Escoliosis en jóvenes: detectar a tiempo una curva silenciosa

  • 10/10/2026 00:00
La condición puede detectarse durante el crecimiento y su tratamiento depende de la magnitud de la curva y de la evolución de cada paciente

Durante la adolescencia, los cambios físicos pueden hacer visibles algunas diferencias en la postura. Un hombro que parece más alto que el otro, una cintura asimétrica o una parte de la espalda que sobresale al inclinarse hacia delante pueden llamar la atención de los jóvenes o de sus familiares. En algunos casos, estas señales pueden estar relacionadas con la escoliosis, una condición que requiere evaluación médica para confirmar el diagnóstico.

Stephanie, de 19 años, comenzó a sospechar que algo era diferente al notar que su cintura no se veía igual en ambos lados. La joven decidió comentárselo a su madre. También experimentaba molestias en la parte baja de la espalda cuando permanecía mucho tiempo sentada o de pie, por lo que buscó atención médica.

Actualmente sigue un plan de tratamiento que incluye fisioterapia. Según su experiencia, las molestias han interferido con algunas actividades cotidianas, desde permanecer de pie durante periodos prolongados hasta disfrutar de salidas y eventos sociales. Su jornada laboral transcurre en una oficina, donde pasa buena parte del día sentada, una rutina que debe compaginar con el seguimiento de su condición.

Su caso pone sobre la mesa una inquietud frecuente entre los jóvenes que reciben un diagnóstico de escoliosis: cómo convivir con una condición que puede requerir controles durante el crecimiento y, en algunos casos, modificar hábitos y actividades. Sin embargo, la evolución no es igual para todos y el dolor de espalda, por sí solo, no confirma la presencia de esta curvatura.

Una condición que puede aparecer durante el crecimiento

La escoliosis es una curvatura lateral de la columna vertebral que puede adoptar una forma de C o de S. La columna no se curva de manera normal hacia un lado cuando se observa desde atrás; en una persona con escoliosis, la desviación puede acompañarse de una rotación de las vértebras que modifica la simetría del torso.

La condición puede presentarse a distintas edades. Una de sus formas más comunes es la escoliosis idiopática del adolescente, llamada así porque aparece durante esta etapa y no se identifica una causa específica. La Sociedad de Investigación de la Escoliosis señala que afecta a niños y adolescentes de entre 10 y 18 años y que puede presentarse hasta en cuatro de cada 100 adolescentes. Las curvas pueden progresar durante los periodos de crecimiento acelerado.

En Panamá, los datos disponibles ofrecen una referencia sobre la presencia de esta condición en la población menor de edad. En Panamá se han registrado 314 casos, según estadísticas del Ministerio de Salud. De ese total, 228 correspondían a escoliosis no especificada, 43 a escoliosis idiopática juvenil y 25 a escoliosis idiopática infantil. El resto se distribuyó entre otras clasificaciones relacionadas con la condición y malformaciones de la columna.

La cifra corresponde a los casos registrados en ese año; no representa necesariamente a todas las personas menores de edad que viven con escoliosis en el país. Tampoco permite establecer cuántos casos corresponden exclusivamente a adolescentes ni cuál es la situación actual, ya que no se dispone aquí de una estadística nacional más reciente.

Las señales que pueden pasar inadvertidas

La escoliosis no siempre causa dolor ni produce cambios evidentes. En algunos adolescentes, la curvatura se detecta durante una revisión médica; en otros, una diferencia en la postura es la primera señal que lleva a consultar.

Entre los signos que pueden observarse están los hombros a distinta altura, un omóplato más prominente, las caderas desniveladas, el torso inclinado hacia un lado o una diferencia en la forma de la cintura. Al inclinarse hacia delante, también puede notarse que un lado de la espalda sobresale más que el otro. Estas señales pueden justificar una evaluación, pero no confirman por sí solas que exista escoliosis.

