21 de Feb de 2020

Nacional

Panamá y EE.UU: “un matrimonio a punta de pistola”

En junio de 1962, el presidente panameño Nino Chiari fue recibido con todos los honores por John F. Kennedy, en la Casa Blanca

Panamá y EE.UU: “un matrimonio a punta de pistola”
Panamá y EE.UU: “un matrimonio a punta de pistola”

La mañana del 11 de junio de 1962, cientos de panameños se congregaron en el viejo aeropuerto de Tocumen, en las afueras de la ciudad de Panamá, para dar su apoyo a la aventura que el presidente Roberto (Nino) Chiari estaba a punto de emprender.

Mientras el mandatario subía las escaleras móviles del avión de la línea VIP, la multitud, apretada en la terraza del terminal aéreo, agitaba banderas y pañuelitos blancos a los gritos de ‘Viva Panamá'.

La escena podía resumirse en el aviso de página entera pagado por la línea aérea y publicado al día siguiente en La Estrella de Panamá : ‘Don Nino, 1,075,541 de panameños le desea que su gestión ante el presidente Kennedy sea coronada con el mayor de los éxitos ‘.

En el anuncio aparecía la foto de Chiari y la de los integrantes de su comitiva cuidadosamente seleccionada: Galileo Solís , ministro de Relaciones Exteriores; Gilberto Arias , ministro de Hacienda y Tesoro; David Samudio , director de Planificación; Fernando Eleta y Chinchorro Carles , ex ministros de Hacienda; Ricardo Arias, expresidente de la República y Octavio Fábrega , abogado y diplomático.

En Washington, los esperaba el embajador de Estados Unidos en Panamá, Joseph Farland, gestor de la cita en la Casa Blanca, a instancias de un Chiari decidido a negociar el nuevo tratado del Canal, en reemplazo del Hay-Bunau Varilla de 1903, que tantos sinsabores había causado a los panameños.

¿Qué mejor momento para negociar un nuevo convenio que bajo la presidencia del carismático John F. Kennedy, quien desde su discurso inaugural, en enero de 1961, había colocado al entonces cuasi feudal continente como centro de su política exterior?

UNA VISITA AL SALÓN OVAL

En la apretada agenda de Chiari, el momento clave sería, sin duda, la reunión en el Salón Oval de la Casa Blanca, el martes 12 de junio, a las 4:45 pm. Allí llegaría acompañado de Octavio Fábrega, Galileo Solís y el embajador Farland.

Se había acordado que los panameños podían presentar cualquier tema, así que, una vez instalados en la magnífica oficina presidencial, mirando hacia el Jardín de las Rosas, Chiari puso sobre el tapete su punto de interés: Panamá necesitaba un nuevo tratado. Era lo justo.

Kennedy, sentado en su silla mecedora de madera, lo escuchó atentamente por unos minutos, tras lo cual, según el relato ofrecido por Farland en una entrevista del Programa de Historia Oral de la Asociación de Estudios Diplomáticos , lo cortó para expresarse con sinceridad y claridad desarmantes.

‘Yo soy consciente de que el Tratado Hay-Bunau Varilla fue como un matrimonio consumado a punta de pistola… pero no es el momento adecuado para negociar un nuevo tratado. Tendríamos que convencer a más de 66 senadores de que es favorable a los intereses de Estados Unidos y no vamos a lograrlo, porque la opinión pública de este país cree que el tratado actual nos favorece', dijo el presidente estadounidense. ‘Tal vez podríamos renegociarlo en 5 o 10 años, cuando el público tenga mejor comprensión del problema', añadió.

‘Usted está hablando de un problema político y nosotros lo entendemos porque también lo tenemos. En Panamá hay una nueva generación de jóvenes que exigen sus derechos', intervino Fábrega, según el recuento de la reunión.

‘¿Qué tipo de derechos son esos?', preguntó, a su vez, Kennedy.

Según la versión de Farland, ya era claro que la fuerte personalidad de Kennedy se imponía sobre un Chiari menos extrovertido y que, según el relato de la Casa Blanca, asumía un tono defensivo y, por momentos, emocional.

‘Que sea reconocida nuestra soberanía y que se establezca una fecha de retiro de la Zona del Canal', intervino el jefe de gobierno istmeño.

‘Pero ya Estados Unidos reconoció durante el gobierno de Eisenhower que Panamá es soberana en la Zona del Canal… Solo estamos allí para operar, mantener y defender el canal‘, ripostó Kennedy, en una declaración que, según Farland, ‘le habría provocado un ataque al corazón' a algunos de los congresistas radicales que mantenían la tesis de que la Zona del Canal era territorio norteamericano.

