25 de Feb de 2020

Nacional

¿Discapacidad?, superación de barreras y derechos

En la Antigüedad la fuerza y belleza física determinó los valores sociales.

La realidad puede ser vista más allá de la reiterativa afirmación de que ‘el mundo', está en crisis; sin embargo, hay temas que nos animan a tomar una posición y partir de una visión optimista de que de lo que se trata es que vivimos una época de acelerados cambios como resultado de la dinámica propia de las sociedades y como asunto inherente al desarrollo histórico de la humanidad.

Con esta breve reflexión es importante que se destaquen los avances y desafíos para el logro de la equidad, como legítima aspiración de todos los grupos que conforma la sociedad panameña y regional, particularmente por ser América Latina y el Caribe, la plataforma continental más desigual del mundo. En este caso de las personas que viven con alguna discapacidad.

RECORRIDO HISTÓRICO

En la Antigüedad la fuerza y belleza física determinó mucho de los valores sociales. Las personas con limitaciones eran consideradas como poseídas o inservibles cometiéndose grandes atrocidades en contra de la dignidad humana. En ese periodo fueron los hebreos los que se atrevieron a elevar la dignidad de la persona y obligar que se diera la atención debida a la discapacidad.

En la Edad Media no se presentaron progresos en favor de estas personas y es en la Edad Moderna, particularmente durante el Renacimiento en el siglo XV y XVI, cuando se visualizó un tímido cambio de actitud reconociéndose la responsabilidad de atención de esta población.

En esta época Inglaterra impulsó esfuerzos legislativos y se logró la Ley de los Padres; posteriormente España estableció hospitales y otro tipo de instituciones para la atención de lo que pasó a considerarse un hecho social y humano.

Empezó así una época de cambios con las ideas de los famosos filósofos franceses como Montesquieu, Kant, Locke, Rousseau y Comte, entre otros, de examinar la vida y el mundo a partir de la experiencia humana.

La posterior Revolución Industrial y el impulso en la relación Estado y cuestión social permitieron que el tema de la discapacidad se asumiera como un asunto público.

La historia nos muestra que el pensamiento y los movimientos sociales han convivido con corrientes que intentan detener el avance. En el siglo XIX se iniciaron los estudios sobre discapacidad pero bajo la influencia del oscuro pensamiento de que los niños y niñas que nacían con impedimentos físicos o mentales eran aislados atribuyéndoles la razón del pecado de sus familias.

En contraposición, ante la idea de la evolución social, también se hicieron esfuerzos positivos como fue el descubrimiento del alfabeto manual para sordos y la aprobación en Alemania de la Ley de los Accidentes de la Industria.

Ante los efectos de la Primera Guerra Mundial los países Europeos y Estados Unidos se vieron en la necesidad de atender a numerosos jóvenes integrantes de sus ejércitos con secuelas físicas y mentales adquiridas durante los enfrentamientos lo que influyó para que en el año 1919 se firmara el Tratado de la Paz de Versalles, la creación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y algunas disposiciones, tal vez algo dispersas, con respecto a las personas con ‘limitaciones'.

En el año 1945 se estableció el Estado de Bienestar y diez años más tarde (1955), durante la Conferencia Internacional del Trabajo, se acogió la Recomendación No 99 sobre la Rehabilitación y el Empleo de los Inválidos.

LA NUEVA PROMESA, LOS DERECHOS HUMANOS

Pese a estos progresos durante la primera mitad del siglo XX seguía sin ser superada la idea de asistencia y protección debido a la tendencia de preservar la cultura engendrada en ideas del pasado de confinar a las personas con discapacidad. La segunda mitad del siglo XX y el inicio del siglo XXI constituyen un periodo prometedor para los cambios en el marco de un nuevo proyecto: Derechos Humanos y Equidad.

Cada día son más los que se manifiestan en contra de la injusta agenda de la exclusión y más los que participan de movimientos por superar la idea de la existencia de ‘seres inferiores' y hacer prevalecer la realidad de lo justo en el reconocimiento de la participación, la intensión social y la acción pública de todos como iguales y con los mismos derechos.

El inicio del siglo XXI se caracteriza por las reivindicaciones en contra de un modelo excluyente y de reclamar el derecho de cada grupo de poseer una identidad, autonomía e igualdad de oportunidades, según sea la edad, el género, origen étnico racial y cultural, condición física u otra que se recogen en los diversos instrumentos y convenciones de derechos humanos.

TAREAS PENDIENTES

Panamá es parte del recorrido histórico y debe avanzar en la tarea de enfocarse en la plena accesibilidad e inclusión como responsabilidad de todos los ciudadanos y las ciudadanas que trabajan en la adopción de políticas públicas y consecuente inversión social que las viabilicen.

La fuerza de las políticas no está en documentos bien hechos. Está en el conjunto de acciones que se desplieguen para que se incluya el interés en la detección temprana, la gradualidad en el paso de la educación especial a la inclusiva, la existencia de todo tipo de accesibilidad como elementos de la protección social y expresada en el apoyo a las familias con niños y niñas con discapacidad; asimismo la existencia de dispositivos de asistencia y subsidios, capacitación a docentes y familiares en el cuidado y atención de personas con discapacidad y el combate contra la discriminación y el estigma.

Importantes temas aparecen en la legislación, en su política y su presupuesto y esto no es una concesión de los políticos y tomadores de decisión. Es el resultado de un esfuerzo de las personas y familias que viven esta realidad.

La acción del Estado debe expresarse a diario en la voluntad política de quienes gobiernen si es que en realidad están comprometidos con cambios profundos en el marco de una agenda de transformación social.

LA VERDADERA INCLUSIÓN

La persona con discapacidad no espera la cura sino que demanda por un derecho: el de vivir en un entorno solidario que le ofrezca su adaptación pero, más que la adaptación de los que viven la discapacidad, la adaptación del resto de los individuos de vernos como iguales en una realidad diversa.

El tema para los que han liderados los esfuerzos nacionales no es solo construir la accesibilidad arquitectónica en rampas y estacionamientos; o en las comunicaciones con audífonos o equipos especiales; o la accesibilidad metodológica y la instrumental en el aprendizaje. La aspiración es lograr a la par la accesibilidad en la información, nuevas actitudes y nuevas prácticas de comportamiento que rompan con los reveses histórico de mantener lo ‘viejo y lo obsoleto' en una sociedad que reclama por un justo relacionamiento humano en el seno de un proyecto democrático que solo será perfecto cuando se cierre a la intolerancia con respecto a la diversidad y las diferencias.

La agenda de cambio sigue inconclusa. El mundo ha cambiado y seguirá cambiando a través del esfuerzo y compromiso de los que se erigen como gigantes, saltan con esmero los obstáculos, las barreras físicas y culturales para crear, en el presente, las condiciones para el devenir de la igualdad social.

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‘Panamá debe enfocarse en la adopción de políticas públicas inclusivas para todas los que forman la sociedad'.

NADYA VÁSQUEZ,

SOCIÓLOGA

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MISIÓN Y VISIÓN DE FLACSO

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) es un organismo regional, instituido por la UNESCO para impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de las Ciencias Sociales.

El Programa FLACSO-Panamá busca dotar a la población de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.