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11 de Jul de 2020

Nacional

Marco A. Gandásegui, pensador, prolífico y multifacético

La diversidad y heterogeneidad de su obra, sistemáticamente propositiva, estuvo marcada por sus preocupaciones sobre el rumbo del cambio social nacional e internacional

Gandásegui fue un asiduo columnista de 'La Decana'.Archivo | La Estrella de Panamá

El pasado viernes 24 de abril la sociedad y comunidad académica panameña y latinoamericana fue impactada con la inesperada partida de Marco A. Gandásegui, sociólogo, pensador prolífico y multifacético, quien durante la segunda mitad del siglo pasado y lo que va de este, mantuvo e hizo sentir su influencia en la reflexión, el análisis crítico y la construcción de agendas de la investigación social en el país y en la región.

Conocí personalmente a Marco a principios de la década de 1980, recién inaugurada la carrera de sociología en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá. Desde aquellos años forjamos una larga amistad. Mi estancia como asistente en actividades de documentación y edición en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) “Justo Arosemena” durante casi 10 años, me permitió constatar su calidad humana y, particularmente, su capacidad excepcional como académico dedicado y comprometido con el conocimiento y los procesos de transformación social.

Influencias intelectuales

El CELA, dirigido por Marco en aquellos años, aglutinaba a un selecto grupo de intelectuales del más alto nivel académico, entre los que destacaban Ricaurte Soler, filósofo e historiador; Simeón González, politólogo; Guillermo Castro, sociólogo e historiador; Carmen Miró, demógrafa; Gerardo Maloney, sociólogo; Julio Manduley, economista y George Priestley, politólogo, entre otros. El trabajo conjunto, además de otorgarle un carácter multi e interdisciplinario y asegurarle el reconocimiento a nivel regional, lo convirtió en un espacio de reflexión y debate permanente, que generó importantes publicaciones en formato de libros, cuadernos de trabajo y de investigación y, sobre todo, la edición siempre oportuna y puntual de la revista Tareas.

De ahí que la trayectoria académica de todos ellos, pero particularmente la de Marco, haya estado indisolublemente ligada y marcada por la dinámica de reflexión promovida y desarrollada en torno al CELA y la revista Tareas, junto a otros esfuerzos editoriales. La confluencia de temas, la intensidad de los debates, la permeabilidad de ideas de unos hacia otros, las inevitables discrepancias y, particularmente, la necesidad de nuevos abordajes, así como de las exigencias impuestas por la propia dinámica de la sociedad panameña, explican la variedad y transversalidad de los temas abordados por Marco en libros, artículos científicos y de análisis de coyuntura, publicados en revistas y periódicos de circulación nacional.

“Todos sus trabajos, inclusive los desarrollados en el ámbito periodístico, destacan por su originalidad y erudición, así como por su capacidad excepcional de adecuación permanente y su vasto conocimiento e información sobre los procesos sociales nacionales y del capitalismo global”.

Marco realizó estudios de periodismo en la Universidad de Chile, a comienzos de la década de 1960, y posteriormente de sociología en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), en el mismo país, en el periodo inmediatamente anterior al derrocamiento del gobierno socialista de Salvador Allende. A temprana edad, se nutrió de las reflexiones y debates críticos que conllevaron a la institucionalización de las ciencias sociales en América Latina, particularmente con la creación de la Asociación Latinoamericana de Sociología (Alas), en 1950, de la que fue posteriormente presidente en 1979; de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en 1957, y del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) en 1967, institución con la que mantuvo vínculos de estrecha colaboración hasta el final de su vida.

Fue una época académicamente rica de grandes debates sobre la modernización, el desarrollo y las condiciones de dependencia de América Latina, y también de crítica marxista a los enfoques hegemónicos. Desde su origen, la proyección del CELA estuvo marcada por ese elemento articulador con la academia latinoamericana y con la agenda política de los procesos y movimientos sociales en la región.

La centralidad de su obra

La influencia de Soler se mantuvo latente a lo largo de su trayectoria académica y política. Tuvieron en común el interés por la cuestión nacional, poniendo como centro las condiciones de dependencia que desde la conformación del país o antes, incidieron en el desarrollo interno, y el necesario impulso y afirmación de un proyecto nacional popular. No obstante, en parte también por razones cronológicas y de énfasis en sus enfoques, Marco enfatizó con mayor ahínco en el análisis de las particularidades de la estructura social panameña y en las subyacentes contradicciones de clase.

