Temas Especiales

31 de May de 2020

Ramiro Campos

Lector Opina

El Lenguaje político, como vector de nuestro pensamiento

El lenguaje es el vector a nuestros pensamientos, mediante este se da el mantenimiento de la cohesión social en una sociedad, par...

El lenguaje es el vector a nuestros pensamientos, mediante este se da el mantenimiento de la cohesión social en una sociedad, para controlar el comportamiento de los ciudadanos, así como para prevención de comportamientos no deseados. La forma más general y bien conocida del poder es el poder social es el medio a través del cual la sociedad se ajusta a sí misma y autorregula su mecanismo, con el propósito de asegurar y mantener su funcionalidad óptima. El lenguaje es el elemento que pone en marcha todo el engranaje social hacia el progreso histórico.

Este proceso de comunicación en el cual se ve inmerso el lenguaje verbal y no verbal nos enseña el funcionamiento de nuestro cerebro, y cómo a través de las palabras y la conducta podemos reprogramar la mente de los seres humanos. La comunicación es un arte y una ciencia; es actitud, método y técnica, y nos muestra desde el primer momento que todos los recursos necesarios para realizar el cambio y buscar la excelencia los trae nuestro cerebro al nacer.

Al igual que cualquier otros fenómenos sociales, el fenómeno de poder social se distingue a través de una serie de rasgos específicos y la pregunta es si estos rasgos que personalizan poder social hacen necesario el uso de lenguaje o no, y si lo hacen, ¿a qué nivel —el poder constituye el elemento importante en la organización, el poder y la configuración de ajuste de la vida social?

El lenguaje también juega un papel decisivo en la conformación de las formas de manifestaciones de poder. El campo de las Ciencias Políticas considera que hay tantas formas de manifestaciones de energía como los grupos estables sociales que existen en el mundo.

En relación con el dominio de la actividad humana el lenguaje se aplica en estos poderes: poder político, que se manifiesta entre los miembros de la sociedad durante el proceso de transformación social organización y liderazgo político (utiliza el lenguaje político especializado, que ofrece patrones que permiten el aparato de reglas, decisiones, discusiones, y así sucesivamente). Poder legislativo, produce o cancela las leyes creadas para la sociedad, que establecen la normas de comportamiento (que usan el lenguaje legislativo, un lenguaje de la ley especializada que permite el carácter de la ley para ser preservado en el lenguaje). Poder Ejecutivo —aplica las leyes y mantiene el orden dentro del sistema (utiliza un tipo especializado de lenguaje que asegura la continuidad de la acción). Poder judicial —impone la autoridad y se ocupa de todo tipo de argumentos que podrían aparecer, debido a la falta de comprensión de las leyes (utiliza un lenguaje de la ley especializada que opera en los tribunales).

Como un registro específico, el lenguaje político ha logrado desarrollar y aplicar su propio conjunto de rasgos lingüísticos, adaptando el lenguaje de tal manera, que finalmente serviría su intereses por completo, la mayoría de las veces sin dejar rastros observables que nos hagan considerar ‘que somos víctima de una manipulación lingüística’. Al mismo tiempo, es el único tipo de lenguaje que toma prestada estructuras de todos los otros poderes arriba descritos, entonces podemos plantear la pregunta: ¿Dónde está la línea entre el lenguaje político bienintencionado y el taimado? Por supuesto, responder a una pregunta de este tipo es probablemente casi imposible, pues la propia historia demuestra que las buenas y malas intenciones no se pueden rastrear en sus primeras etapas y solo el resultado de una acción puede presentarse como un punto de referencia para un buen impacto o no de esa acción en la sociedad.

Concluimos que el lenguaje político se convierte en una simple herramienta: entregada con buenas o malas intenciones a veces. En contra de lo que muchos pudieran pensar, un buen asesor de lenguaje no es aquel que te dicta lo que tienes que decir, sino el que ayuda a que los demás entiendan lo que realmente quieres decir.

*PATÓLOGO DEL LENGUAJE Y DOCENTE UNIVERSITARIO.