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16 de Oct de 2019

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Mario Velásquez Chizmar

Columnistas

Elogios o censuras

‘[...] es unánime la propuesta de alimentar sanamente la economía, con miras a sellar los escapes avistados en ejercicios anteriores y poner al país en la senda de los vencedores [...]'

E conomía y política evolucionan juntas, de ahí que el manejo de los asuntos económicos termina siempre entre aplausos o vituperios de la población, la cual, por lo general, otorga una baja calificación al necesario esfuerzo académico que pongan las autoridades en la elaboración de planes y programas tendientes a solucionar los problemas sociales más apremiantes.

Las necesidades básicas del ser humano no solo se satisfacen biológicamente, sino también de manera social y existe un fatal escepticismo en este terreno. La confianza perdida solo se recuperará con resultados concretos que puedan medirse por personas comunes, sin requerimiento de conocimientos especiales para ello y ejecutando medidas que ‘perduren en el tiempo'. En su listado de preocupaciones, un ‘buen Gobierno' debe incluir su atención para que el pueblo reciba en su cerebro las ondas eléctricas producidas por el impacto de un cambio verdadero y para que en su torrente sanguíneo corra la cura de sus principales angustias. Razón para ponderar con seriedad el volumen de la producción nacional, el nivel de empleo, el impulso a los emprendedores, el abastecimiento y distribución de bienes de consumo en dirección a obtener una real mejoría de las relaciones entre trabajadores y empresarios, con el fin de lograr la paz social que merece Panamá, acariciando así las mieles del anhelado desarrollo integral.

En épocas de preelecciones, es unánime la propuesta de alimentar sanamente la economía, con miras a sellar los escapes avistados en ejercicios anteriores y poner al país en la senda de los vencedores de agitados y desorientadores tornados económicos formados en festines de diabólica mezcla de avaricia y despilfarro. Pero como es una tarea muy difícil, plasmarla en el menú de la oferta electoral debe rodearse de elementos adicionales que enriquezcan su factibilidad. Cuando Nito Cortizo anuncia reiteradamente que uno de los cuatro pilares de su ofrecimiento es ‘una economía competitiva que genere empleo', demuestra entender a cabalidad este reto y acepta que la lucha por fortalecer la economía no se detiene en perfeccionar el modelo existente, sino que tiene sentido solo si conlleva un creciente y mensurable aumento del empleo, en forma ordenada y favorable al incremento del poder adquisitivo en general y especialmente de los sectores más vulnerables, en una nueva fiesta, pero esta vez del consumo y la productividad de todos y cada uno de nosotros. Esto es humanizar el sistema y no dejar su desenvolvimiento a la voluntad de unos pocos. No podemos olvidar que el mundo vive una etapa de técnica de consolidación práctica de la estructura económica vigente, lo que implica el predominio del pragmatismo sobre la teoría, precisamente con el objetivo de evitar el colapso del sistema. Es un terreno en el cual las influencias recíprocas entre economía y política conceden mayor relevancia a los resultados fácticos de la gestión económica en dirección a una más estable y duradera existencia del modelo económico preferido por las grandes mayorías. En este escenario, exigir orden y promover el fortalecimiento de las fuerzas económicas con la condición de generar empleos, que es lo mismo que proponer más plata en los bolsillos de la gente, es una medida de un enorme contenido social que permite consolidar un modelo, haciendo que su subsistencia y dinamismo dependan de más personas con recursos para garantizar así el crecimiento general y sostenible. Rescatar Panamá es posible con esta visión.

Esta propuesta no busca el aplauso de nadie en particular. Nito Cortizo ha dejado claro que no gusta de la adulación, rémora de todos los líderes políticos que a largo plazo trae consigo una crucial ceguera sobre la realidad. Ha repetido en su recorrido que ‘prefiere una verdad amarga que una mentira dulce'. Una gestión económica bajo los parámetros de la creación de empleos y guiada por los valores derivados de la frase citada, auguran compromisos efectivos y seriedad constructiva en dicho campo. Pero los aplausos o reclamos que pesarán en esta gestión y que merecen ser atendidos, provendrán de ese pueblo que decidirá el próximo 5 de mayo, mayoría ciudadana arrinconada hoy en la oscura esquina de la incertidumbre y el desconcierto, presionada por sectores que quisieran mantenerlos como esclavos o siervos modernos, con la anuencia consciente de las autoridades del actual Gobierno. Portador, además, del legado histórico de una corriente política que supo esparcir las ventajas del desarrollo entre una población necesitada y con derechos, poniendo a la vez al país en una posición de respeto y dignidad en el concierto mundial, cuyo tino facilitó la coronación de nuestra soberanía total, que el Canal fuera administrado por manos panameñas y explotado con fines comerciales, Nito Cortizo se ha constituido en la oferta más indicada para enfrentar con éxito el quinquenio que empezará en julio de este año. De estos elogios o censuras, nadie se escapa, y él lo sabe.

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