25 de Feb de 2020

Nacional

Imágenes para conocer un país que ya no existe

El historiador Alfredo Castillero Calvo se dio a la tarea de reunir cerca de 200 fotografías que muestran el paso del tiempo

Es jueves por la mañana y el Museo del Canal Interoceánico está repleto. Y no solo de los estudiantes que vienen de visita como parte de las giras que realizan los colegios. No. También hay adultos, sobre todo extranjeros. Eso, aunque trate de disimularlo un poco, emociona al historiador Alfredo Castillero Calvo, quien se encargó de llevar a cabo la exposición (y también el libro) Visión histórica de Panamá a través de la fotografía .

Ubicado en el último piso del conocido como Museo del Canal, se presenta la evolución de Panamá desde la década de 1860, en pleno auge del ferrocarril transístmico y de la fiebre de oro en California, hasta nuestros días.

‘Fue el resultado de un tremendo esfuerzo’, comenta el también catedrático y es que, explica Alfredo Castillero Calvo, ‘lo primero que tuve que pensar al iniciar con el proyecto fue: ‘¿A dónde están los fondos fotográficos?’. Yo sabía de algunos’, se contesta inmediatamente, y explica que gran parte de las imágenes expuestas pertenecían a coleccionistas privados, otras las encontró en Estados Unidos, en los Archivos Nacionales, y algunas más en la Biblioteca Nacional de París, además de las que ya eran propiedad del propio Museo del Canal Interoceánico. Sin embargo, añade el historiador, ‘ siempre que uno inicia una investigación, aparecen cosas que uno ni siquiera se esperaba, sorpresas que van apareciendo del camino’. Muchas de esas sorpresas de las que habla Castillero Calvo están en este momento colgadas en las paredes del Museo.

A TODO DETALLE

‘Lo interesante de la fotografía, como parte del rescate de la memoria histórica de los pueblos, es que recoge un instante del pasado que, de otra manera, no conoceríamos’, comenta el también escritor, quien hace referencia a la semiótica y todo lo que una fotografía puede decir más allá de lo que se ve: ‘No es lo mismo una fotografía de guerra que la de una pareja posando. Las poses, los vestidos, los peinados. Por más detallado y bueno que sea un relato, nunca podrá superar a la evidencia gráfica. Ese es el extraordinario valor de la fotografía’.

Tras esto, Castillero Calvo señala una imagen del edificio que hoy ocupa el Museo del Canal: ‘Este es el edificio del Museo. Es una fotografía de, aproximadamente, el año 1886. ¿Por qué lo sé? Porque hubo un terremoto. Se calló la espadaña de la Catedral y el edificio del cabildo, uno que había antes, se vino abajo en gran parte. Entonces, es reconstruido. Ya la compañía del Canal estaba instalada. La fotografía te permite fecharla, aunque no te diga la fecha exacta. Uno calcula el año por la ropa de la gente, por la arquitectura, por lo que hay alrededor. Por ejemplo, en esta fotografía, el letrero en francés que anuncia la compañía del Canal. Si sabes que la reconstrucción fue en 1882 y que la compañía desapareció a finales del siglo XIX, tienes un rango de tiempo aquí’.

SOLO LOS MEJORES

La primera fotografía de Panamá que se conserva es de 1860, 30 años después de que se creara el daguerrotipo. No se sabe si las cámaras y las fotos habían llegado antes de esa fecha; pero comenta Castillero Calvo que ‘a través de los periódicos se sabe de individuos que llegaban a Panamá y necesitaban mantenerse o completar el gasto, ya fuese como músicos, médicos o cualquier otra profesión u oficio’, eso no descarta la posibilidad de que se hubiesen tomado imágenes antes de esa fecha, mas no se conservan.

‘Aquí mandaban a la gente más capacitada’, comenta el historiador. Debido a este tránsito frenético de turistas, a Panamá llegaron muchos grandes fotógrafos de la época. En la exposición, por ejemplo, se pueden ver fotos de los Herbruger (fotógrafos estadounidenses de origen alemán) a quienes se les considera ‘los padres de la fotografía en Panamá’; el español Rafael Castro Ordoñez (que llegó con una expedición científica española); Timothy O’Sullivan, que pisó el país porque vino con un grupo estadounidense que vino a hacer estudios de ingeniería; y Eadweard Muybridge, precursor del cine, por mencionar algunos.

DESIGUALDAD DE SIEMPRE

Uno de los fotógrafos que más espacio tiene en esta exposición es Carlos Endara, uno de los mayores referentes de este arte en Panamá. Castillero Calvo logró juntar una gran diversidad de imágenes del ecuatoriano, que muestran a la sociedad panameña de principios del siglo XX.

A través de sus retratos, por ejemplo, se pueden ver las abismales diferencias entre una familia de abolengo y aquellas de las clases populares. Y si bien hay elementos que subrayan las diferencias, como lo son las vestimentas de distintas calidades (uno de los retratos de Endara muestra a una familia afroantillana que, a pesar de tener puestas sus mejores galas, no puede disimular sus ropas remendadas o el calzado roto de uno de los niños).

Otro ejemplo es una fotografía de un trío de mujeres interioranas. ‘Mira sus expresiones, no sonríen’, resalta Castillero Calvo. La tristeza de estas mujeres contrasta con las damas de sociedad, quienes están acostumbradas al lente y saben cómo actuar ante él.

El último de estos altos contrastes son dos imágenes que el propio historiador confiesa que puso juntas para que se notara aún más la diferencia: De un lado, un grupo de colegialas a la hora del almuerzo, comiendo con su vajilla de porcelana en enormes mesas con manteles inmaculados; del otro, un grupo de huérfanos en mesas de madera rústica, y platos de peltre o latón comiendo en donde hubiese un espacio disponible, no importa que fuese el piso.

LA HISTORIA IMPORTA

Al preguntarle sobre cuál considera es la importancia de la exposición, Castillero Calvo comenta: ‘Uno puede, aunque sea simbólicamente, reconstruir el pasado a través del ‘lente mágico’ que es la fotografía’.

Considera el historiador, de manera rotunda, que el panameño ‘no tiene consciencia histórica’, y añade: ‘El problema es que la gente no lee. La información no falta, porque los libros están ahí’, señala el autor. ‘Por eso seguimos repitiendo cosas que no son ciertas, como que el arroz llegó a Panamá con los chinos que arribaron al país a finales del siglo XIX. Eso es mentira, el arroz llegó a Panamá en el siglo XVI, y eso es solo para dar un ejemplo. Así, hay montones de lugares y lugares comunes que la gente sigue repitiendo’.

(Con información de José María Torrijos Legazpi)