las imágenes de violencia, con destrozos incluso en el simbólico Arco del Triunfo, y la acción policial, que provocó que manifestantes perdieran ojos, conmocionaron entonces a Francia.

“Hace ocho años luchamos con todas nuestras fuerzas”, recordó François Boulo, figura mediática de los chalecos amarillos. “Ahora la juventud de Francia ha irrumpido en escena y nos ha devuelto la esperanza”, agregó.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que las fuerzas de seguridad podían usar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos. Las autoridades habían restringido su uso en las protestas estudiantiles, después de que un joven perdiera una mano.

Un manifestante perdió una mano este sábado en Saint-Étienne, en el centro de Francia, por la explosión de una granada lanzada por las fuerzas de seguridad, informó a AFP una fuente cercana al caso, sin precisar el tipo de artefacto.

Dos tercios de los franceses apoyaban el regreso de los chalecos amarillos, según un sondeo de Elabe de mediados de septiembre, que coloca a Le Pen como la candidata mejor considerada para aumentar el poder adquisitivo.

Aunque Lecornu intentó en los últimos días responder a parte del malestar con una serie de anuncios, la movilización llega cuando su gobierno busca aprobar unos presupuestos para 2027 que contemplan un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) para sanear las arcas públicas.

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