El último impulso para integrar la nutrición en la educación médica
- 19/04/2026 00:00
Un gran anuncio este mes fue que el Secretario de la Salud, Robert Kennedy Jr., y la Secretaria de Educación, Linda McMahon, comprometieron a las principales facultades de medicina de los Estados Unidos para mejorar la formación en nutrición para futuros médicos (https://www.hhs.gov/press-room/sec-kennedy-sec-mcmahon-celebrate-med-school-commitments-to-increase-nutrition-training-for-future-doctors.html?lctg=83470841). Una encuesta de 2022 publicada en el Journal of Wellness reveló que los estudiantes de medicina recibían un promedio de 2 horas de educación nutricional formal al año.
El comunicado señala que “El Departamento de Salud y el Departamento de Educación en EEUU convocaron hoy a líderes de cincuenta tres 53 de las mejores facultades de medicina del país en treinta y un estados para anunciar el compromiso de exigir una formación nutricional significativa para los futuros médicos a partir del próximo año académico. La lista de facultades de medicina que han aceptado participar están en el siguiente enlace (https://www.hhs.gov/nutrition-education/index.html?lctg=83470841).
De la hoja informativa sobre la iniciativa se desprende lo siguiente: “Aunque EEUU gasta $4.4 billones anuales en el tratamiento de enfermedades crónicas y salud mental, se estima que un millón de estadounidenses mueren cada año por enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación. Para revertir la epidemia de enfermedades crónicas, los profesionales de la salud deben recibir formación para reconocer, diagnosticar, tratar y prevenir las enfermedades relacionadas con la dieta”.
La educación nutricional es una carencia latente en la formación médica en la mayoría de los países, incluyendo Panamá. Históricamente, menos del 1% del total de horas lectivas en las facultades de medicina se dedican a la educación nutricional. En 2024, ninguna de las seis facultades de medicina de Panamá exigía clases de nutrición clínica. Solo dos de los programas de residencia exigen un plan de estudios de nutrición. Y menos del 10% de los profesionales de la salud actuales se sienten cómodos hablando de nutrición con sus pacientes.
Según lo acordado con las universidades, a partir de septiembre de 2026, se impartirá un mínimo de 40 horas de educación nutricional obligatoria a lo largo de los cuatro años de la carrera de medicina. Algunas de las formas en que las universidades apoyarán esta gestión, incluyen:
1. Realizar una evaluación inicial exhaustiva de su currículo de nutrición actual e identificar las deficiencias u oportunidades existentes.
2. Identificar a un profesor que lidere el desarrollo y garantice una implementación sostenida del programa.
3. Formalizar el compromiso de cada institución publicando un plan de estudios con énfasis en medicina nutricional.
Anteriormente he escrito sobre este tema. A principio de los años 80, cuando trabajaba como químico analítico en el laboratorio de toxicología de la facultad de medicina en la Universidad de Panamá, tuve que apoyar en varias ocasiones a los profesores titulares en las clases de química orgánica a estudiantes de tercer año, y recuerdo que esos futuros médicos estaban más enfocados en sus lecciones de farmacología que en las de bioquímica. Tal vez, por eso hoy en día, la gran mayoría de médicos son expertos recetadores de medicamentos.
Siempre he propuesto que la atención médica debe enfocarse en la prevención, no en el tratamiento. Igualmente, siempre he señalado que, así como las facultades de medicina requieren de buenos cirujanos para dictar clases de histología y fisiología, también necesitan de buenos instructores en nutrición y dedicar tiempo, esfuerzos y recursos para lograr que los estudiantes les guste la bioquímica y la nutrición.
Si a los estudiantes de medicina se les enseñara nutrición, los resultados se verían de inmediato. Para empezar, sabrían reconocer un problema nutricional en un paciente y referirlos a especialistas o nutricionistas profesionales. Además, pudieran definir líneas de acción más orientadas a la prevención con métodos más holísticos e integrales.
Tengo esperanza que algún día los estudiantes de medicina no solo aprendan sobre nutrición, sino que entiendan sobre la agricultura regenerativa como herramienta clínica y su alcance en los tratamientos para restaurar el microbiota del suelo y producir alimentos ricos en nutrientes; que comprendan sobre la densidad de nutrientes y su relación con el contenido de minerales/nutrientes de los alimentos; que aprendan in situ en granjas sobre muestreo de suelo, compostaje y rotación de cultivos; que entiendan sobre el potencial de los alimentos frescos en la cura de enfermedades crónicas; y que piensen sobre la enorme cantidad de casos clínicos vinculados a la exposición de alimentos contaminados con agroquímicos.
Hasta ahora, todo este compromiso de las universidades con el gobierno estadounidense ha sido voluntario. Como nada en esta vida es gratis, suponemos que las autoridades, si realmente quieren que las facultades de medicina enseñen nutrición, deberán facilitar mecanismos de financiamiento para lograr que se desarrollen los currículos básicos y exijan a los estudiantes matricularse en los cursos de nutrición. Ciertamente, la parte protocolar se cumplió exitosamente. Lo que viene es lo que cuenta y sobre todas las cosas hay que hacer que esta idea rinda su fruto.