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- 16/10/2026 00:00
El Ministerio de Salud (Minsa) mantuvo ayer en 34 los casos positivos de malaria detectados en los alrededores de las instalaciones de Merca Panamá, ubicadas en la vía Centenario, en el corregimiento de Ancón. De acuerdo con los reportes epidemiológicos iniciales del Minsa, la presencia de la enfermedad en este sector estaría relacionada con la llegada de personas procedentes de provincias donde la malaria es endémica, quienes inicialmente desconocían que estaban infectadas.
“Uno de los primeros casos corresponde a una persona con antecedentes de viaje a los focos maláricos de Darién. Esta persona se desplazó hasta esta zona. En Panamá tenemos mosquitos del género Anopheles, pero una cosa es que estén presentes y otra que estén infectados con Plasmodium, el parásito que causa la malaria. En este caso, el paciente que identificamos como caso índice habría adquirido la enfermedad en uno de los focos maláricos y, posteriormente, pudo haber infectado a otras personas a través de la picadura de mosquitos Anopheles. Estos mosquitos pueden transmitir el parásito a otras personas. Sin embargo, desde el primer día hemos realizado intervenciones para cortar la transmisión”, resumió la coordinadora de la Región Metropolitana de Salud, Tamara Salcedo.
El jefe de Salud Pública de la Región Metropolitana de Salud del Minsa, Jonathan Guerra, agregó que las investigaciones realizadas por la institución, en coordinación con la administración de Merca Panamá, relacionan los casos con personas que ingresan a zonas boscosas de áreas endémicas y con otras que pernoctan en los alrededores de las instalaciones.
No obstante, el funcionario indicó que, hasta el momento, no se han identificado los orígenes de la transmisión del parásito. Al mismo tiempo, aclaró que los compradores de Merca Panamá pueden acudir a realizar sus compras, ya que la malaria no se transmite de persona a persona ni a través de los alimentos.
“En las investigaciones realizadas por el Ministerio de Salud en el área de Merca Panamá, y en coordinación con la gerencia y la administración del mercado, con quienes hemos trabajado conjuntamente durante más de una semana, se ha identificado que los riesgos no se encuentran dentro de las instalaciones del mercado”, ratificó.
Salcedo agregó que se mantiene una vigilancia reactiva, que incluye pruebas de laboratorio a las personas que presentan síntomas tras la detección de un caso positivo de malaria. Asimismo, quienes reciben el diagnóstico de la enfermedad obtienen el tratamiento y el seguimiento médico correspondientes.
En este sentido, el Minsa mantiene un puesto de atención en Merca Panamá, con personal de control de vectores y laboratorio. Desde el pasado 5 de octubre, las autoridades sanitarias desarrollan acciones de rastreo y control vectorial, entre ellas fumigaciones dentro y alrededor de las naves de Merca Panamá, así como el tratamiento de los humedales cercanos.
Por su parte, la administración de Merca Panamá aseguró, a través de un comunicado, que “se tomaron medidas concretas como las de limpieza y desinfección, manejo de desechos, revisión de áreas comunes, inspección y coordinación con las autoridades competentes”.
Los síntomas de la malaria incluyen fiebre, escalofríos, sudoración y malestar general. Las autoridades sanitarias recomiendan evitar la automedicación y acudir a un centro de salud lo antes posible para recibir una evaluación médica que permita establecer un diagnóstico e iniciar el tratamiento correspondiente.
El mosquito responsable de transmitir la enfermedad, del género Anopheles, suele picar principalmente durante la noche, desde el atardecer hasta el amanecer. Por ello, las personas que trabajan en estas instalaciones durante ese período deben reforzar las medidas de protección, como el uso de repelente y de ropa que cubra los brazos y las piernas.
Lorena Coronado, investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas (Indicasat-AIP), explicó a La Estrella de Panamá que, en el país, la especie de mosquito más comúnmente asociada con la transmisión de la malaria es Anopheles albimanus, que suele encontrarse en áreas boscosas y no tanto en entornos urbanos, a diferencia de Aedes aegypti. Además, Anopheles albimanus tiene hábitos de alimentación nocturnos y suele picar justo después de la puesta del sol.
Coronado añadió que la transmisión de la enfermedad suele producirse en áreas endémicas, caracterizadas por ser boscosas, cálidas y húmedas, y por contar con riachuelos. “En Panamá son áreas endémicas para malaria las regiones de las comarcas indígenas, la provincia de Darién y Panamá Este”, apuntó.
La especialista destacó que el país se ha mantenido activo y vigilante frente a los brotes de malaria. Durante el reciente repunte de casos de 2024, el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico y el tratamiento, así como las acciones de control de vectores y las fumigaciones realizadas por las autoridades sanitarias, contribuyeron a que entre 2025 y 2026 se registrara una disminución significativa en el número de casos en Panamá.
De acuerdo con los datos de vigilancia epidemiológica del Minsa, la distribución de los casos en el país es la siguiente: Panamá Este (2.574 casos), Guna Yala (1.943), Darién (1.036), comarca Ngäbe-Buglé (126), Panamá Metro (132), Veraguas (53), Panamá Oeste (60), Chiriquí (10), Colón (23), San Miguelito (20), Herrera (11), Bocas del Toro (4), Panamá Norte (5), Coclé (1) y Los Santos (2).