Enemigos de nuestra dieta
- 14/06/2026 00:00
Como especie humana, nunca hemos estado tan enfermos como ahora. Lo cual es irónico, considerando que tenemos mejor acceso que nunca a medicamentos y atención médica de alta tecnología. Nunca hemos sabido más sobre el cuerpo humano, el metabolismo y las enfermedades. Y la razón es que somos muy rápidos evitando las amenazas directas (esquivar vehículos a alta velocidad, salir de un lugar en llamas), pero somos muy lentos evitando las amenazas menos directas, las cosas que parecen inofensivas al principio, pero al final son dañinas. Pareciera que la humanidad tiene un punto ciego para ellas.
Las dos mayores amenazas están en realidad en nuestra dieta y nos están carcomiendo por dentro y no somos capaces de verlas ni abordarlas adecuadamente. Incluso, las negamos de manera similar a otros problemas evidentemente obvios, como el calentamiento global o los desechos plásticos que se acumulan en nuestros océanos y ríos.
Pero la diferencia entre esos problemas globales y las dos amenazas de nuestra dieta es que es muy probable que te atrapen durante el lapso de tu vida. Un día, entrarás al consultorio de un médico y te diagnosticarán diabetes, una enfermedad cardiovascular, obesidad, Alzheimer o una de muchas, muchas otras afecciones causadas directamente por nuestra dieta. Y, sin embargo, son fácilmente prevenibles. De hecho, no se necesitan libros de dietas ni un entrenador personal.
Lo que sí se necesita es una concientización para mejorar la salud a largo plazo y evitar estos enemigos indiscutibles que se encuentran en nuestras dietas.
El primero es el sirope de maíz de alta fructosa. Es una increíble fuente de energía que el cuerpo y el cerebro adoran. Se absorbe rápidamente y proporciona energía casi instantánea. En épocas anteriores, el azúcar era escaso. Nuestra principal fuente de azúcar eran las frutas y tal vez la miel. Nos tropezábamos con eso de vez en cuando, pero los alimentos azucarados ciertamente no eran un alimento básico. Hoy en día, el azúcar es abundante porque está en casi todos los productos ultraprocesados. Nuestros cuerpos nunca tuvieron tiempo (o razón) para adaptarse a esta abundancia. Entonces, a pesar de que tenemos alimentos azucarados todo el día, nuestros cuerpos todavía creen que escasean y, por lo tanto, siguen anhelándolos. El resultado es que consumimos azúcar en exceso, masivamente. Más de 150 libras por persona en promedio por año.
Los fabricantes de alimentos aprovechan con entusiasmo este amor por el azúcar y agregan exceso de azúcares a muchos de sus productos durante su procesamiento. Y al hacerlo, intentan salirse con la suya etiquetándolos de manera diferente o llamándolos “naturales”. Sin embargo, para el cuerpo, el azúcar es azúcar, y los efectos a largo plazo son todos iguales. Por eso, hay que evitar los azúcares tanto como sea posible. Esto incluye azúcares de incógnita procedencia como jarabe de maíz, miel, azúcar de caña, jarabe de arce y demás azúcares naturales y artificiales.
El segundo enemigo de la dieta es el aceite vegetal procesado. Antes, la mantequilla era mala y el aceite vegetal era bueno. La verdad es que no hay nada más equivocado que ese concepto. La gente asocia la parte “vegetal” del aceite vegetal con algo positivo. Sin embargo, son exactamente esos aceites vegetales los que se procesan y, por lo tanto, son súper dañinos para la salud. Existen opciones mejores como el aceite de oliva extra virgen extra para usar en ensaladas y el aceite de aguacate y de coco para cocinar.
Evitar estos dos grandes enemigos de nuestras dietas es un esfuerzo encaminado a mejorar la salud y prevenir enfermedades. Si puede, hágase una prueba de laboratorio antes y después de experimentar su eliminación de la dieta y seguro notará la diferencia en los resultados. Y también la forma en que se siente será evidente. En lo personal, no tengo nada que ganar con esto; es solo un consejo y es fácilmente verificable. No estoy vendiendo nada, no promuevo productos de pirámides, no recomiendo planes de dieta ni de entrenamientos. No represento marcas de suplementos, semillas ni polvos exóticos, nada de eso. Lo que comparto es la pura verdad. Y al final eso es lo que cuenta.