Alimentación 101
- 02/08/2026 00:00
Pregúntele a cualquier niño de dónde viene la hamburguesa. O si las zanahorias crecen por encima o por debajo del suelo. O de dónde provienen algunas de las frutas y verduras que consumen en los meses de verano.
Creo que se sorprendería la cantidad de niños – incluso de adolescentes y hasta adultos - que no son capaces de dar respuestas correctas a esas preguntas. Hoy en día, muchas personas lamentan la ausencia de clases de economía doméstica o de cocina en sus escuelas intermedias y secundarias. Necesitamos urgente un curso de “alimentación básica”.
La mayoría de las personas están a generaciones de distancia de una granja. Yo no crecí en una finca, pero cuando era niño anduve por muchas de ellas y pude experimentar la agricultura y la alimentación en el campo, así como conocer las familias campesinas felices con caballos, patos y perros, arrojando semillas a algunas gallinas o llevando una vaca al granero.
Desafortunadamente, la vida en el campo panameño ya no es así. Es realmente muy difícil producir alimentos. En 1960, el 25% de la población vivía de la agricultura. En 1985 (¡hace cuarenta años!), ese porcentaje había caído al 6% de la población. Y cada vez menos personas tienen parientes que puedan contarles, de primera mano, cómo es la agricultura.
Por eso, es importante tener una idea de cómo se producen los alimentos. Una vez que hayamos obtenido el agua potable, que en sí mismo puede ser un desafío en algunas áreas, podría decirse que lo siguiente más importante que necesitan los seres humanos - y todos los días - es la comida. Piense en lo sagrado que es ese encargo que estamos obligados a dárselo a nuestros hijos para su existencia y salud. La comida es tan central en nuestras vidas que todo está programado en el día alrededor de tres comidas, refrigerios, rutinas familiares, eventos sociales y actividades de celebración.
En las últimas décadas, todos nos hemos desvinculado por completo de la adquisición y producción de alimentos. Incluso nos estamos distanciando de comprar nuestros alimentos. Hacemos nuestras compras por ASAP o pedimos comida para llevar o comidas preenvasadas. Estoy seguro de que si les preguntamos a los niños qué podrían encontrar en la sección de “frutas y vegetales” del supermercado, no tendríamos una respuesta concreta.
Siento que es importante que la gente conozca de dónde viene la comida, porque nos hemos convertido en un país donde su gente solamente dice que la comida está cara, pero no entiende lo que eso está costando a nuestra tierra y a nuestra salud.
Entonces, ¿qué se podría enseñar en una clase de Alimentación 101? Seamos claros: no juzgo a nadie por no saber de dónde viene la comida. Pero en mi mundo perfecto, son esenciales los siguientes puntos:
1. Cómo son los alimentos naturales y cómo crecen. Sé que esta será una clase costosa de impartir. Cada semana me gustaría consumir una clase diferente de verduras, frutas, cereales, legumbres, lácteos, carnes para mostrar y contar historias. Discutiríamos cómo es cada alimento y dónde crece. ¿Sabías que los mangos provienen de los árboles? ¿Las zanahorias y las patatas crecen bajo tierra?
2. Qué se necesita para producir alimentos de forma económica y rápida. Esta parte de la clase probablemente tendrá que incluir algunas advertencias, porque la gente debe saber que la comida proviene principalmente de fincas y plantas industriales. Le mostraría fotografías de enormes almacenes de pollos, fincas lecheras que albergan cientos de vacas y plantaciones de banano que ocupan cientos de hectáreas en Chiriquí y requieren fumigación para su producción. Aquí es donde también tendríamos que discutir la economía de lo poco que pagamos a la gente por cultivar y cosechar alimentos. Para impartir esta lección, tendría que encontrar algún tipo de granja o huerto y en un día, con mucho sol o lluvia, hacer una mini excursión.
3. Cómo los alimentos se vuelven menos parecidos a ellos cuanto más se procesan. Esta parte del curso podría ser un estudio independiente. Les asignaría a los estudiantes que vieran vídeos sobre cómo se elaboran los alimentos procesados y ultraprocesados. También podría pedirles que vayan a casa y hagan gráficos con una lista de todos los alimentos que hay en sus hogares, y luego los divida en “no procesados” y “procesados”. Creo que todos se sorprenderán de la inmensa cantidad de chatarra que compramos en nuestras casas.
Sin duda, todos necesitamos esta clase, especialmente los niños que no saben sobre el tipo de plantas donde crecen los tomates. En estos tiempos nos especializamos en correr antes de poder caminar. Cada día se escribe un montón de textos sobre el aumento de las tasas de cáncer y la obesidad y el empeoramiento de la salud, pero todo ese conocimiento se olvida a la hora de comprar y comer nuestros alimentos.
Por eso es importante entender de dónde provienen los alimentos y qué le hacen a la tierra y a las personas que los producen. Clases como estas nos conducirán a reflexionar sobre algunas verdades desagradables de las que es necesario hablar, antes de que se conviertan en realidades dignas de lamentar.