El dolor de espalda también puede presentarse durante la adolescencia, pero tiene distintas causas. Puede estar relacionado con esfuerzos físicos, tensión muscular u otros problemas y no debe atribuirse automáticamente a una curvatura de la columna. La Sociedad de Investigación de la Escoliosis indica que la mayoría de los adolescentes con escoliosis idiopática no presenta dolor causado directamente por la curva. Cuando las molestias persisten, empeoran o interfieren con las actividades diarias, es recomendable buscar una evaluación médica.

En el caso de Stephanie, las molestias en la zona lumbar se sumaron a la asimetría que había observado en su cintura. Esa combinación la motivó a buscar atención. Su experiencia ilustra la importancia de prestar atención a los cambios físicos, sin asumir que una señal aislada permite identificar la causa.

¿Cómo se diagnostica?

La evaluación comienza con la historia clínica y la observación de la postura. El profesional de salud revisa la simetría de los hombros, las caderas y el torso, y puede pedir al paciente que se incline hacia delante para comprobar si existe una diferencia en la altura de un lado de la espalda.

Si hay indicios de escoliosis, pueden solicitarse radiografías para confirmar el diagnóstico y medir la magnitud de la curvatura. Esa medición, junto con la ubicación de la curva y el crecimiento que le queda al paciente, ayuda a determinar el seguimiento y las alternativas de tratamiento.

Identificar una curva no significa que el paciente necesite de inmediato un corsé o una cirugía. En los casos leves, el médico puede recomendar controles periódicos para comprobar si la curvatura cambia. La vigilancia resulta especialmente importante durante el crecimiento, porque algunas curvas pueden avanzar en esa etapa.

No todos los casos necesitan cirugía

El tratamiento se determina de manera individual. En curvas leves, puede bastar con observar la evolución mediante consultas de seguimiento. En adolescentes que todavía están creciendo y presentan curvas moderadas, el médico puede recomendar un corsé ortopédico para intentar frenar la progresión. Su utilidad depende de factores como la magnitud de la curva, el crecimiento restante y el cumplimiento de las indicaciones profesionales.

En casos de curvaturas severas o que continúan progresando pese al tratamiento, puede valorarse la cirugía. La decisión requiere una evaluación especializada y una conversación sobre los beneficios, los riesgos y las alternativas disponibles. No es posible anticipar que una persona necesitará una operación únicamente por el dolor que experimenta o por haber recibido un diagnóstico de escoliosis.

La fisioterapia también puede formar parte del manejo, según las necesidades del paciente y las recomendaciones del equipo de salud. Puede trabajar aspectos como la fuerza muscular, la movilidad y la condición física. Los ejercicios deben ajustarse a cada caso: no garantizan por sí solos que la curvatura deje de avanzar y no sustituyen los controles médicos.

Vivir con escoliosis durante la juventud

Recibir un diagnóstico durante la adolescencia o al inicio de la adultez puede generar preguntas sobre el trabajo, el estudio, el ejercicio y la vida social. Para Stephanie, las molestias han supuesto dificultades en actividades que antes podían formar parte de su rutina sin tanta planificación. El seguimiento de su condición ahora debe convivir con las exigencias de su jornada laboral y sus planes personales.

Sin embargo, tener escoliosis no significa que una persona deba renunciar a una vida activa. El Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos señala que la mayoría de los niños y adolescentes con escoliosis puede llevar una vida normal con observación, seguimiento y tratamiento cuando se necesita. Las actividades físicas deben conversarse con el profesional que lleva cada caso, sobre todo si existen molestias o restricciones específicas.

La experiencia de Stephanie recuerda que los cambios en la simetría del cuerpo merecen atención, pero también que la escoliosis no tiene una única evolución ni un tratamiento universal. La evaluación profesional permite determinar qué ocurre y cuáles son las medidas adecuadas para cada paciente.

Durante el crecimiento, reconocer las señales, consultar a tiempo y cumplir con el seguimiento indicado son pasos importantes para manejar la condición con información y evitar conclusiones apresuradas. Una curva en la columna no define por sí sola la vida de un joven: su impacto depende de las características del caso y de la atención que reciba.

Lo Nuevo