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26 de Feb de 2021

Nacional

Al rescate del Cerro Ancón

PANAMÁ. El Cerro Ancón, una de las insignias del país, donde reposa la gloriosa bandera nacional —desde hace 30 años— dejará de ser un ...

PANAMÁ. El Cerro Ancón, una de las insignias del país, donde reposa la gloriosa bandera nacional —desde hace 30 años— dejará de ser un sitio lúgubre para convertirse en un atractivo turístico.

El plan está en pañales, pero la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (UABR), en conjunto a las instituciones de cultura, pretenden devolverle al cerro aquella vistosidad para que sea visitado por propios y extraños.

Para muchas personas como Ricardo Hurtado, el cerro era un lugar perdido. “Los gobiernos lo habían abandonado, además hubo muchos robos, nunca subí porque escuché que atacaban a los turistas cuando llegaban a la cima”. Hurtado no es cualquier panameño, fue uno de los estudiantes que saltó la cerca de los zonians el 9 de enero de 1964. Cree que antes los panameños se interesaban más por ir a las áreas donde estaban los ‘gringos’. Él mismo confiesa que su hobbie favorito era tumbar los mangos y salir corriendo antes que los soldados lo atraparan, “era una forma de contrariar a los gringos”, al parecer esa magia se perdió cuando revirtieron los 1,474 km² de tierras canaleras a los panameños.

Es algo curioso, en la Avenida Central un vendedor ambulante que tiene 24 años de edad, llamado Félix dice que la única vez que subió al cerro fue cuando estaba en quinto año, era integrante de la banda musical de la escuela “fuimos de paseo después de desfilar”.

Hay cosas extrañas también a veces los taxistas no saben que el camino está abierto al público, dice una turista que intentó llegar a la cima.

Ejemplos como estos son los que nos llevan a pensar ¿por qué el panameño se olvida de sus raíces, de los sitios que le dan valor a la historia patria?

En un sondeo realizado a 764 personas por La Estrella en su página web, 520 confesaron nunca haber subido al cerro, 177 dijeron que lo hicieron 2 años atrás y sólo 67 dijeron que lo habían visitado 6 meses antes.

Para la administradora de las esclusas de Miraflores, Sixta Díaz, no es raro el asunto; dice que los panameños prefieren ir a los malls o lugares donde el verdor no existe, prefieren las cosas modernas. A pesar que el Canal no deja de ser moderno las cifras de las visitas a las esclusas hasta septiembre sólo alcanzan el 10% en nacionales y el 89% en extranjeros.

A la entrada del camino que conduce a la cima de cerro hay un agente de la policía que se encarga de dirigir a los autos, porque sólo hay una vía y los conductores deben esperar que los vehículos que suben o bajan terminen el recorrido. Según Ulises Barrera, un joven de 25 años que es subadministrador de la UABR, no se ha pensado en la ampliación de la vía por el impacto ecológico que esto representa.

No es casualidad, el Cerro Ancón ha sobrevivido gracias a la protección de sus vecinos y a la herencia de Amelia Denis de Icaza. Los residentes son testigos y parte; ellos mismos se encargaron de evitar la construcción del telesférico, que la empresa Inversiones Guararé había pactado con la antigua Autoridad de la Región Interoceánica (ARI). La batalla fue larga (desde el 2003), pero en mayo pasado la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia anuló el proyecto.

LO NECESARIO

Barrera, explicó que el plan para la rehabilitación del centro de visitantes del Cerro Ancón, fue puesto en marcha desde mediados de septiembre.

Se estima que el costo total fue 40 mil 217 dólares. Sin embargo, la mayor parte de la inversión se desglosa de donaciones de empresas privadas y algunas otras contribuciones en mano de obra de entidades públicas.

“Allí no daba gusto estar. Las bancas estaban llenas de moho, no sé porqué tenían eso tan descuidado, para llegar en carro era un lío. Las ramas se chocaban con el vidrio del carro, lo único que estaba funcionando era el motor que sube y baja la bandera cuenta Barrera.

El asta de la bandera originalmente era iluminado por 4 reflectores, pero sólo funcionaba uno, y estaba tapado de maleza. La empresa Unión Fenosa-Edemet Edechi donó los focos y reparó los desperfectos eléctricos que no permitían que la luz llegará a la bandera en la noche. Se utilizó la tecnología de encendido con haluro metálico de alta eficiencia. Este tipo de luminaria es famosa a nivel mundial por su uso en estructuras grandes y campos deportivos.

“Ahora nuestro Pabellón Nacional lucirá imponente, ya que el efecto de la iluminación permite una mejor nitidez de los colores. Este nuevo sistema se consumirá menos electricidad y podremos programar el encendido y apagado de las luces, ajustándolo a las necesidades de ahorro de energía”, explicó la vocera de la Presidencia, Judy Meana. Según Barrera el costo de esos reflectores es de 20 mil dólares.

NUEVA CARA

En la cima del cerro, hay dos miradores uno con vista a la ciudad y otro hacia el canal. Un centro de exhibiciones en donde se muestra la historia del sitio, baños públicos, y se está construyendo una bohío para que los visitantes se amparen de la lluvia. SembrArte se encargó de hacer coloridos dibujos en las bancas. En fin, todavía vienen más proyectos y hoy en horas al anochecer el presidente Ricardo Martinelli, activará un botón que elevará la bandera tricolor al cielo.