Historia de un deseo prohibido

E n su nueva novela, titulada Una hermosa doncella , la escritora estadounidense Joyce Carol Oates habla sobre el amor y la muerte. Esta...

E n su nueva novela, titulada Una hermosa doncella , la escritora estadounidense Joyce Carol Oates habla sobre el amor y la muerte. Esta breve novela comienza a manera de un cuento de hadas. La autora, conocida por novelas como La hija del sepulturero , entre otras, explora la atracción que un viejo adinerado experimenta hacia una joven trabajadora.

La obsesión del anciano por Katia deriva en lo mórbido cuando éste le propone pagarle para que lo deje morir en sus brazos en una especie de eutanasia que involucra el uso de barbitúricos. Se trata de una ceremonia fatal, en la que él busca morir en un trance de paz junto a la bella joven. Significa la culminación de la historia del viejo rey que muere abrazado de su joven esposa en la noche de bodas. Katia se aprovecha del extravagante hombre. Lleva a su antiguo amante, quien acaba de salir de prisión, a la mansión del viejo para robarle.

Katia es la “Lolita” del siglo XXI: atractiva, rubia y esbelta. Es una joven de 16 años que trabaja de niñera. Cuida a dos niños de una familia judía, nuevos ricos que pasan sus vacaciones en la exclusiva ciudad balneario del puerto de Bayhead. Un día, mientras pasea a los niños, conoce al viejo aristócrata, autor de libros para niños. Él la observa mirando unos estandartes frente a una tienda de ropa interior para damas. Decide abordarla. Se ofrece a comprarle la prenda que tanto admira. El caballero de 68 años de edad es distinguido, amable y goza de cierta fama, al menos localmente. La invita a su mansión. Pronto comienza la seducción, la pedofilia. A manera de hechizo va llevándola, seduciéndola lentamente. Le obsequia lujosos regalos. Le pide que pose desnuda, mientras la va pintando. Va reforzando el encantamiento. Cada vez que Katia va a su palacio, le paga. Ella se escapa de noche para irse con él.

Continúa visitando al anciano mientras la empuja cada vez más hacia lo impropio y escabroso. En pensamiento tortuoso manifiesta: “señor Kidder es mi amigo, nunca me lastima, viejo sucio, qué derecho tiene, maldito, le odio”.

Katia viene de un hogar disfuncional. Tuvo una infancia infeliz. Su padre fue asesinado por la mafia, mientras que su madre soltera lleva una vida disoluta, abusiva y perversa que la lleva a meterse en problemas. En su desperación le exige que le mande 300 dólares. Katia le solicita infructuosamente a su patrona que le adelante su sueldo. Finalmente, Marcos, su senil amante, le da el dinero. Ella sabe que la ama. Lo encuentra viejo y decrépito. Le asquea, mas se siente atraída por su posición social. Katia nunca ha experimentado el amor. Marcos Kidder se infatúa con ella. Impresionada con el lujo en que vive el anciano, no tiene amor que ofrecer ni experimentar. Él trata de inculcarle nociones de belleza, generosidad, de compartir con ella sus experiencias y afinidad mística. La somete a una especie de hechizo, empujándola cada vez más hacia lo espeluznante.

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