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23 de May de 2022

Nacional

El duelo, un carrusel de emociones

El duelo involucra varias fases, no necesariamente secuenciales

El duelo, un carrusel de emociones
El duelo, un carrusel de emociones

El duelo es un recorrido psicológico, un carrusel de emociones duras, pero necesarias para sanar el dolor asociado a la muerte de un ser querido o una pérdida importante.

Aunque cada caso es diferente y único, los teóricos sitúan el inicio de este proceso en un shock y negación. Y su final, en la aceptación de esa realidad, con una renovada capacidad de continuar adelante con proyectos y vínculos motivadores.

‘Las etapas del duelo no necesariamente se presentan de manera cronológica. Y en algunos casos, solo se experimentan algunas de ellas', sostiene la psicóloga Lourdes Goicoechea, especialista en duelo y docente de la Universidad Latina (UL).

Pasar por esta serie de etapas, por más dolorosas que sean, nos hace más fuertes, asegura la profesora, que ha estudiado e investigado este tema durante diez años.

Por el contrario, tratar de evitarlas es contraproducente, sostiene: ‘Necesariamente, las lágrimas que no se vierten hoy, se vertirán mañana, a través de enfermedades o de sufrimiento desproporcionado ante otros acontecimientos'.

UN INSTRUMENTO ÚTIL

Desde hace un mes, los sicólogos panameños cuentan con un instrumento que les facilita apoyar a sus pacientes en esos momentos difíciles.

Se trata de un test desarrollado por un equipo de profesores de la UL (Lourdes Goicoechea, Gianna Frassati y Diana Morán), que permite identificar claramente en qué etapa del proceso se encuentra cada individuo y facilitar de esta forma la terapia.

PROBLEMAS

‘Los duelos problemáticos son aquellos que se congelan, lo que hacen quienes se niegan a pasar por el proceso', explica Goicoechea.

La mayor parte de estos son del sexo masculino o cabezas de familia, que se sienten obligados a fortalecer a los demás o a no permitir que los familiares los vean sufriendo.

‘Ellos niegan, racionalizan, se dicen a sí mismos que van a superar la situación o que ya la han superado. Entonces, un año después, empiezan a enfermarse, a sufrir de migrañas o males similares', revela Goicoechea.

‘Es algo cultural —añade— porque comúnmente se les dice a los hombres que deben ser fuertes, que no deben llorar. Nuestra conclusión es que los hombres se impactan más'.

‘Eso pudimos deducirlo durante el proceso de validación del test. En una de las preguntas, que cuestiona al doliente si cree que hubiese podido hacer algo mejor o algo para evitar el suceso, los hombres mostraban mayor tendencia a la culpa', indica.

‘Lo cierto es que no tenían la capacidad de evitar nada', sostiene.

Ya sea hombre, mujer, niño o adulto, si el individuo no puede afrontar este proceso solo, debe buscar ayuda de un especialista.

‘En todo caso, es recomendable respetar el dolor propio o el ajeno, y darse espacio para compartir y agotar los sentimientos', añade.