Economía nocturna en Panamá: genera $1,000 millones al año pero no logra recuperarse

El sector de bares y restaurantes en Panamá busca reglas claras e incentivos para acelerar su recuperación económica. DepositPhotos
  • 22/07/2026 13:26

Pese a mover $1,161.6 millones en 2024 y generar más de 36,000 empleos, el sector de bares y restaurantes se mantiene un 26.8% por debajo de sus niveles pre-pandemia debido al alza en costos operativos, la inseguridad y la falta de una ley que lo regule

La economía nocturna panameña atraviesa un proceso de “reestructuración silenciosa” que refleja tanto signos de recuperación como desafíos estructurales. Así lo revela el Primer Informe de Economía Nocturna de Panamá, elaborado por la Asociación de Bares y Restaurantes de Colombia (Asobares), documento que por primera vez ofrece una radiografía detallada del sector de comidas y bebidas (División 56) y su papel en el desarrollo económico y social del país.

El estudio muestra que el aporte del sector al valor agregado real del país se redujo de 2.12% en 2018 a 1.28% en 2024, lo que evidencia una pérdida de peso económico. Aunque en 2024 se registró un crecimiento anual de +8.2%, alcanzando $1,010.1 millones en precios constantes, la actividad sigue 26.8% por debajo del nivel de 2018.

En precios corrientes, la industria movió $1,161.6 millones, pero la brecha con el valor real refleja un aumento de costos operativos que obliga a “facturar más” sin que ello implique mayor volumen de producción.

En materia de empleo, el sector de hoteles y restaurantes generó 36,731 plazas en 2024, equivalentes al 5.79% del empleo privado formal. Sin embargo, el informe advierte tensiones de sostenibilidad derivadas de cambios en los hábitos de consumo: las nuevas generaciones beben menos y priorizan experiencias, lo que obliga a reinventar modelos tradicionales de negocio.

Territorialmente, la economía nocturna se organiza en corredores y nodos, con tres principales concentraciones en Ciudad de Panamá: Cinta Costera–Casco Antiguo, Bella Vista–El Cangrejo y San Francisco, donde la densidad supera los 100 establecimientos por km², anticipando retos de convivencia, movilidad y control de aglomeraciones.

El turismo aparece como motor de demanda. Entre enero y noviembre de 2025, la llegada de visitantes internacionales creció 7.6%, con ingresos de $5,981.4 millones (9.3%) y una ocupación hotelera de 57.9%.

No obstante, la producción de alojamientos aún se mantiene 27.3% por debajo de 2019, lo que confirma una recuperación incompleta. A ello se suma el impacto de la seguridad ciudadana: en 2025 se registraron 593 homicidios (1.5%), además de incrementos en lesiones personales y violencia doméstica, factores que condicionan la viabilidad del sector nocturno.

En este contexto, la regulación horaria se convierte en variable económica central. El Decreto Alcaldicio N.°12 de diciembre de 2024, conocido como “Ley Zanahoria”, fijó horarios de cierre y permisos nocturnos, con excepciones para zonas turísticas como Casco Antiguo y Amador, que concentran la rentabilidad.

La Alcaldía también ha utilizado extensiones temporales en fechas específicas, lo que demuestra que el calendario turístico y festivo incide directamente en la caja de los negocios, el empleo temporal y el transporte nocturno.

El informe detalla que el ajuste es estructural, no coyuntural. Para 2025–2026 se espera una recuperación moderada de 5%–7% anual, con posibilidad de que el sector recupere participación hasta 1.5% o 1.8% si se consolidan empleo e ingresos en un entorno macroeconómico favorable.

Durante la presentación del informe, Camilo Ospina, presidente de Asobares Colombia y de Nightlife Iberoamérica, subrayó que la medición va más allá del entretenimiento:

“No estamos midiendo solamente bares, restaurantes o discotecas, sino todo lo que funciona en la noche en Panamá: logística, servicios sanitarios, transporte. La economía nocturna es un motor de desarrollo social, económico y laboral”, mencionó.

Ospina destacó que el 66% de la fuerza laboral del sector son mujeres, lo que convierte a la industria en un espacio clave de inclusión. También recordó que el aporte al PIB pasó de 2.20% en 2018 a poco más de 1.10% en la actualidad, lo que exige articular estrategias público-privadas para dinamizar la actividad.

En su visión, Panamá necesita una “ley de la noche” que otorgue seguridad jurídica, reglas claras e incentivos en contratación y movilidad.

“Más de 36,000 personas trabajan en la División 56 y debemos garantizar que regresen a casa. Una ley puede ser un inicio muy interesante para Panamá y otros países de la región”, subrayó Ospina.

Aramis Cornejo, representante de la Asociación de Bares, Restaurantes y Discotecas (Arbyd), resaltó el potencial de la propuesta nocturna como complemento al auge turístico diurno.

“En 2025 Panamá recibirá más de 3 millones de visitantes y ya tenemos un crecimiento del 17% frente al año anterior. Ese crecimiento es una propuesta diurna muy fuerte, pero queremos despertar la propuesta nocturna. La noche no es solo bares y discotecas, es un ecosistema que incluye transporte, centros comerciales, conciertos y toda la vida urbana”, señaló.

Cornejo enfatizó que el sector genera 40,000 empleos directos y más de 100,000 indirectos, y que la falta de unión ha limitado su crecimiento. En su intervención, fue claro al señalar que la creación de una ley de la noche es indispensable para dar estabilidad al sector:

“Si no hay leyes que favorezcan al sector, difícilmente podremos crecer. Hoy contamos con un diputado que cree en el turismo de entretenimiento y que está impulsando una ley para reducir impuestos a los conciertos internacionales. Panamá necesita reglas claras, incentivos y seguridad jurídica para que los inversionistas apuesten por la noche. Esa es la base para convertirnos en potencia regional en turismo nocturno”, comentó.

El dirigente celebró la apertura del municipio y de la Autoridad de Turismo para incluir la vida nocturna en programas como el stopover de Copa Airlines, y destacó la propuesta de crear un alcalde nocturno en Ciudad de Panamá.

“Es un gran paso. Los países de primer mundo ya tienen figuras de gobernanza nocturna. Panamá necesita incentivos, reglas claras y políticas que atraigan inversión, como reducir impuestos a conciertos internacionales para dinamizar toda la economía”, subrayó.