25 de Feb de 2020

Natalia Ferrell

Lector Opina

Empecemos por el principio...

Tengamos muy presente que todos necesitamos ser guiados alguna vez en la vida.

Preocupada por la alarmante noticia sobre las cifras de jóvenes embarazadas en Panamá, me atrevo a sugerir que desempolvemos el libro: De esta manera, señorita. Un manual de orientación que podemos adaptar como una alternativa en la educación de nuestras hijas.

Se preguntarán, ‘¿y lo leíste?, ¿cuántas veces?’. Pues les diré, lo leí y no recuerdo cuántas veces, pero fueron muchas, porque me arrebataba aquello de conocer todo sobre la forma de llegar a ser una señorita culta, educada, con las mejores maneras. Con las mejores alternativas al momento de tomar decisiones.

De esta manera, señorita permitió que me educara y afianzara en las reglas más elementales de cortesía y buenos modales. Me ofreció una alternativa. Una forma diferente de ser una verdadera damita. Me ayudó a desarrollar mi personalidad, tanto mi persona visible como la invisible. La interna, la que a la vez nos guía. La que dice cómo hacer y la mejor manera de hacer... de sentir... De presentarte. En fin, ¡de ser!

Desempolvemos un volumen de: De esta manera, señorita e iniciemos su lectura. En casa. En los colegios. En las iglesias. En el Metro. En el taxi. En la radio. En la TV. En los círculos de lectura. En las bibliotecas...

Educadoras. Guías, voluntarias en general. Comunicadores sociales. Catequistas. Hagamos una campaña de socialización de la mujer. Abramos una nueva puerta a la niña. Abramos una nueva puerta a la adolescente. A las jóvenes madres. Y... a las abuelas, aquellas quienes leyeron De esta manera, señorita, las invitamos a abrir su volumen y así, empecemos todas juntas, con mucho amor, a esparcir, divulgar, publicar, extender la buena nueva que nos ofreció De esta manera, señorita. ¡Un deleite! ¡Una alegría! ¡Una buena noticia!

Tengamos muy presente que todos necesitamos ser guiados alguna vez en la vida. Es más, este sistema de orientación al ser, se inicia, desde que nacemos. Así, vamos creciendo, en familia con los mejores valores.

Convivir en familia conlleva la enseñanza y el aprendizaje de modelos, reglas, y conductas que nos permitan crecer en forma civilizada. De allí pues, que los primeros encargados de enseñarnos y demostrarnos buena conducta son nuestros padres, familiares cercanos y maestros. Y agregamos a los comunicadores sociales.

Tengamos presente que, ‘siempre será necesario que existan modos de regulación del comportamiento humano en sociedad’. Y como todos sabemos, el principal ejemplo de sociedad es la familia. Es este el inicio de la convivencia en grupo. Es vivir con más de una persona.

Muchos comentan sobre las ‘cuatro E’ de la educación en valores. Se agrega que existen cuatro maneras posibles de enseñar normas éticas y destrezas vitales. Y están constituidas en ‘las cuatro E’ de la educación: ejemplo, exhortación, expectativa, emulación.

Los psicólogos, educadores, filósofos, religiosos nos muestran, día a día, modelos de conducta dignas de poner en práctica. Modelos que elevan al ser humano.

El problema que confronta la sociedad humana es grave. Complejo. Es universal.

Los buenos padres y los buenos educadores ignoran si van a poder contra tanta influencia negativa exterior. Pero, es deber de todos, luchar.

Luchar y ofrecer a nuestra prole ejemplos dignos de ser imitados. Escuchemos a los chicos cuando dicen: ‘Quiero ser como mi papá’; ‘Quiero ser como mi mamá’.

Y... sí, ¡es este también un asunto de política! Es un asunto de la buena fe de quienes nos gobiernan y de los que son oposición. Es asunto de ver el problema de la educación y ofrecer a la sociedad mejores oportunidades.

Por lo pronto, enfrentemos el problema de nuestras ‘mujercitas’. Eduquemos a las niñas de nuestros hogares con los mejores ejemplos. Y a los ‘varones’ también ofrezcámosles orientación adecuada. Resaltando siempre que las niñas son seres ‘delicados’, a quienes se les da respeto. Respeto que, también, debe ser mutuo.

Y, hoy en día, con este caso alarmante de los embarazos precoces, tenemos que, con urgencia, en todos los hogares, llevar conversaciones diarias con nuestros hijos en cuanto al respeto entre los dos sexos. Existe un motivo para ello: no son iguales, por más que se hable y se proclame la igualdad...

Pero, bueno, yo inicié hablando modestamente sobre el libro De esta manera, señorita y me extendí... ¡Lo siento mucho! Gracias a La Estrella de Panamá y la Licenciada Doris Hubbard-Castillo por esta oportunidad.

*EDUCADORA JUBILADA, COMUNICADORA SOCIAL. RADIO. BIBLIOGRAFÍA: DE ESTA MANERA, SEÑORITA. AUTORA: MANONGUITA DE OBALDÍA (PANAMEÑA).