‘Podemos ondear mil banderas y eso no indica que Panamá tenga la jurisdicción. Necesitamos que la soberanía sea reconocida de manera correcta: ondear más banderas panameñas, usar estampillas postales nuestras y que Panamá obtenga más beneficios económicos', añadió Chiari.

El ambiente se estaba poniendo tenso. Solís y Fábrega se miraban mutuamente, preguntándose cómo suavizar la situación.

‘Yo entiendo estos problemas, sin embargo, hay que tener en cuenta algo importante', apuntó el anfitrión, sacando el as que guardaba bajo la manga: el tráfico marítimo estaba creciendo y se proyectaba que para 1980 el Canal no podría manejar la demanda.

‘Ustedes saben que estamos explorando la construcción de un canal a nivel que permita el paso de buques de mayor calado‘, dijo Kennedy, detallando los estudios que se realizaban para evaluar diferentes rutas y la viabilidad de que el nuevo canal fuese construido con energía nuclear.

‘El estudio tardará unos cinco años. Al final de ese periodo, si fuera favorable, necesitaremos un tratado completamente nuevo. ¿Para qué vamos a pasar por ese proceso tan desgastante dos veces?', dijo el mandatario estadounidense.

‘Nosotros estamos familiarizados con el tema del canal a nivel, sin embargo, la Compañía del Canal está invirtiendo mucho dinero en ensanchar el Corte Culebra y mejorar las esclusas. Esto hace pensar que la intención de construir el canal a nivel no es seria y que, al final, lo que va es un tercer juego de esclusas', respondió el jefe de gobierno panameño.

‘Además, nosotros no podemos pensar en un canal a nivel que sería construido en el año 2000 y que tal vez ni sea construido en Panamá', continuó Chiari.

‘Entiendo los sentimientos de los panameños, pero no queremos dar la impresión de que vamos a revisar los tratados', señaló Kennedy.

‘También podemos hablar de la anualidad', lo interrumpió Chiari. ‘Panamá no ha obtenido una parte justa de las ganancias del Canal. La anualidad que recibimos es una tontería al lado de la contribución que hace el Canal', continuó.

La reunión demoraba casi dos horas sin llegar a ninguna conclusión. Finalmente, Kennedy propuso instalar una comisión de alto nivel que evaluara cómo mejorar las relaciones entre los dos países ‘dentro del marco de los tratados vigentes'.

La idea fue aceptada y se acordó que la comisión estaría integrada por el embajador Farland, el gobernador de la Zona del Canal, Robert Fleming, Octavio Fábrega y Galileo Solís.

RESUMEN DEL VIAJE

De acuerdo con la versión del embajador Farland, para Chiari, el viaje fue un éxito personal. Kennedy había mostrado extraordinarias deferencias hacia él. Su estancia en Blair House, la casa de huéspedes de la Casa Blanca, era un honor que no se daba a todos los dignatarios extranjeros. Además, había recibido la medalla de honor de manos del alcalde neoyorkino Robert Wagner y sido agasajado por David Rockefeller, presidente del First National City Bank, y U-Thant, de las Naciones Unidas.

REGRESO A PANAMÁ

A su regreso a Panamá, al 17 de junio, al presidente panameño lo esperaba un mundo distinto, en el que la crisis económica y las demandas sociales parecían insuperables.

A casi dos años años de gestión, Chiari, uno de los hombres más ricos del país, estaba perdiendo el control de la coalición política que lo había llevado al poder, bajo la mirada escrutadora del ciudadano común, que lo llamaba el ‘presidente que no hace nada', (do nothing president), según un reporte que circulaba en la Casa Blanca que advertía, asimismo, que si persistía su imagen de indecisión, el descontento podía dar origen a un levantamiento popular.

Aunque el Palacio de las Garzas hizo ver que el viaje había sido un éxito, cuando uno de los periodistas le preguntó al presidente Chiari si se sentía ‘completamente satisfecho' con las conversaciones, este respondió ‘satisfecho, más bien'.

En realidad, estaba desilusionado, reveló Farland al programa de Historia Oral. Chiari había aceptado la comisión presidencial ante la rotunda negativa de Kennedy a negociar los tratados, pero lo que él realmente quería, y la opinión pública panameña exigía, era reivindicar el orgullo panameño, aboliendo de una vez por todas la cláusula del tratado Hay Bunau Varilla que imponía la presencia estadounidense en Panamá ‘a perpetuidad'.

‘Los planes para la construcción del canal a nivel detuvieron todas las negociaciones de un nuevo tratado', reflexionó el diplomático estadounidense, miembro de la comisión que empezó a reunirse el mes siguiente.

‘Me gustaría que esa comisión vea resultados en los próximos doce meses', había manifestado Kennedy en la reunión del Salón Oval.

‘Hay que evitar que el asunto nos explote en la cara', acordaron los presentes, como si tuvieran una premonición.