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27 de Jan de 2021

Antonio Saldañaopinion@laestrella.com.pa

Opinión

'Trumpismo' o 'cementerio social'

Según cuenta el analista político estadounidense Marc Vandepitte, lo ocurrido en la capital del imperio (Asalto al Capitolio) no es el final de la trama, sino por el contrario, "es sólo el comienzo"

Como ya nos han acostumbrado, un gran número de los comentaristas y el oligopolio mediático locales -salvo contadas excepciones- se tragaron el "cuento" de una cadena de televisión norteamericana con relación a la toma del Capitolio -"templo sagrado de la democracia" estadounidense- por grupos del denominado "trumpismo". En lugar de señalar que fueron sectores de extrema derecha que asaltaron el 6 de enero pasado la sede del Senado, Cámara Alta del legislativo bicameral de los Estados Unidos.

Mismos que encontraron, hace cuatro años, al "líder fuerte", producto de una trasfiguración hábilmente manipulada por los medios de comunicación social norteamericanos, curiosamente también, fueron sus dueños, quienes se beneficiaron con las rebajas de impuestos a los ricos, decretadas por el gañan de la Casa Blanca, electo en el año 2016 (Con anterioridad a su llegada a la Presidencia, "Trump compareció ante jueces 1,150 veces y estuvo involucrado en 150 quiebras").

Según cuenta el analista político estadounidense Marc Vandepitte, lo ocurrido en la capital del imperio (Asalto al Capitolio) no es el final de la trama, sino por el contrario, "es sólo el comienzo". Ni era el último intento de salvar la presidencia de Trump, ni mucho menos el final del fenómeno político y mucho menos de las causas sociales de la crisis del imperialismo yanqui.

De manera que la maniobra política del legislativo -Cámara Baja, Cámara de Representantes- encabezada por su presidenta la Demócrata Nancy Pelosi, de implementar un juicio político (Impeachment) al Presidente Donald Trump; ignora la realidad social que subyace en el fondo del fenómeno denominado de forma simplista como el "trumpismo". Me refiero a los aterradores indicadores socio económicos en que sobrevive el pueblo blanco estadounidense, que son las verdaderas causas, ya no del "trumpismo", sino de la más grande desigualdad del Planeta, existente en el "norte revuelto y brutal".

A propósito de lo anterior, nos dice Vandepitte "a pesar de la vulgaridad, su total incompetencia y su desastrosa política respecto al coronavirus...En las últimas elecciones presidenciales (Trump) obtuvo los votos de 74 millones de votantes...".

¿Por qué? Por supuesto, no se trata del fenómeno enlatado para América Latina, por una cadena de televisión estadounidense y que los comentaristas de las "Bananas Republic", repiten "a pie juntillas"; según el analista norteamericano citado, la explicación es la existencia de una marcada desigualdad, donde el 58% de los ciudadanos estadounidenses tienen que realizar hasta tres empleos para no caer en la pobreza y millones de adultos mayores (65 años o más) posponen su jubilación y siguen trabajando "hasta caer muertos". 130 millones (40%) de los ciudadanos no cuentan con ingresos para asumir un mísero gasto de emergencia de 400 dólares. De ellos, 80 millones (25%) posponen el tratamiento médico debido a su costo. "Mientras los especialistas ganan entre 200,000 y 300,000 dólares al año". Paréntesis. ¿Sabía usted, amable lector, que aquí en el Istmo de Panamá, en la otra República, la de los "amos chocolates", el Administrador de la ACP devenga un salario de 312 mil dólares al año?

Dixit el autor de marras, "en los últimos cuarenta años el salario medio de los trabajadores blancos ha caído más del 20%", sobre todo, después de la gran crisis de 2008. "La brecha entre ricos y pobres se ahondó más". Siendo las más amplia del mundo occidental, donde "el 0.1% de los afortunados -incluidos el 25% de los Senadores que son millonarios- tienen tanta riqueza como el 90% de los más pobres". En el país más rico del mundo, ejemplo global de democracia, "una de cada nueve personas se acuesta con hambre. Un millón está sin techo y otro millón busca ayuda... Y la situación sigue deteriorándose. En 1985 una persona con estudios secundarios tenía que trabajar 30 semanas al año para sufragar sus principales gastos de una familia promedio de 4 personas. En el 2018 ya eran 53 semanas. Toda esta miseria ha llevado a 600,000 suicidios en los últimos 20 años. Mientras aquello ocurre, los tres hombres más ricos -de Estados Unidos- poseen tanto dinero como el 90% de la escala más baja de la población. Hace 40 años los directores generales de las empresas ganaban 40 veces más que un empleado promedio, hoy ganan 278 veces más". Uno de cada diez niños en los Estados Unidos ha tenido a sus padres privados de libertad y "un tercio de todas las mujeres y niñas encarceladas en el mundo son de Estados Unidos".

De manera que no es el famoso "trumpismo" la causa real -en todo caso, es el resultado- de la violencia desatada el pasado 6 de enero en la capital del imperio; sino la gran brecha social que separa el 90% de los más pobres del 0.1% de los más ricos. Situación creada desde el origen segregacionista de Estados Unidos ("Supremacia blanca") y hoy agravada al extremo, por las políticas neoliberales excluyentes y de precarización del 90% más pobre de los estadounidenses implementadas desde el gobierno de Ronald Regan (1982) hasta fecha.

Esa es la causa real y no aparente de la atomización de la población y de la violencia política que dio origen al presente político de violencia extremista de derecha. Pero, que no es la primera vez, ni será la última; toda vez que las causas profundas del malestar social y político estadounidense, no es el aducido "trumpismo", sino la extraordinaria brecha de desigualdad o, al decir del autor en comento, el "cementerio social" en que las élites económicas y políticas han convertido a los Estados Unidos. ¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político.