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05 de Apr de 2020

Nacional

El último reembolso

PANAMÁ. Al parecer la práctica de enviar comprobantes de pago a mano o con correcciones no fue un asunto que se limitó al inicio de la ...

PANAMÁ. Al parecer la práctica de enviar comprobantes de pago a mano o con correcciones no fue un asunto que se limitó al inicio de la gestión de Antonio Taquis en el consulado de El Pireo en Grecia.

En junio de 2008, ya en la recta final de la administración del presidente Martín Torrijos, Panamá participó en la Exhibición Marítima Posidonia que se desarrolló en El Pireo.

El entonces cónsul Taquis, sufragó los gastos por la diferencia de valor de la moneda de la delegación panameña. Sus cálculos alcanzaron la suma de 25 mil dólares.

A finales de abril de 2009, el administrador de la Autoridad Marítima, Fernándo Solórzano, resolvió autorizar el reembolso de la suma, envió la decisión a la Contraloría para su refrendo.

Fue ahí donde las cosas no pudieron seguir avanzando. El 12 de junio casi mes y medio después Carlos Vallarino, contralor general de la República, se negó a dar su visto bueno para el reembolso de semejante suma.

EL REFRENDO

Las explicaciones de Vallarino para el rechazo de la solicitud fueron sencillas pero muy directas. ( Ver facímil ).

En primer lugar las cifras estaban alteradas. “Los comprobantes presentan evidencias de haber sido modificados”, dijo Vallarino en la carta con la que respondió a Solórzano.

Las alteraciones implicaban una diferencia sustancial en los números. Donde los resultados iniciales arrojaban 6,682 euros, alguien se tomó la molestia de insertar el número uno por delante y así la cifra se convirtió en 16,682.

Pero eso no es todo. Los cálculos al convertir euros en dólares que tenían los informes se hicieron con una tasa mayor que la que estaba vigente a la fecha. Es decir los euros que aportó Taquis valían más que los del resto de Europa.

Tres años antes, Taquis también envió manuscirtos como comprobantes de pago a la AMP. El entonces director de finanzas, Aníbal Culiolis, dijo que en algunos consulados no había equipo adecuado y por eso aceptaban las cuentas a mano.