Amelia Denis Durán (1836-1911), poetisa de la patria

  • 03/11/2026 00:00

Amelia Denis Durán nació en Panamá el 1 de mayo de 1836 y murió en Managua de 75 años el 16 de julio de 1911, “luego de una vida apasionada y generosa en desdichas” según Rodrigo Miró. Era hija de José Saturnino Denis Barés (1813-1854), de origen francés por ambos padres, director de un pequeño periódico de Panamá en las décadas de 1830-1840, y de la tabogana Carmen Durán Zamora. Tuvo una educación básica en la escuela primaria para niñas de Santa Ana, con algunos estudios en la Escuela de las Hermanas de la Caridad.

A los 17 años vivió su primer gran drama causado por el deceso de su padre con solo 41 años, suceso que obligó a su madre a dedicarse a la modistería con la ayuda de sus hijas. Amelia Denis “mostró temprana afición por la literatura” y poco antes de los 20 años su obra aparece en abril de 1856 en “La Floresta Istmeña”, sección literaria que existió en El Panameño. Tras haber enviudado Amelia Denis de su primer esposo José Antonio Ramírez (1830-1867), con quien había tenido tres hijos y de haberse casado en 1869 con José María de Icaza de la Mata (1841-1892), de la élite de San Felipe, la pareja decidió emigrar. Partieron del puerto de Panamá en barco en febrero de 1875 a Guatemala; pasando por Puntarenas en Costa Rica en donde se detuvo dos meses, Corinto en Nicaragua y Acajutla en El Salvador, llegó al puerto de San José en Guatemala. La familia subió cerca de 230 kilómetros hasta la fresca ciudad de Guatemala a 1.500 metros de altitud, la más grande (60.000 habitantes) de América Central, en donde estuvo poco más de dos años.

Amelia Denis, mujer madura con 40 años, repartía su tiempo entre sus versos, tertulias y recitales, y, sobre todo, la modistería que aprendió con su madre en Panamá, forma elegante y aceptada de ganarse la vida en familias “decentes” de pocos recursos. Luego, bajó de las montañas para establecerse en Retalhuleu, pequeña ciudad en la llanura antes del piedemonte montañoso, con un clima más parecido al de Panamá y a solo 37 kilómetros del puerto de Champerico sobre el litoral del Pacífico. Allí, en donde permaneció siete años, Amelia puso un taller de costura y matriculó a sus hijas en la escuela pública.

Demostrando una gran inteligencia y sensibilidad literaria, Amelia Denis colaboraba con varios periódicos importantes del país centroamericano: El Trabajo, El Día y, especialmente, El Bien Público, bajo el seudónimo de “Elena”. Rápidamente ganó fama de escritora y en 1877 fue nombrada miembro honorario de la “Sociedad Literaria El Porvenir” de Guatemala. Espíritu inquieto, dama esbelta y nerviosa, fumadora empedernida, encontramos una gran melancolía y hasta amargura en muchos de sus versos que destilan marcada infelicidad. Su poesía, propia de un poeta menor del romanticismo, “se distingue por un profundo contenido social...Su estética, si así puede llamársele, es simple...” y “con versos declamatorios que a ratos suenan a panfletos, doña Amelia va pidiendo justicia para todos, fustigando remilgos, exaltando el trabajo...” sancionaba Miró. En enero de 1878, Amelia Denis vino a Panamá por unos meses y retornó a Guatemala.

Después de nueve años de residir en Guatemala, la poetisa regresó definitivamente a Panamá en 1885. La familia vivió en Pesé durante más de un año al acompañar a su hija y su yerno, maestro en la escuela primaria. Finalmente, la familia se trasladó a Nicaragua en 1892 para estar cerca de su hija Amelia de las Mercedes Icaza Denis (1869-1945) con su esposo nicaragüense, Ponciano Espinosa Muñoz. Amelia Denis trabó amistad se dice con Rubén Darío (1867-1916), en ese momento el mayor poeta de Hispanoamérica.

Aunque lejos, Amelia Denis de Icaza demostró a menudo una gran nostalgia por su patria cuyos eventos y personajes más notables (el Canal Francés, Ferdinand de Lesseps, la guerra de los Mil Días, Victoriano Lorenzo, entre otros) suscitaban siempre poemas de su pluma, al igual que su familia más cercana, como dos hijos del primer matrimonio que fallecieron temprano. Se considera su obra como valioso precedente de poesía social y política en Panamá. Guillermo Andreve (1879-1940) la visitó a principios del siglo XX, dejó una semblanza de la anciana en Nicaragua y en 1905 publicó en El Heraldo del Istmo uno de sus poemas.

Amelia Denis de Icaza, ya de 70 años, visitó Panamá por pocos días en marzo de 1906 y descubrió a su patria enajenada a la potencia norteamericana por la Convención del Canal Ístmico de noviembre de 1903. Esa situación le inspiró su más célebre poema titulado Al Cerro Ancón -publicado enseguida en El Heraldo del Istmo el 30 de marzo de 1906-, alta colina que quedó justo dentro de los límites de la Zona del Canal creada apenas dos años antes, en mayo de 1904. Ese poema, convertido en ejemplo precoz de grito patriótico por hechos fundacionales del Estado nacional que aún resuena en nuestra conciencia histórica “asegura a la poetisa el ingreso al Parnaso panameño”. En León, Nicaragua, se publicó en 1927 su obra póstuma, “Hojas Secas”.

25 años después de fallecer, sus restos fueron trasladados a Panamá en 1936, centenario de su nacimiento, para ser enterrados con toda la pompa en el cementerio Amador. En la plaza de Santa Ana se erigió un monumento en su honor y otro en el cerro Ancón. Un parque de El Chorrillo y un corregimiento del distrito de San Miguelito llevan el nombre de la poetisa panameña convertida en un gran icono patrio.