07 de Ago de 2022

Nacional

El sector público aboga por que la ciudadanía se organice para reciclar

Una lata de frijoles convertida en un lapicero, un carro de carreras hecho de botellas de Squirt, un ramillete de flores hecho con tiras...

Una lata de frijoles convertida en un lapicero, un carro de carreras hecho de botellas de Squirt, un ramillete de flores hecho con tiras de aluminio y latas de soda. Todo eso sale de la bolsa de Lorenzo Tejeira, director de la Oficina de Fomento de la Cultura del Aseo de la AAUD.

Desde esta oficina se dirige el Programa Educativo Ambiental de Manejo de Residuos Sólidos. ‘La meta es tratar de copiar esquemas para que se recicle en la fuente de generación’, explica el ingeniero. Para ello, y con los escasos recursos que maneja la AAUD para este fin, según Tejeira, tratan de incentivar un reciclaje autosostenible.

La AAUD busca que la población realice una separación de los residuos, desarrolle una cultura de pago, establezca un lugar de acopio y en último lugar, que la comunidad se organice para contactar con las empresas recicladoras y ofrecerles el material generado. Algo que la encargada de FAS Panamá, Maribel Landau, considera más bien ‘un deseo o una intención, más que algo factible’. ‘No hay quien supervise ni eduque en la separación de residuos. Además, la recolección separada de residuos no es rentable económicamente de esa forma. Si la gente no entiende la importancia de reciclar, difícilmente va a funcionar ningún sistema’, añade la especialista.

Para Tejeira, este es un sistema que ‘se adapta más a nuestra idiosincrasia’, ya que todas las partes podrían salir beneficiadas. ‘Hay que cambiar el con sumo para cambiar la basura que producimos y con ella nuestra calidad de vida’, señala. El plan del Gobierno, que se desarrolla principalmente en las escuelas, busca incentivar la creatividad de los jóvenes para que se conviertan en microempresarios de productos reciclados; ‘inculcarles que ellos son parte de la solución’.

‘El reciclaje debe ser fruto de un proceso educativo no formal; debe ser un cambio transversal’, agrega el ingeniero, que reconoce las limitaciones.