Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 26/08/2015 02:00
Panamá, país en el que menos se fuma en la región, es el segundo territorio fiscal del mundo que se usa como plataforma para el contrabando de cigarrillos.
El consumo de tabaco es una de esas paradójicas realidades que se bate entre el contrabando y la legalidad.
Para gracia nacional, este pequeño país ocupa una honrosa posición entre las naciones hispanas con menor consumo de tabaco.
Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Panamá la tasa de consumo de cigarrillos apenas raya el 6%, índice que es atribuido a las duras leyes antitabaco promulgadas desde el año 2008.
No obstante, otro análisis de la Cámara de Comercio posiciona al país como el de mayor consumidor de cigarrillos ilegales en el continente. Según el estudio empresarial, el consumo de cigarrillos ilegales alcanza al 75%.
LA CONQUISTA
El comercio ilegal de tabaco se ha convertido en un problema nacional. La Autoridad Nacional de Aduanas (ANA) y el Ministerio de Salud (Minsa) han unido esfuerzos para reducir el impacto económico y sanitario que provoca esta venta ilegal.
En lo que va del año, la ANA ha incautado 3 mil pacas de cigarrillos ilegales provenientes de destinos tan diversos como Paraguay, China e India, principales productores de tabaco a bajo costo destinado para el denominado negocio del illicit white (blanco ilícito).
‘La lucha contra este mal ha sido y es muy difícil. Se combinan más de dos factores. Las ganancias son millonarias y hasta han logrado infiltrarse en instituciones, pero ya hemos detectado la ruta y su forma de operación para atacar este problema desde la raíz', sostuvo José Gómez Nuñez, director de la ANA.
Según informes financieros de esta institución, el fisco estaría perdiendo cerca de $100 millones anuales en impuestos producto de la proliferación de este comercio ilegal. Mientras que las redes de este negocio oscuro podrían estar ganando, por cada contenedor transportado, cerca de $1.2 millones.
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ZONA FRANCA
La ruta del fructífero negocio ilegal y sus lazos con los carteles
Las zonas francas de Albrook y Colón están en la mira de las autoridades. Las investigaciones adelantadas por el Gobierno han arrojado que estos sitios son el epicentro de la comercialización ilícita de cigarrillos para el mercado local e internacional.
En la Zona Libre de Colón se registra la importación de conocidas marcas ilegales como Silver Elephant y Jaslainer, que luego son reexportadas hacia Aruba, Belice y Chile que, a su vez, van hasta México, Colombia y Guatemala para luego infiltrarse en el mercado doméstico de Panamá.
Tres de las marcas ilegales de mayor circulación en Centroamérica se fabrican en Panamá. La zona franca de Albrook es el epicentro de esta producción, a cargo de la compañía Overseas United Inc.
En toda esta red de distribución podrían estar involucrado miembros de los carteles de droga más poderosos del continente, entre ellos los Zetas de México, para dominar el mercado desde Guatemala a Panamá.
‘Distintas mafias que operan en Centroamérica, aparte de sus acciones ilícitas, están en el contrabando porque con estos productos logran lavar dinero', indicó un portavoz de British American Tobbaco.