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- 18/10/2026 11:59
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) busca movilizar $2.57 millones para sostener y ampliar la asistencia humanitaria en Panamá tras el terremoto del pasado 9 de octubre. Los fondos permitirían reforzar la atención en salud, educación, protección, agua, saneamiento e higiene, especialmente en las zonas más afectadas de Herrera, Los Santos y Veraguas.
La organización estima que 38,000 personas tienen necesidades humanitarias derivadas del sismo, entre ellas cerca de 8,300 niñas, niños y adolescentes. Ante este panorama, pidió que la niñez y la adolescencia sean una prioridad tanto en la respuesta inmediata como en los planes de recuperación, con medidas que garanticen sus derechos y bienestar.
Más de 600 centros educativos afectados
Las evaluaciones realizadas por las autoridades y los socios humanitarios evidencian daños en servicios esenciales para la niñez y la adolescencia. En el sector educativo, se reportan más de 600 centros educativos afectados, incluidos 35 que colapsaron.
También persisten interrupciones en los servicios de agua potable, saneamiento y electricidad en distintas comunidades de la península de Azuero, lo que agrava las condiciones de las familias impactadas por el terremoto.
A las afectaciones materiales se suman las consecuencias emocionales. Según Unicef, muchas familias, en particular las niñas, niños y adolescentes, enfrentan estrés, incertidumbre y alteraciones en su vida cotidiana como resultado de la emergencia.
Como parte de la respuesta inmediata, la organización ha apoyado la distribución de kits de higiene para personas desplazadas de Isla Cañas, la habilitación de Espacios Amigables para la Niñez, las acciones de Educación en Emergencias y la movilización de suministros para reforzar la atención en salud, agua y saneamiento.
Estas intervenciones se desarrollan en coordinación con las autoridades nacionales y locales, así como con instituciones responsables de áreas como educación, salud, protección social y gestión gubernamental.
Unicef pide priorizar a la niñez
La representante de Unicef en Panamá, Olga Isaza, advirtió que la atención de la emergencia debe contemplar tanto las necesidades inmediatas como las condiciones necesarias para que la población infantil pueda recuperarse a largo plazo.
“Responder a una emergencia significa salvar vidas y proteger derechos hoy, pero también construir las condiciones para que las niñas, niños y adolescentes se recuperen adecuadamente de este impacto”, afirmó Isaza.
La representante también señaló que las decisiones adoptadas durante la recuperación deben considerar la preparación de las familias y las instituciones para enfrentar futuras crisis, con un enfoque de resiliencia.
En ese sentido, Unicef plantea que la reconstrucción de escuelas, centros de salud y sistemas de agua, así como la recuperación de los servicios públicos y el diseño de programas sociales, incorporen las necesidades específicas de la infancia y la adolescencia.
“Una recuperación verdaderamente sostenible es aquella que pone a la niñez en el centro de la inversión pública”, sostuvo Isaza, al insistir en que las necesidades de este grupo deben ser consideradas en la planificación, el financiamiento y la ejecución de las medidas de recuperación.