28 de Sep de 2022

Nacional

¿Qué país queremos?

En coincidencia con un nuevo aniversario de la inpendencia, Panamá se convulsiona. Las manifestaciones en Colón en contra de un modelo q...

En coincidencia con un nuevo aniversario de la inpendencia, Panamá se convulsiona. Las manifestaciones en Colón en contra de un modelo que propone hacer negocios con los bienes de todos, la imposición de una mirada o la falta de un esquema integrador, son los cuestionamientos que surgen en un debate público para muchos necesario.

Surge, además de quejas con prepotencia o razón, la organización cívica para plantear, pensar o marcar un rumbo. Y ciudadanos que se animan a soñar con un país más inclusivo, con una justicia independiente, con castigo para los delitos de guante blanco. Un país que preserve sus recursos naturales y culturales, que abra espacios, que eduque en lugar de castigar y que garantice salud.

¿Qué país sueñas?, fue la pregunta que el equipo del dominical planteó a profesionales, representantes políticos y activistas. El sueño es la proyección y la máxima expresión de un deseo ante una oportunidad: Panamá crece, amplía el canal, esquiva crisis mundiales. Hay recursos, hay ciudadanos que sueñan y hay historia de algunos cumplidos.

Uno de independencia desencadenó un grito, el 10 de noviembre de 1821. El llamado ‘Primer Grito de Independencia en la Villa de Los Santos’, por Rufina Alfaro y Don Segundo Villareal, fue el inicio de la materialización de ese sueño. Uno impulsado por la languidez en la que cayó el istmo al decaer su tradicional función transitista y alimentado por la apertura de la desintegración de los imperios coloniales en el Nuevo Mundo, como explica el historiador Alfredo Castillero Calvo. Luego vinieron otros sueños colectivos.

Hoy, a 191 años de la independencia de España, cuando Panamá empezó a pensarse como nación y a discutir, en consecuencia, un proyecto de país, ¿qué modelo tenemos? ¿Cómo queremos que sea Panamá?

La historia muestra un país que pasó de ser colonia española a tierra colombiana y, luego, dominio de los Estados Unidos por 100 años. En el medio hubieron estadistas y revolucionarios, cada quien elegirá el suyo. Porque es cierto que hay diferentes lecturas del pasado: una europeocéntrica y otra arraigada a lo local y que tiene en cuenta la variedad de hechos, personajes, héroes.

Lo que nadie discute es que Panamá experimenta una fase de crecimiento económico única, presentando oportunidades de desarrollo humano nacional que hasta ahora no se habían alcanzado. La contracara, como marcan desde diferentes organizaciones de la sociedad civil, es que hay una enorme desigualdad social, educación deficiente y descuido por el medio ambiente y el patrimonio.

Ante esta situación, los ciudadanos se organizaron y crearon agrupaciones que proponen ideas para superarla. Allí El Kolectivo, para defender los derechos humanos, ecológicos y culturales, con el arte. Allí asoman los Amigos del Movimiento Ciudadano por el Fortalecimiento de la Identidad Panameña y, con una distancia ideológica pero la misma persistencia, el Círculo Bastiat de la Fundación Libertad levanta sus propuestas.

Hay más, muchos con ideas parecidas en la diferencia como las que se han congregado en la Asamblea Ciudadana. Muchos que se animan a reclamar, proponer, intentar mejorar. Muchos que pelean por un sueño.