No es trivial que Marco inaugurara su entrada a la sociología con la publicación de la obra que lo catapultó, considerada un clásico de la sociedad panameña, la Concentración del poder económico en Panamá, estudio pionero con el que puso en evidencia una de las constantes contradicciones de la estructura social que, a más de 50 años, lejos de subsanarse se mantiene en nuestros días y coloca al país como uno de los de mayor desigualdad social de la región.

A diferencia de lo perceptible a primera vista, toda su obra está marcada por una preocupación central: la caracterización de la estructura social panameña, las desigualdades de clase y la viabilidad de impulsar proyectos alternativos no excluyentes, contenido en sus libros La fuerza de trabajo en el agro, Acumulación y migración interna en Panamá, Las clases sociales en Panamá, Las luchas obreras en Panamá y La democracia en Panamá, así como en los innumerables artículos de análisis crítico e investigación. En su obra hay un factor común o punto de continuidad que, aunque no necesariamente explícito, la cruza e integra en una preocupación central.

Sus estudios sobre la fuerza de trabajo en el agro ponen en cuestión el modelo clásico de la proletarización campesina, constatando la pauperización de dichas clases. Sus investigaciones acerca de las clases sociales, en particular de las luchas obreras, dan cuenta de las características propias de una estructura de clase en un contexto de escasa industrialización dada la inherente hipertrofia terciaria derivada de la condición de tránsito del país. En la misma línea de reflexión, sus estudios sobre la democracia panameña, quizá su obra cumbre, intentan comprender la viabilidad, vicisitudes y posibilidades impuestas por la estructura social que, de origen, limita la construcción de ciudadanías “auténticas”. Lo anterior, resultado del proceso restringido de obrerización, en la actualidad explica la amplia masa de trabajadores en el llamado “sector informal” o independiente, con consecuencias directas sobre los procesos de construcción de ciudadanía.

Marco avanzó notablemente en la comprensión de la estructura social y política panameña, marcada por las condiciones de dependencias económica y social. Quizá percibió que faltaba algo más allá del estudio de la cuestión nacional, en congruencia con las tesis del historiador Alfredo Castillero, sobre la denominada “primera globalización”, que de una u otra manera colocó a Panamá desde su origen en el centro de la dinámica de la hoy llamada “globalización”. Marco llegó a suscribir tácitamente este concepto, pero explícitamente el de “globalización neoliberal” o neoliberalismo, entendido como un modelo de transferencia o despojo de riqueza. La crisis de Estados Unidos de 2008 lo llevó a plantear de manera reiterada la “muerte del neoliberalismo”, dadas sus inherentes contradicciones.

Durante sus estudios de doctorado en la Universidad de Binghamton, Universidad Estatal de Nueva York, pudo haber sido influido por las tesis de Immanuel Wallerstein acerca de la pérdida de hegemonía y decadencia de Estados Unidos, y colapso y crisis final del capitalismo mundial. Tengo la impresión de que se inclinó más por la tesis de Giovanni Arrighi y el supuesto desplazamiento del centro de hegemonía de Washington hacia Beijing. Percibió, en todo caso, las consecuencias de un capitalismo mundializado en crisis. Esta preocupación marcó uno de sus más importantes proyectos: la creación y coordinación por más de 15 años del grupo de trabajo de Clacso: “Estudios sobre Estados Unidos”, colectivo al que permanentemente enriqueció con sus ideas centradas en la crisis de hegemonía de dicho país, la emergencia de una “nueva geopolítica”, considerando los cambios en la dinámica social y económica global, las condiciones internas de Estados Unidos, particularmente de su estructura de clase y sistema político, así como las consecuencias sobre América Latina.

Un legado para pensar

La diversidad y heterogeneidad de su obra, sistemáticamente propositiva, estuvo marcada por sus preocupaciones sobre el rumbo del cambio social nacional e internacional. La abundancia de sus escritos ofrece muchas aristas para el análisis. Todos sus trabajos, inclusive los desarrollados en el ámbito periodístico, destacan por su originalidad y erudición, así como por su capacidad excepcional de adecuación permanente y su vasto conocimiento e información sobre los procesos sociales nacionales y del capitalismo global. En todas las facetas de su trayectoria intelectual, Marco deja un legado singular.

El autor es sociólogo panameño. Académico en Universidades de México

MISIÓN Y VISIÓN

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