Delcy Rodríguez y María Corina Machado compiten por Trump: ¿quién ganará el trofeo político?
- 15/01/2026 10:09
La líder opositora y la presidenta interina de Venezuela activaron gestiones clave en Estados Unidos, evidenciando una confrontación estratégica por respaldo internacional, narrativa política, legitimidad externa y control del futuro institucional venezolano
La política venezolana entró esta semana en una fase de confrontación directa por el poder internacional, con dos figuras claves moviéndose para captar la atención del presidente estadounidense Donald Trump: la líder opositora María Corina Machado y la presidenta interina del régimen, Delcy Rodríguez.
La pugna quedó expuesta entre el 14 y el 15 de enero, cuando primero se conoció que Rodríguez sostuvo una llamada directa con el mandatario republicano, y horas después trascendió que Machado tendrá un almuerzo privado con él hoy, 15 de enero, un gesto político de alto simbolismo en plena redefinición del tablero venezolano.
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El contacto telefónico entre Delcy Rodríguez y Trump fue presentado por sectores oficialistas como una señal de reconocimiento político y capacidad de interlocución directa con Washington, pese a las sanciones y al aislamiento internacional que pesa sobre el régimen venezolano.
El republicano describió a la presidenta interina de Venezuela como “una persona estupenda”. Desde la Casa Blanca, Trump señaló que el intercambio fue extenso y productivo, y aseguró que el diálogo permitió abordar asuntos de interés común, algo que alarmaría a la oposición y sus allegados sobre una posible amistad entre el mandatario norteamericano y el régimen.
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Sin embargo, la revelación de que María Corina Machado compartirá una comida con el presidente estadounidense elevó el pulso político. En diplomacia, un almuerzo privado suele interpretarse como un gesto de cercanía personal y validación política, especialmente cuando se trata de actores enfrentados por el control del futuro de un país.
Más allá de los gestos, lo que está en juego es el relato que llegue a la Casa Blanca. Rodríguez busca presentarse como una figura “pragmática” capaz de garantizar estabilidad, gobernabilidad y control institucional, mientras Machado insiste en que solo una ruptura definitiva con el régimen permitirá una transición democrática real.
Ambas estrategias apuntan al mismo objetivo: influir en la política estadounidense hacia Venezuela, en un momento en que Washington evalúa sanciones, reconocimiento político, cooperación energética y escenarios de transición.
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La simultaneidad de estos movimientos no es casual. Revela una disputa abierta por legitimidad internacional, en la que cada gesto, foto o reunión puede inclinar decisiones estratégicas de gran impacto.
Mientras Rodríguez habla desde el poder establecido, Machado se posiciona como la alternativa moral y política. La pregunta ya no es quién habló primero, sino a quién decide escuchar Estados Unidos.