Los pueblos celebran hoy de modos diversos el Día de los Difuntos

PANAMA. Es una tradición de los pueblos del mundo celebrar la fiesta de los difuntos. Para muchos cristianos es un día de recordación ...

PANAMA. Es una tradición de los pueblos del mundo celebrar la fiesta de los difuntos. Para muchos cristianos es un día de recordación de aquellos a los que aún aman y que estuvieron a su lado en este mundo.

La Iglesia los llama “fieles difuntos”, pues se supone que participan de la salvación en el más allá. Pero hay una “leve” diferencia entre los muertos del primero y del 2 de noviembre.

El primero de noviembre se honra, con la Fiesta de Todos los Santos, a aquellos que sabemos que están con Dios por su vida de heroica virtud, sea que hayan sido canonizados o no, y por lo tanto son “santos del Señor”. Se supone que hay muchos santos desconocidos, los santos de todos los tiempos, que son legiones, y no necesariamente tienen una fecha en el santoral.

Al día siguiente la Iglesia honra a todos nuestros difuntos, sea que estén ya gozando del Señor, sea que, según la fe católica, estén pasando por un período de purificación que la Iglesia llama purgatorio, antes del encuentro definitivo con el Señor. Por eso, en la tradición católica se reza al Señor por estas almas, siguiendo el ejemplo de los Macabeos: Mandó Judas Macabeo “ofrecer sacrificios por los muertos para que quedaran libres de sus pecados” (2Mac. 12:46). Al ser los libros de los Macabeos “deuterocanónicos”, es decir propios del canon bíblico griego, la Iglesia protestante no los reconoce como palabra inspirada y por eso no acepta la doctrina del purgatorio. Para el catolicismo sí son palabra de Dios.

La tradición de orar por los difuntos estuvo presente en la Iglesia primitiva, pero sin fecha fija hasta que la liturgia estuvo establecida.

Ya en el siglo VI los benedictinos tomaron la costumbre de rezar por los difuntos en una fecha fija: el día posterior a Pentecostés. Pero en el siglo IX, en Alemania, se toma el 1 de noviembre para orar por los difuntos. Y en Francia, san Odilón, en la abadía benedictina de Cluny, comenzó la oración por los fieles difuntos el 2 de noviembre, que se fue extendiendo por órdenes religiosas, abadías y, finalmente, por la Iglesia universal.

En los sitios de tradición católica la gente acude este día a los cementerios y adorna la tumba de sus muertos. Es un día de oración por ellos. La Iglesia señala una misa de réquiem especial para los difuntos, pero ese ritual no se usará hoy por caer en domingo, ya que el día del Señor no se celebra misa de réquiem. Así, el más acá hace un alto y piensa en “la vida del mundo futuro” que mencionamos en el Credo.

EN ORIENTE

Las Iglesias orientales celebran varias fechas en honor de los difuntos. Los ortodoxos serbios lo hacen el sábado después de la concepción de San Juan Bautista y entre los ortodoxos griegos en la Víspera de Pentecostés.

INFLUENCIAS INDOAMERICANAS

El paganismo de nuestros pueblos autóctonos también guarda culto por esta fiesta que se celebra de diversos modos. Aquí ponemos dos ejemplos.

- En México

En el estado de Quintana Roo, 39 comunidades mayas se reúnen entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre para honrar a sus muertos mediante sus rituales.

- En Bolivia

Los aymaras, en el altiplano boliviano, comienzan a celebrar desde el 1 de noviembre, “el tiempo de los ajayus”, período para reencontrarse con las almas de los que han partido al más allá y que dura 24 horas. Estos espíritus, se supone, moran en las montañas, pero regresan para compartir con sus familiares, que les esperan con altares y mesas llenas de alimentos y de símbolos.

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