Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 10/04/2016 02:00
Allá por la encentadura de la cordillera central veragüense y por los lares de EL Encanto de Calobre, un hermoso riachuelo de frías aguas, en su caudaloso venir, se abría paso entre la tupida selva, para crear un hermoso lugar, donde todos los animales del bosque solían refrescarse y abrevar por el calor de las horas más duras de la lenta jornada.
Pues fue allí, en ese lugar que el desenvuelto tío chogätra, se hizo partícipe de una desafortunada aventura que mucho divirtió a todos los habitantes de la jungla.
Al desventurado tío chogätra, le vino la genial idea de ocupar la ribera del charquito para evitar que todos los animales que se acercaran y pudieran beber, imponiendo con mucha grosería y prepotencia su decisión.
Es así que llega tía ardillita a tomar agua, al acercarse al charco tío chogätra enojado comienza a gritarle alzando sus patas diciéndole:
‘Qué haces aquí, no puedes beber de mi charco, porque soy yo el rey de la selva, el verdadero jefe de todas las comarcas y no te dejaré beber porque soy yo el más fuerte de toda la jungla. ¡Te tienes que ir ya!'
Así fue que la pobre tía ardillita se tuvo que ir rápidamente, viendo cuan violento estaba el tío ahogätra, que resultaba inútil hacerle entrar en razón.
No había pasado mucho tiempo cuando llegó el Tío Pajarito, a beber en el charco. Cuando apenas trata de acercar su pico al agua, el tío chogätra comienza a gritar a todo los vientos:
‘Qué haces aquí, no puedes beber de mi charco, porque soy yo el rey de la selva, el verdadero jefe de todas las comarcas y no te dejaré beber porque soy yo el más fuerte de toda la jungla. ¡Te tienes que ir ya!'
El pobre tío Pajarito, vuela de aquí, vuela de allá, en plena pirueta aérea se retira muy asustado por semejante agresión verbal. El tío chogätra en verdad provocaba terror de tanta arrogancia y grosería.
Y sin pasar mucho tiempo, llego tía boa, la culebra más bonita de toda la jungla, acercándose al charquito a tomar un poco de agua fresca para su cansado cuerpo, y de un brinco se aproximó tío chogätra, que con fuerte voz amenazadora grita groseramente:
‘Qué haces aquí, no puedes beber de mi charco, porque soy yo el rey de la selva, el verdadero jefe de todas las comarcas y no te dejaré beber porque soy yo el más fuerte de toda la jungla. ¡Te tienes que ir ya!'
La asustada tía Boa tuvo que desaparecer inmediatamente viendo cuanta violencia tenía El tío chogätra.
Nadie podía acercarse al charquito, porque el feroz tío chogätra no lo permitía, y fue así que se apareció el tío Burro con su cara bien amarrada; al parecer tenía mucha sed y ganas de beber agua fresca. De improviso el descarado tío chogätra apareció y comenzó a gritarle sus atrevidas groserías:
‘Qué haces aquí, no puedes beber de mi charco, porque soy yo el rey de la selva, el verdadero jefe de todas las comarcas y no te dejaré beber porque soy yo el más fuerte de toda la jungla. ¡Te tienes que ir ya!'
El mamullón de tío burro asustado por tanta violencia, salió huyendo inmediatamente y desapareció de los alrededores para nunca más volver.
Tan trágica era la escena que tío chogätra orgulloso de controlar su territorio, caminaba con el pecho alzado y decidido paso militar, mirándose fieramente presumiendo todo su poder. En su divina ira, la pedantería y soberbia lo enorgullecía mucho a tal punto que se subió en una laja que estaba al borde del charquito, ya que allí iniciaba sobre su cabeza un barranco donde caía la cascada de agua al riachuelo, notando que una silueta inmóvil estaba observando la escena.
Y en el reflejo del charco poco a poco se definía con mucha claridad el personaje que estaba observando lo que sucedía desde hace mucho tiempo. Fue tal el susto de tío chogätra porque la silueta que allí se encontraba, arriba del barranco, era la de tío krüa, el verdadero rey de la jungla. tío krüa tenía horas de estar ahí mirando todo lo que estaba pasando y solo esperaba el momento justo para intervenir. El tío chogätra que no era mentecato comprendió inmediatamente la situación delicada en la cual se había metido. Pero chogätra es chogätra y velozmente comenzó a buscar solución, comenzó a tambalearse de aquí para allá, cabeceando y diciendo a voz alta el siguiente balbuceo:
‘Jombe compa, uno cuando está bien juma'o ¡sí hace y dice locuras y tonterías!'
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‘‘Qué haces aquí, no puedes beber de mi charco, porque soy yo el rey de la selva, el verdadero jefe de todas las comarcas y no te dejaré beber porque soy yo el más fuerte de toda la jungla. ¡Te tienes que ir ya!'